El asalto no espanta a Vox: refuerza su defensa de Trump contra la suspensión de Twitter
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tras el ataque al Capitolio

El asalto no espanta a Vox: refuerza su defensa de Trump contra la suspensión de Twitter

El partido de Santiago Abascal, lejos de distanciarse del presidente de EEUU, ha anunciado que está tratando de hilvanar una respuesta contra la red social por cerrarle la cuenta a Trump

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

El ataque de los seguidores de Donald Trump al Capitolio el pasado miércoles, 6 de enero, sobrecogió a gran parte del mundo por lo que implicaba en uno de los grandes referentes democráticos de la historia. El propio presidente ha tenido que salir públicamente a rechazar los hechos, tras haberlos instigado por las consecuencias legales que pudieran tener. En España, Vox ha sido el único partido que ha apoyado abiertamente al magnate durante su mandato y ha bebido de él en todo momento. Pese a que los actos de esta semana ponen a prueba su intento de importar parte de ese trumpismo, los de Santiago Abascal se han movilizado para apoyarle ante la decisión de Twitter de cerrar su cuenta tras lo sucedido.

El partido con sede en la calle Bambú de Madrid se ha puesto manos a la obra para tratar de defender al neoyorquino ante lo que consideran un ataque contra la libertad de expresión, concretamente, contra los derechos de los actores más conservadores que se encuentran en la red. El movimiento, que fue comunicado por el propio político vasco, supone un espaldarazo a los vínculos trumpistas que han buscado trazar en los últimos años en un momento crítico para el todavía inquilino de la Casa Blanca. Aunque era un ámbito en el que Vox ya se había pronunciado antes, ha sido la decisión de la plataforma contra Trump, junto a otras similares, la que ha desencadenado la campaña.

"Nos jugamos la libertad y la democracia frente a la censura y la tiranía", aseguró en su perfil Abascal, en referencia al cierre de la cuenta del jefe de Estado de EEUU, unos términos mucho más duros que los empleados para posicionarse sobre el asalto al poder legislativo en Washington. Argumentan que la cuestión va más allá del mandatario. "Por ello, ya he empezado a hablar con distintos líderes políticos internacionales y seguiré haciéndolo en los próximos días", añadió el líder del partido, que consideró que "vamos de cabeza a un totalitarismo global dirigido por un puñado de oligarcas". Desde el partido, no han precisado quiénes son esos 'líderes' a los que se refiere ni si esas 'conversaciones' tienen como objetivo concretarse en algún tipo de plataforma o manifiesto por la causa.

Foto: El presidente del Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Twitter anunció el pasado viernes que los días de Trump en sus dominios habían acabado y que la suspensión sería permanente. ¿El motivo? La firma consideraba que los mensajes vertidos por este a cuenta del asalto al Capitolio habían tenido unas graves consecuencias y que había "riesgo de una mayor incitación a la violencia". Lo hacía después de haber borrado algunas de sus publicaciones por las mismas razones. También en las últimas horas, Google, Apple y Amazon vetaron Parler, una plataforma que había ganado peso entre los simpatizantes trumpistas y los círculos de la ultraderecha conspiranoide y que se negaba a regular sus contenidos, como han hecho Facebook y Twitter.

El debate sobre la libertad de expresión en redes sociales ha sido una constante en los últimos años. La irrupción de corrientes de desinformación constantes y la proliferación de mensajes de odio y violentos han llevado a que miles de ciudadanos clamaran contra las plataformas digitales por consentir que esto ocurriera bajo su paraguas. Estas empresas han terminado desarrollando políticas para intentar poner un cerco a estas publicaciones. Lo que para unos ha sido insuficiente, ha enervado a una parte del público más conservador y, en algunos casos, reaccionario.

La batalla entre Twitter y Trump se tensó sobremanera durante las elecciones estadounidenses de noviembre, cuando la red social comenzó a etiquetar algunos de sus 'posts' como engañosos o falsos, especialmente los que versaban sobre las acusaciones de fraude electoral, que se han demostrado carentes de pruebas. El equipo y el entorno del presidente han visibilizado estos meses su malestar, al considerar que era una práctica que atentaba contra sus derechos, y algunos de sus seguidores han comenzado a migrar hacia otras plataformas.

Esto último, precisamente, es lo que pretende ahora Vox, que ha aumentado su presencia en otras redes sociales y las ha promovido para que sus simpatizantes hagan lo propio y abandonen la plataforma que dirige Jack Dorsey para actuar sin su filtro, un filtro que ya les ha costado la suspensión de alguna de sus cuentas por incumplir las políticas de la firma tecnológica.

La respuesta ante el asalto

La iniciativa se produce después de que desde el PP hayan acusado a Vox de justificar la violencia vista en Washington durante la jornada en que se confirmó a Joe Biden como presidente electo. Tras horas de silencio, Abascal se pronunció para afirmar que le "extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio" y valorar que "la situación en EEUU es extremadamente grave desde hace meses" en términos de división. También aprovechó para cargar contra Pablo Iglesias y trazar semejanzas con Rodea el Congreso, algo que hicieron dirigentes de otros partidos. La formación condenó la violencia, pero fue criticada por su supuesta tibieza. Desde el 3 de noviembre, en Vox han evitado dar como ganador al candidato demócrata, aunque sin llegar a hablar de fraude como tal.

En estos cuatro años, Vox ha visto en Trump el modelo de éxito con el que poder captar foco y conseguir el apoyo de la población para ser la fuerza mayoritaria. Aunque con notables diferencias a uno y otro lado del Atlántico, lo cierto es que el partido ha insistido desde 2016 en calcar algunas de sus estrategias y eslóganes. La formación ha hecho suyas las técnicas de polarización permanente empleadas por el equipo del neoyorquino, que le han permitido confrontar con la izquierda en materia ideológica y cultural y amplificar la repercusión de sus mensajes.

Foto: Donald Trump.

Y si los últimos cuatro años han estado marcados en EEUU por ataques constantes a la prensa y los periodistas, Abascal ha hecho lo propio en España, tratando de desprestigiar los medios tradicionales de cara a sus potenciales votantes y recurriendo a las redes sociales como método para expandir sus consignas sin el filtro de los profesionales de la información, a los que Trump llegó a llamar "enemigos del pueblo". Twitter ha sido, de hecho, el gran altavoz del mandatario durante este tiempo, pero ahora la compañía ha instaurado unos filtros que han terminado dinamitando la relación.

Los vínculos entre ambos se han percibido más claramente en los últimos meses, especialmente con la moción de censura del mes de octubre. En ella, Abascal hizo gala de los mismos postulados antiglobalistas que han caracterizado a Trump desde su aparición, con ataques al multilateralismo, a las entidades supranacionales, a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a la propia UE, aunque el elemento que más caracteriza a ambos es su retórica antiinmigración.

Las conexiones entre Vox y Trump se basaban en un principio en un intento del partido por importar un modelo que se había mostrado fiable electoralmente. Pero a partir de 2018, esos nexos fueron a más después de atraer al exasesor del magnate Steve Bannon, ideólogo clave del trumpismo que ha conseguido hacerse con las riendas del Partido Republicano atrayendo las técnicas y figuras de la llamada 'alt-right' estadounidense. Ya en 2020, a comienzos de curso, el propio Abascal se desplazó junto con Iván Espinosa de los Monteros hasta Washington para acudir a una megaconferencia de políticos conservadores en la que aumentaron sus relaciones y compartieron sus intereses comunes.

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