Canarias cambia Arguineguín por carpas y cuarteles, pero la crisis "va a continuar"
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Canarias cambia Arguineguín por carpas y cuarteles, pero la crisis "va a continuar"

"Es evidente que esta ruta va a continuar y se posiciona como una de las más relevantes ahora mismo para alcanzar Europa", aseguran desde la agencia de la ONU para los refugiados

Foto: Imagen del 17 de noviembre en Arguineguín (Gran Canaria). (EFE)
Imagen del 17 de noviembre en Arguineguín (Gran Canaria). (EFE)

Manuel Capa, almeriense, ha pasado varios meses en un barco de rescate en el Atlántico frente a las costas canarias. Hubo noches en que llegó a recoger a más de 200 personas: una patera rescatada casi cada 45 minutos en un lapso de apenas ocho horas. A final de año, regresó a Canarias, donde continuará con los rescates. Y 2021 no pinta mejor que 2020, año en que Canarias se ha convertido en una de las principales rutas migratorias para llegar a territorio europeo.

La climatología, más cercana al trópico, seguirá en los próximos meses siendo lo suficientemente buena para que cientos de pateras continúen su ruta a las islas. Solo en los primeros siete días de 2021, han llegado a las islas más de 700 migrantes en pateras. El mayor control en zonas del Mediterráneo y las restricciones de movilidad a consecuencia de la pandemia de coronavirus, además de otros factores geopolíticos con Marruecos, generaron en 2020 un aumento del 757% en las llegadas y pusieron patas arriba la capacidad de respuesta de las administraciones en un contexto de crisis económica y sanitaria en todo el país. Y ni Manuel Capa desde su barco de rescate, ni Cruz Roja atendiendo a los recién llegados y gestionando la acogida, ni Acnur, ni la Organización Internacional para las Migraciones ni el Ministerio de Migraciones creen que la ruta vaya a perder peso en 2021.

Foto: La llegada de inmigrantes irregulares subió un 29%. (EFE)

“Es evidente que esta ruta va a continuar y se posiciona como una de las más relevantes ahora mismo para alcanzar Europa. Es muy probable que se mantenga, a la luz de los perfiles de migrantes y refugiados que están llegando”, sostiene María Jesús Vega, portavoz de Acnur, la agencia para los refugiados de la ONU. Muchos de los ‘perfiles’ que llegaron en 2020 eran directamente consecuencia de la pandemia de coronavirus en Marruecos y países del África occidental. Eso no va a cambiar en 2021. De hecho, la propia Acnur ha acordado la creación de una delegación en Canarias para apoyar a las autoridades en la identificación de posibles refugiados. “Es muy probable que el aumento de los requisitos para la migración regular, además de la crisis socioeconómica, tengan como consecuencia un aumento de la migración irregular”, sostiene en la misma línea Jacqueline Weekers, directora de Salud y Migración de la OIM, quien menciona específicamente el caso de las Islas Canarias.

Fuentes del Ministerio del Interior, sin embargo, ponen el foco en que las llegadas se han atenuado en el mes de diciembre y esperan que el trabajo realizado en materia de cooperación con los países de origen y de tránsito, así como en la lucha contra las mafias, “siga dando sus frutos” y se reduzcan aún más en los próximos meses. Según los datos que maneja Acnur, hasta mediados de octubre, el 28% de los llegados a las islas procedía de Marruecos, el 28% de Mali, el 17% de Senegal y de Guinea un 6%, aunque también han llegado personas de Costa de Marfil y Gambia.

Desde el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, no precisan los datos del personal que se ha puesto a disposición de esos países, emisores y de tránsito, para frenar la salida de personas, aunque sí señalan que se ha mandado a Mauritania un avión de vigilancia marítima y que “a corto y medio plazo” se enviarán a este país y a Senegal un buque oceánico, una patrullera, un helicóptero y una embarcación semirrígida que se sumarán a otros medios ya desplegados.

“Si septiembre y octubre fueron los meses del puerto y los hoteles, este invierno serán las carpas”

Con estas medidas, España trata de poner el tapón migratorio en origen tras un año que ha pillado totalmente desprevenidas a las autoridades y que ha sobrepasado con creces el sistema de acogida en las Islas Canarias. Pero aunque no disminuyan las llegadas, no se repetirán escenas como las del muelle de Arguineguín, donde hasta 2.000 migrantes rescatados llegaron a hacinarse durante días sin duchas y durmiendo al aire libre. “Si septiembre y octubre fueron los meses del puerto y los hoteles, en este invierno la imagen serán las carpas”, afirmaba a este diario Txema Santana, de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), hace unos meses.

Precisamente estas primeras semanas de enero, y con un mes de retraso frente a lo anunciado, el Ministerio de Inclusión Social y Migraciones ha empezado con la derivación de algunos centenares de migrantes a los nuevos centros de acogida del Plan Canarias, que asimilará paulatinamente hasta un máximo de 7.000 personas, con la pretensión de desalojar los casi 20 hoteles de la isla de Gran Canaria que desde verano han llegado a acoger a miles.

Los migrantes serán ahora acogidos en macro campamentos organizados en naves, colegios o acuartelamientos cedidos por el Ministerio de Defensa, como los de Las Canteras y Las Raíces (1.500 y 2.400 plazas respectivamente, en la isla de Tenerife), en un sistema mixto de carpas y algunos espacios de interiores. De momento, solo está ya disponible uno: el Colegio de León, en Las Palmas de Gran Canaria, en cuyo patio se alojan ahora mismo en carpas unas 300 personas. Los demás se irán abriendo durante el mes de enero.

Por el momento, de las cerca de 8.500 personas que continúan en las islas, el 80% sigue en los hoteles, aunque el número se va reduciendo con nuevos traslados cada semana. “Queremos ir cerrando cuanto antes los hoteles, que se pensaron como lugares transitorios”, explican desde el ministerio. Sin embargo, algunos complejos turísticos han renovado ya los contratos para seguir manteniendo plazas de acogida durante este próximo año, y apenas un único hotel ha sido ya completamente desalojado.

Foto: Campamento para migrantes en el antiguo Polvorín de Barranco Seco, Gran Canaria. (Alicia Alamillos)

Y es que, pese a que la presencia de miles de migrantes retenidos en las islas ha generado una fuerte tensión social entre una población deprimida económicamente y privada de golpe y plumazo de los ingresos del turismo por la crisis del coronavirus, y a que tampoco se espera que las llegadas bajen en los próximos meses, los migrantes permanecerán en las islas, siguiendo con la política del Gobierno de España de enviar una suerte de mensaje de que las Canarias no serán “el salto al resto de Europa”.

Según explican desde el Ministerio de Inclusión Social y Migraciones, la política de traslados a la Península sigue igual este 2021: solo se derivan los casos extremadamente vulnerables o aquellos que no son retornables (por ejemplo, menores, mujeres maltratadas, personas que pueden solicitar el estatuto de refugiado). En 2020, se derivó a la Península menos de un 10% de los migrantes llegados a las islas, según lo que ha trascendido públicamente.

La saturación del sistema en Canarias ha provocado también las primeras tensiones políticas. Por un lado, las disputas entre el Gobierno regional y el central, pese a compartir color político, pero también con las corporaciones municipales. En un contexto marcado por la crisis económica y sanitaria, el descontento de la población se ha ido abriendo paso entre parte de los canarios, y aquí ha irrumpido un partido que trata de capitalizar ese hartazgo. Vox ha buscado explotar su discurso antiinmigración acusando a las autoridades de dar mejores condiciones a los migrantes que a los españoles.

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