"¿Quién es la administración para decirme que no tengo una pareja estable?"
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las visas del amor

"¿Quién es la administración para decirme que no tengo una pareja estable?"

Él vive en Montreal y ella, en Pamplona. Tras un año y medio de relación trasatlántica, este verano él le pidió matrimonio. Pero desde agosto, no han podido verse

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Marta Rebolledo y Olivier Pellerin en Canadá

Marta Rebolledo y su novio, Olivier Pellerin, son una de esas miles de parejas separadas por la pandemia. Él es un arquitecto canadiense que vive en Montreal y ella una politóloga donostiarra afincada en Pamplona. Tras un año y medio de relación trasatlántica, este verano él le pidió matrimonio en la playa de la Concha, y quedaron en empezar este otoño una vida juntos en España en cuanto él organizase su traslado. Pero, desde que en agosto él volvió a Canadá, no han podido volver a verse. El cierre de fronteras por los rebrotes de finales de octubre les pilló preparando papeles de boda y mirando vuelos para mudarse. Desde entonces el consulado de España en Montreal le niega al canadiense el derecho de viajar a Madrid porque, pese a enviarles un dossier de 60 páginas dando detalles que demuestran su noviazgo, el cónsul no los considera “pareja estable”, que es el requisito que exige el Ministerio de Exteriores para autorizar una de estas visas por amor. Primero la pandemia la que truncó sus planes de vida juntos, pero ahora sienten que los separa la burocracia.

“Nos hemos sentido muy mal tratados”, afirma Rebolledo, que es profesora de Comunicación Política en la Facultad de la Universidad de Navarra. Él podría intentar viajar a España y probar suerte en el aeropuerto por si los funcionarios de frontera le dejan pasar, pero han querido seguir las recomendaciones oficiales. Como consecuencia de la pandemia y las restricciones de entrada en España aplicables a ciudadanos extranjeros, el Ministerio de Exteriores y el de Interior establecieron un protocolo destinado a permitir la entrada en España de las parejas no registradas de españoles que tengan la condición de ser estables y duraderas. No siempre es fácil para los consulados establecer qué significa “estables y duraderas” porque, igual que está pasando ahora con la definición de allegado, no hay un marco jurídico muy claro. Es competencia exclusiva del funcionario encargado de cada Consulado decidir qué le parece estable. Desde que se puso en marcha el protocolo, la red consular española ha atendido más de 3.400 solicitudes, de las cuales más de 2.100 (un 61%) han sido resueltas de manera favorable. Solo un 20% han sido denegadas y el resto de solicitudes están en estudio o los interesados han desistido.

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Marta Rebolledo y Olivier Pellerin en San Sebastián

Marta y Olivier no han desistido. La pareja envió un dossier con la solicitud para acogerse a este registro y, pese a que normalmente estos trámites tardan de media un par de semanas, al día siguiente recibieron un email del consulado de Montreal denegándoles la solicitud. No les dieron ni siquiera un número oficial de registro de la petición, pero sí les respondieron por email con la negativa. Desde el 3 de noviembre, han seguido insistiendo tanto en la embajada en Ottawa como en el consulado de Montreal. Según el Ministerio de Exteriores, no consta ninguna petición de este tipo en Montreal. “Llevamos luchando semanas para poder vernos”, afirma con cierta desesperación Marta Rebolledo, que conoció a Olivier hace un año y medio en Quebec, gracias a una estancia académica que la española pasó allí: “La pandemia me pilló en marzo aterrizando en EEUU y según puse el pie en el aeropuerto de Nueva York, Trump dijo que cerraba las fronteras con Europa. En vez de volverme a España, me fui a Canadá a pasar el confinamiento con él. Tuvimos suerte de poder vivir juntos durante los cuatro meses del confinamiento de primavera en Canadá, pero ahora que ya se supone hay un procedimiento para casos como el nuestro nos está siendo imposible reencontrarnos”.

El secretario de Estado de España Global, Manuel Muñiz, ante las protestas de las parejas binacionales que batallan con los Consulados para reunirse en España, explicó en un tuit este verano que "no es necesario haber convivido en el mismo domicilio más de un año. Es necesario probar que la relación ha tenido una duración de al menos un año. Así se ha trasladado a todos nuestros Consulados". Además, en septiembre la Abogacía del Estado aclaró que una relación duradera puede incluir aquellas parejas que no han convivido. Sin embargo, no ha bastado con las 60 páginas remitidas por Rebolledo y su pareja canadiense, en las que se incluían todo tipo de pruebas de su relación: desde varios billetes de avión de sus viajes antes de la pandemia a una invitación de boda de una amiga común. También en la solicitud constan los trámites que hizo el notario de ella en Pamplona para inscribirse como pareja de hecho cuando los papeles para la boda se retrasaban, así como pantallazos de sus redes sociales mostrando vida en común y fotos de Olivier con los futuros suegros en el pueblo castellanoyleonés del que proceden.

