¿El año del Vox 2.0? Las catalanas darán paso a terreno desconocido para Abascal
  1. España
tras el 14-F, periodo sin elecciones

¿El año del Vox 2.0? Las catalanas darán paso a terreno desconocido para Abascal

La formación afronta un año en el que, salvo que algo se tuerza, solo irán a votar los ciudadanos de Cataluña. Un camino sin elecciones pondrá a prueba su capacidad para influir

placeholder Foto: Santiago Abascal, durante un acto en Barcelona. (EFE)
Santiago Abascal, durante un acto en Barcelona. (EFE)

El partido de Santiago Abascal lleva preparando en las últimas semanas el terreno para una campaña electoral en Cataluña que prevé dura y en la que busca volcarse para entrar con fuerza en el Parlament. Si consigue cumplir con el objetivo de lograr representación, como prevén las encuestas, se adentrará entonces en un contexto que no ha vivido desde su irrupción a finales de 2018: un periodo sin citas electorales a la vista que pondrá a prueba su capacidad de seguir captando foco.

Hasta el momento, Vox se ha consolidado como tercera fuerza nacional en un tiempo plagado de comicios, uno tras otro, que lo ha forzado a engrasarse como máquina electoral: andaluzas, generales, autonómicas, municipales, europeas, repetición de las generales y, ya en 2020, las vascas y gallegas, retrasadas al pasado verano por la pandemia. Dos años en que se han concentrado distintos llamamientos a las urnas y que ahora, salvo que la inestabilidad política diga lo contrario, darán paso a una etapa en la que los españoles no tendrían que ir a votar hasta finales de 2022, en Andalucía.

La capacidad de los de Abascal para desenvolverse en estas circunstancias es por ahora una incógnita. Sus estrategias de polarización constante se han visto por ahora efectivas de cara a aglutinar electores en un contexto de votación inmediata, pero hay factores que apuntan a que podrían perder peso sin el ‘modo elecciones’ activado.

Foto: El portavoz del grupo parlamentario de Vox, Alejandro Hernández. (EFE)

El principal elemento determinante es que Vox carece en estos momentos de poder autonómico o en grandes ciudades que le pueda servir como altavoz o como escenario en el que llevar a la práctica sus postulados. Los demás partidos nacionales (PSOE, PP, Unidas Podemos y Ciudadanos) sí se encuentran representados en algún Ejecutivo, sea el nacional o los regionales, lo que les permite, por un lado, afrontar la coyuntura venidera desde el poder, pero también supone una ventaja a la hora de marcar la agenda y los tiempos.

Fuentes del partido evitan señalar si habrá algún cambio en las estrategias internas, pero enfatizan que no tienen previsto modificar sus posiciones por el nuevo escenario que se abra a partir de febrero. Así, explican que seguirán como han continuado hasta el momento sin que se vean alteradas sus posturas ni sus bases ideológicas.

Las opciones de Vox para copar el foco son limitadas, más allá de su peso parlamentario de tercera fuerza. A nivel nacional, la formación con sede en la calle Bambú de Madrid ha tratado de definirse como la principal oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, pero el PP ha hecho gala de sus gobiernos autonómicos para resaltar sus políticas frente a Moncloa, con Isabel Díaz Ayuso como máximo exponente.

Foto: Concentración convocada por los CDR con motivo del tercer aniversario del 1-O. (EFE)

De hecho, los pactos regionales con los populares son una de las pocas vías que tienen Abascal y los suyos para influir en las políticas que se desarrollan. Sostienen a PP y Cs en Andalucía, la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid, donde se han consolidado como socios preferentes de la coalición.

Apoyando a PP y Cs

En Sevilla, Vox ha apoyado en los últimos meses los presupuestos, no sin suspense, tras acordar la introducción de algunos puntos que consideraba prioritarios. Pero en el Palacio de San Telmo ya se reconoce que no tienen intención de volver a pactar con los de Abascal unas cuentas y podrían extender las recientemente aprobadas para terminar la legislatura, como ya informó este medio. Si así se confirma, el partido perdería su peso en la región donde más propuestas ha logrado colocar hasta la fecha y donde más claramente ha estampado su sello.

En Murcia, aún se está ultimando un borrador por parte del gabinete que dirige Fernando López Miras, tal y como explican fuentes del Gobierno regional. Allí, PP y Cs solo necesitan un diputado para alcanzar la mayoría, justo el que le queda a Vox después de que tres de sus representantes fuesen expulsados del partido y siguieran con su acta y con el liderazgo del propio grupo de la Asamblea.

En la capital, Díaz Ayuso y su Ejecutivo aún no han presentado las cuentas y Rocío Monasterio no ha informado de que la negociación se haya puesto en marcha de forma oficial, aunque todo apunta a que desde la Puerta del Sol se buscará pactar con Vox para sacar adelante las primeras cuentas de la legislatura. En ambos casos, se aprobarían en los primeros meses del año, previsiblemente, y está por ver si la intención de los ejecutivos es impulsar otras cuentas para 2022 o prorrogar las que se acuerden este curso.

Foto: Abascal durante un acto en Cataluña. (EFE)

Pese a las dificultades que se puedan presagiar viendo lo expuesto, Vox mostró en 2018 que no todas las fórmulas para ganar foco pasan por la actividad meramente política. El partido comenzó a coger notoriedad tras cuatro años de irrelevancia desde su papel como acusación popular en el juicio del ‘procés’, que le sirvió como trampolín para luego entrar en Andalucía.

La formación ya anunció el pasado septiembre que recurriría ante la Justicia los indultos a los presos independentistas si estos llegan a darse y avanzó que haría lo propio con la nueva reforma educativa cuando esta sea aprobada por completo. El ámbito judicial ha sido explotado por la formación desde sus inicios y sus 52 escaños le permiten una mayor maniobra en la actualidad, al poder interponer recursos de inconstitucionalidad.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Además de esto, el partido ha ido estableciendo desde comienzos de 2020 un giro en sus discursos con tintes más sociales que busca captar el descontento con la clase política y a los afectados por la crisis económica. El lanzamiento de su propio sindicato y las referencias para autoproclamarse como defensores de los españoles 'que madrugan' son algunos de los elementos que apuntan hacia este cambio de tendencia. Los propios dirigentes de Vox reconocen que hay una intención manifiesta de recalcar esta alteración del tono. La efectividad de esta estrategia es por el momento desconocida y tampoco está claro si tendrá un efecto en los postulados que defiende el partido o si se trata de un movimiento meramente retórico.

La inmigración es otro de los ámbitos en los que Vox tiene un discurso distintivo respecto al resto de siglas. La crisis migratoria en Canarias ha marcado la actualidad en los últimos meses de 2020 y todo hace indicar que no escampará en 2021, aunque ya no pillaría a las autoridades con la guardia baja. Si la situación que se ha vivido en el archipiélago este otoño se repitiera, el contexto permitiría a Abascal y los suyos incrementar su protagonismo con un discurso abiertamente antiinmigración, con especial énfasis en quienes llegan por vías irregulares.

Vox
El redactor recomienda