Sánchez cierra filas con el sector socialista del Gobierno para frenar a Iglesias
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NUEVA FASE EN LA COALICIÓN

Sánchez cierra filas con el sector socialista del Gobierno para frenar a Iglesias

"Se consigue más haciendo públicas ciertas diferencias cuando un asunto está encallado con el PSOE que con 10 días negociando en una mesa". Es la premisa de la estrategia del líder de UP

placeholder Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, conversa con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, conversa con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. (EFE)

"Sin conflicto no hay conquistas sociales", a lo que se añade que "si el conflicto no se hace público, no existe". Sobre esta base asienta Unidas Podemos buena parte de su estrategia dentro del Gobierno para arrancar medidas sociales a sus socios o acelerar la ejecución de las recogidas en el programa de la coalición. Una estrategia que tiene como uno de sus principales componentes la comunicación o, lo que es lo mismo, la presión pública, ya que, según reconocen gráficamente fuentes cercanas al sector de Unidas Podemos en el Gobierno, "se consigue más haciendo públicas ciertas diferencias cuando un asunto está encallado con el PSOE que con 10 días negociando en una mesa". Al menos así ha ocurrido hasta ahora, pero ante la acumulación de tensiones, Pedro Sánchez ha decidido poner freno a los pulsos de los morados y cerrar filas con los ministros socialistas.

En las últimas semanas, se han multiplicado los conflictos abiertos en el seno del Gobierno de coalición por los que chocan socialistas y morados, desde la paralización de los desahucios a la prohibición de los cortes de suministros, pasando por la subida del salario mínimo, la agilización del ingreso mínimo vital o el debate sobre las pensiones que comienza a asomar respecto a los años de cotización para su cálculo. Todo ello, a la espera de que se inicie la mesa de diálogo social sobre la reforma laboral, respecto a la que también hay diferencias con el ala más ortodoxa del Ejecutivo, encabezado por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, apostando por suavizarla, pero que para Trabajo supone una línea roja en la que no están dispuestos a ceder.

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En este contexto, Pedro Sánchez ha cerrado filas con Calviño y hasta públicamente ha tratado de lanzar guiños hacia este sector del Ejecutivo con el que los morados mantienen un intenso pulso. Lo hizo la pasada semana durante el pleno en el Congreso de este año, alabando "el compromiso de la vicepresidenta Calviño con todo lo que representa este Gobierno desde el punto de vista progresista" e incluso regalándole la medalla de los ERTE, negociados en la mesa de diálogo social por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz: "Voy a romper una lanza en favor de la vicepresidenta tercera de Economía y Transformación Digital, porque si hoy estamos financiando muchos ERTE en nuestro país, es como consecuencia de un gran acuerdo del Eurogrupo que lideraron, entre otros, dos gobiernos: el alemán, con un ministro socialdemócrata, y la vicepresidenta económica del Gobierno".

Lo hacía después de que varios miembros socialistas del Gobierno deslizasen su rechazo a que se sacasen a la luz pública las tensiones en el seno del Gobierno, en clara referencia a sus socios de coalición. Desde Unidas Podemos, por su parte, insisten en que la visibilización de estos conflictos está siendo la forma más eficaz para lograr avances, justificándolo casi como un ejercicio de transparencia. En el fondo, se trata también de una estrategia de diferenciación, para marcar terreno frente al PSOE, y evitar una absorción por parte del socio mayoritario del Ejecutivo, como tradicionalmente ocurre en los gobiernos de coalición.

Se trata de una estrategia de diferenciación, para marcar terreno frente al PSOE y evitar una absorción por parte del socio mayoritario

Pablo Iglesias justificaba la visibilización de estos pulsos en las presiones externas que reciben tanto PSOE como Unidas Podemos, si bien asentaba la diferenciación asegurando que las presiones a los socialistas provenían de los poderes económicos, mientras que las recibidas por su formación tendrían más que ver con la sociedad civil y los movimientos sociales. Analogía y estrategia de diferenciación que han soliviantado tanto una parte del grupo socialista como a miembros del Gobierno de este partido.

Su discusión con la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, en las dependencias del Congreso y que remató, según constataron los reporteros gráficos allí presentes, con la frase de esta última diciéndole al vicepresidente segundo "no seas cabezón" ha sido aprovechada como acicate en Unidas Podemos para poner en valor su perseverancia para empujar medidas sociales. El pasado sábado, Iglesias trasladaba en su discurso de apertura de la reunión de la dirección del partido —Consejo Ciudadano Estatal— que los miembros morados del Gobierno van a ser "muy cabezones" para que se cumplan los acuerdos programáticos. "Puede que nos digan que somos muy cabezones por trabajar para que se cumplan los acuerdos firmados; bueno, tienen razón, somos muy cabezones", insistió.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, conversa con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en los pasillo del Congreso. (EFE)

En la formación de Iglesias, son conscientes de que la aprobación de los Presupuestos inaugurará una nueva etapa en el Gobierno de coalición, asegurando por un lado la gobernabilidad hasta al menos el tercer año de la legislatura, pero que también los dejará sin la que era su mayor herramienta de presión. Es por ello que ahora ponen todo el foco en el programa de coalición y su cumplimiento íntegro como guía para la cohesión del Gobierno.

Se aferran al 'pacta sunt servanda', apuntando que, una vez aprobadas las cuentas, se atrincherarán en el programa. Una máxima que combinarán con el 'conflicto' y su visibilización. Invitando también a sindicatos y colectivos sociales a presionar de cara a que puedan cumplirse los avances sociales marcados para la legislatura.

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