Del silencio a la reivindicación del legado: incomodidad en el PP por el Rey emérito
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DEFENSA DE LA CORONA

Del silencio a la reivindicación del legado: incomodidad en el PP por el Rey emérito

Días después de conocerse la regularización, Casado solo se pronunció para defender el legado de Juan Carlos. La incomodidad es evidente, pero el PP ve esencial defender la Corona

placeholder Foto: El líder del PP, Pablo Casado, junto a Ana Pastor y Cuca Gamarra. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, junto a Ana Pastor y Cuca Gamarra. (EFE)

El debate político en torno a la jefatura del Estado y, muy especialmente, al rey Juan Carlos ha vuelto a la primera línea. Cuando el despacho de abogados del rey emérito confirmó a mitad de esta semana que había decidido regularizar su situación fiscal, pagando a Hacienda un total de 678.393 euros por la donación que recibió de un empresario mexicano amigo, el PP optó por guardar silencio. Fuentes del partido aseguraron "respetar" la decisión tomada "en el ámbito particular" del anterior jefe del Estado, y volvieron a reivindicar su legado "como arquitecto de la transición".

La formación de Pablo Casado cerró filas una vez más con el padre de Felipe VI, insistiendo a través de distintos dirigentes en que era una cuestión privada. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue más allá en esa defensa —con el traspié de "No todos somos iguales ante la ley" incluido— que luego quiso matizar dejando claro que el Rey emérito "no había sido un ciudadano más". En el Congreso, la exministra del PP, Ana Pastor, contestó a una pregunta sobre el rey Juan Carlos diciendo que "entraba dentro de las decisiones individuales de la persona a la que usted se ha referido" (agitando el fantasma de Luis Bárcenas sobre el que Mariano Rajoy dijo aquello de "esa persona de la que usted me habla") y concluyendo con que su formación "no tenía nada que decir".

Tres días después de la noticia, Pablo Casado se pronunció con el único mensaje de respeto al legado de don Juan Carlos y poniendo el foco en la hoja de ruta emprendida por Felipe VI desde que accedió al trono: "Me quedo con su discurso de proclamación", dijo el líder del PP sin referirse a ninguna otra cuestión sobre su padre. Silencio absoluto por lo demás. La situación, en todo caso, está rodeada de una incomodidad evidente. De hecho, la reacción no ha sido unánime en el bloque del centro derecha.

Foto: El rey Juan Carlos en una imagen de archivo. (Getty)

Ciudadanos ya ha dejado de hablar de presunción de inocencia y su portavoz en el Congreso —que además es abogado del Estado—, Edmundo Bal, reconocía un "comportamiento decepcionante" y una conducta "moralmente reprobable" por parte del Rey emérito. Fuentes del partido naranja consideran que no está reñido reivindicar "su gran servicio a España y a la democracia" con la denuncia de este comportamiento que, tras la declaración voluntaria, "reflejaba que había mantenido oculto un dinero de dudosa procedencia".

Sin embargo, la novedad de la regularización (que está por ver las aristas que conlleva, ahora que la Fiscalía asegura que le notificó la investigación en noviembre) no ha modificado la postura oficial de los populares, que siguen considerando esencial defender sin fisuras a la Corona frente aparte de un Gobierno que pone en duda su continuidad. De hecho, esa es la verdadera explicación.

Ya en verano hubo un episodio similar cuando el Rey emérito decidió abandonar España por los crecientes escándalos. La operación de Emiratos Árabes (que el Ejecutivo también alentaba desde hacía semanas celebrando la distancia marcada por Felipe VI con su padre, y "celebrando las acciones futuras" que pudieran producirse sin especificarlas) no se consensuó con el principal partido de la oposición, a pesar de tratarse de un asunto de Estado.

placeholder El Rey saluda a Pablo Casado. (EFE)
El Rey saluda a Pablo Casado. (EFE)

Fuentes del PP ya reprocharon entonces que el presidente del Gobierno hubiera dejado al margen al jefe de la oposición, a diferencia de lo que ocurrió con la abdicación de don Juan Carlos, que bajo el mandato de Rajoy se pactó en todo momento con el entonces líder de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y los puentes con el Gobierno terminaron de saltar por los aires con la posición que tomó Podemos, encabezada por el vicepresidente Pablo Iglesias, quien —además de pedir la República— tachó de "indigna" la "huida al extranjero" del Rey emérito, asegurando que "la monarquía quedaba en una posición muy comprometida".

De hecho, fue lo que terminó con el posible acuerdo para la renovación de los órganos constitucionales como el Consejo General del Poder Judicial, que sigue sin resolverse. El PP entendió entonces que un acuerdo era imposible con un Gobierno que sistemáticamente cuestionaba las principales instituciones del Estado y que abiertamente hablaba de acabar con la monarquía. Es esa misma premisa lo que ahora guía al partido de Casado a guardar silencio y no alinearse en ningún caso con los dirigentes morados. Entienden que el ataque o cuestionamiento al rey Juan Carlos no es solo hacia una conducta concreta, sino que se extiende a la institución y tiene por objetivo final cambiar el sistema de 1978, como han declarado públicamente ministros de Podemos y dirigentes del mismo partido.

Foto: Foto: Reuters.

En cuanto a Vox, sí mantuvo una línea más parecida a la del PP, asegurando que el Gobierno "hace un uso político" de la declaración voluntaria del rey Juan Carlos y que se dio a conocer el Día de la Constitución "para que Podemos pudiera criticarlo". Aun así, dirigentes de este partido como el portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, se han pronunciado con más detalle sobre el asunto a diferencia de los populares, al afirmar que "tiene derecho a regularizar, como todo el mundo", sin dejar de reconocer una cierta sorpresa.

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