Extremadura vs. Canarias: ¿por qué la misma medida afecta más a unas CCAA que a otras?
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EFECTOS DE LA MIGRACIÓN

Extremadura vs. Canarias: ¿por qué la misma medida afecta más a unas CCAA que a otras?

La restricción de la movilidad nos recuerda que en algunas regiones de España ya hay más gente viviendo fuera de su lugar natal que dentro. ¿Cuáles son?

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Foto: EFE.

Esta Navidad será muy diferente a todas las que habíamos conocido. Para muchas familias españolas, hay un factor tan consustancial a las festividades navideñas como los polvorones, los villancicos o el sorteo de la lotería: el retorno al lugar de origen o, en su defecto, los viajes para la reagrupación familiar, especialmente durante Nochebuena.

Dejando a un lado las interpretaciones que cada uno quiera hacer, la recomendación de las autoridades sanitarias es limitar la movilidad todo lo posible. Para conseguirlo, la mayoría de comunidades autónomas ha prolongado la duración de los cierres perimetrales que se pusieron en marcha durante el otoño para contener la segunda ola. Otras, como Extremadura, han establecido una limitación perimetral entre el 23 de diciembre y el 6 de enero. Su caso es elocuente. Basta con echar un vistazo a los datos para darse cuenta de que es la comunidad española donde un mayor porcentaje de los nacidos en ella viven fuera.

Las restricciones de movilidad son iguales para todos (en teoría), pero no afectan a todas las regiones por igual. Es decir, los procesos migratorios dentro de España y la despoblación han provocado que haya provincias como Soria donde más de la mitad de sus habitantes originarios vive fuera. Un factor al que otros años no se da gran importancia, pero que en este puede determina quién verá y quién no a sus padres o familiares. Las dinámicas migratorias provocan que sea la población más joven la que migre, y la más anciana, la que se quede en las regiones despobladas.

Hay provincias como Soria donde la mayor parte de la población nacida en ella vive fuera

Así, salta a la vista el agujero negro que es Madrid. Son las tres comunidades autónomas que rodean a la capital las que tienen porcentajes más altos de emigrantes: Extremadura (37%), Castilla-La Mancha (35,7%) y Castilla y León (34%), tres regiones donde alrededor de una tercera parte de sus naturales vive en otra región. Por el contrario, Madrid se sitúa como una isla en el centro de la Península con apenas un 15,4% de emigrantes, menos que la mitad de las regiones circundantes. Es la visualización más clara del proceso de emigración del campo a la ciudad que se produjo durante los años cincuenta y sesenta. Sobre todo, desde las dos Castillas y Extremadura hasta la capital.

Que la imagen resultante sea parecida a un donut no es casualidad: como dos recipientes interconectados, para que uno se llene, otro debe vaciarse. Se pueden identificar en el mapa procesos semejantes de emigración en otras regiones de segundo anillo, como La Rioja, Andalucía o Aragón. El destino de la migración no siempre es Madrid, sino también Cataluña, y más concretamente, Barcelona, donde fueron a parar muchos de los emigrantes de Extremadura o de Andalucía. El Mediterráneo (Cataluña y Comunidad Valenciana) es una de las regiones que menos emigración sufren.

En lo más bajo del ‘ranking’ se encuentran, no obstante, los archipiélagos. Especialmente el canario, con una migración que ronda el 4% (la de Baleares la dobla, con un 8,2%). Valga la redundancia, la insularidad de las islas provoca que sea mucho más difícil y costoso emigrar que en otras regiones conectadas a través de carreteras o ferrocarril, como suelen recordar los demógrafos. La cercanía con la capital favorece los procesos migratorios gracias a la posibilidad de volver con relativa sencillez al lugar de origen.

Resulta interesante realizar el mismo proceso en el ámbito de provincia en lugar de comunidad autónoma, puesto que permite entender mejor los movimientos migratorios que se han dado dentro de la Península. Así, Ávila (51,7%) o Cuenca (52%) son provincias limítrofes con la Comunidad de Madrid que se sitúan en lo más alto del 'ranking', mientras que otras como Valladolid (26,1%), capital castellanoleonesa, presentan niveles mucho más bajos. Soria, una de las más castigadas durante la primera ola de covid, no limita con la capital, pero sí tiene una alta emigración.

El mapa también permite comprender las grandes diferencias que hay dentro de comunidades como Aragón. Zaragoza es una de las provincias con menos migración (17,4%), especialmente si la comparamos con Teruel (49,9%) y Huesca (31,7%). También muestra cómo las regiones interiores de cada comunidad (caso de Jaén en Andalucía u Ourense en Galicia) presentan mayores niveles de migración. Una vez más, la configuración es una onda concéntrica que parte de un centro sin casi migración (Madrid) y que va perdiendo intensidad a medida que se aleja.

Ya son seis la comunidades en riesgo extremo

Cuando todo el mundo se marcha

Hay regiones de España donde más de la mitad de la población que ha nacido en ella vive fuera. O, al menos, está empadronada fuera, un factor distorsionador tanto en un sentido como en otro, ya que los estudiantes que cursan su carrera fuera no suelen empadronarse y hay quien se empadrona en una comunidad distinta por razones fiscales. Soria, Ávila o Cuenca son las regiones castellanas donde más de la mitad de los nacidos allí vive fuera. Aún no hay ninguna comunidad autónoma donde más de la mitad de su población se haya marchado, pero Extremadura parece una buena candidata, seguida por las dos Castillas.

En términos absolutos, por su tamaño, Andalucía es la comunidad con más emigrantes. Pero es también la que tiene más habitantes de toda España. La clave se encuentra en la última columna, que muestra aquellas regiones donde la proporción de población emigrada es mucho menor. Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Canarias y Baleares. Son las que, ante iguales medidas, más fácil tendrán sus habitantes poder retornar a su lugar de origen durante estos días. El resto tendrá que salir de su comunidad para ver a sus familias. Si hay dos Españas, bien pueden ser la que se ve obligada a migrar y la que no. Una diferencia que este invierno es clave.

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