Según Exteriores, los interesados en estos permisos pueden presentar cualquier prueba admisible en derecho para demostrar la existencia de dicho vínculo. Sobre la base de las pruebas aportadas, el Cónsul valora la solicitud y determina si se trata de una pareja estable y duradera. “Hasta incluimos la admisión del Executive MBA en el IESE para que Olivier cursara en Madrid un máster, aunque por la pandemia tuviera que retrasarlo”, puntualiza Rebolledo. “Creíamos que 60 páginas de intimidades bastarían para demostrar que tenemos un vínculo estable y muchos planes de futuro, incluido casarnos, pero desde el consulado nos dijeron que no nos consideran una pareja porque no tenemos bienes en común. ¿Pero cómo vamos a tener un contrato de alquiler o una casa compartida si vivimos en dos países diferentes y no le dejan que venga a España cuando queríamos casarnos? Hemos pasado un ‘book’ de decenas de fotos juntos. Él con mis amigos, yo con los suyos, capturas de los post en Facebook... Pusimos todo tipo de pruebas y nos dicen que no lo aceptan por no compartir facturas. Cuando yo he ido a Canadá me he quedado en su casa y cuando él ha venido se ha quedado en la mía. En los requisitos legales no consta que sea obligatorio compartir bienes, hay muchísima inseguridad jurídica”.

Fuentes jurídicas explican que gran parte del problema radica en que el concepto pareja ha envejecido mal en el ordenamiento jurídico. Otros países como Dinamarca, han simplificado los trámites de parejas no registradas admitiendo la entrada de parejas solo con una PCR negativa y una declaración solemne, que puede descargarse por Internet, de que la relación tiene al menos tres meses de duración y de que las personas se han visto regularmente. En los consulados españoles también existe un procedimiento de entrevistas para detectar matrimonios de conveniencia. Pero a Marta y Olivier nadie los ha entrevistado.

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Olivier con la cuadrilla de Marta en una sidrería donostiarra

Cuando en verano la española y el canadiense decidieron casarse, acordaron que sería él quien se afincaría en España. Volvió a Montreal a organizar su traslado y el de su empresa, de la que planea abrir una filial en Madrid. “¿Vendo el coche? ¿Alquilo el apartamento? Lógicamente antes de una mudanza internacional había muchas cosas que organizar”, aclara Rebolledo. Con el cierre de fronteras y la imposición de 14 días de cuarentena que puso Canadá en otoño se hizo inviable la idea de ir viajando de vez en cuando. “Al empezar los cierres perimetrales, pensé que sería bueno acelerar el trámite como pareja de hecho para tener cuanto antes algún documento, pero tampoco nos dio tiempo a formalizarlo, porque nos dieron cita para el 23 de noviembre”, afirma la politóloga. “Ahora la respuesta es siempre la misma. Al no estar casados, estamos en tierra de nadie y ningún gobierno parece querer entender nuestra petición. Y se lavan las manos tanto en Canadá como aquí. Llevamos ya casi cuatro meses sin vernos y sentimos impotencia al no poder estar juntos y seguir con nuestra vida. Empezamos a estar cansados, agotados y desgastados”.

Fuentes del Ministerio de Exteriores reconocen que cada caso es particular e insisten en que es potestad de cada consulado decidir lo que le parece o no una pareja estable. Advierten de que han detectado intentos de fraude por este procedimiento en varios países, por lo que entienden la cautela. Sin embargo, la lista de documentación de la página del Ministerio detalla que se puede enviar documentación de todo tipo que demuestre la estabilidad de una relación, no solo bienes en común. “No creo que haya mala intención, creo que es incompetencia”, aventura la politóloga. Me sabe mal decirlo de mi propio país, pero me da vergüenza que un canadiense vea cómo funcionamos. Él siempre me dice que le encanta España salvo por la economía. Lo dice con mucho respeto, pero no entiende que este país funcione así. En el consulado una funcionaria muy amable le dijo que preparase una solicitud para un programa de intercambio de jóvenes. Y como es menor de 35 años podía aspirar a él. Después de rellenarlo todo como locos y pagar las tasas, al entregarlo nos dicen que no, que hay canadienses que se han quedado en la frontera sin poder entrar. Él quiere venir a abrir aquí su empresa y espera crear empleo con ella. Después de meses perdido en la burocracia se le están quitando las ganas de luchar contra el sistema”.

"Él siempre me dice que le encanta España salvo por la economía. Lo dice con mucho respeto, pero no entiende que este país funcione así"

Y concluye: “Siguiendo las normas nos cierran todas las puertas. Llevamos un mes de emails y llamadas diarias. Es un desgaste emocional, de tiempo y de recursos enorme. Lo hemos intentado todo. Sé de parejas en nuestra situación que se van a ver en un tercer país, porque desde México, por ejemplo, no te piden PCR ni cuarentena. Pero nosotros no queremos vernos unos días, queremos empezar una vida juntos. Y no nos dejan por un criterio arbitrario. No sabemos si habrá una tercera ola y no queremos quedarnos de brazos cruzados esperando que pase. Hay una inseguridad jurídica desesperante. Bastante pudor es dar tanto detalle de mi vida privada en un dossier a la administración. Qué más da que llevemos juntos año y medio que tres años”. Lo que más desespera a Marta Rebolledo “es que un funcionario me venga a decir que yo no tengo pareja estable. ¿Quién es la administración para decirme que no tengo pareja? ¡Vamos a casarnos! ¿Qué más quieren?

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