El contacto ruso de las criptomonedas dejó una deuda de 20.000 euros en una clínica barcelonesa
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El contacto ruso de las criptomonedas dejó una deuda de 20.000 euros en una clínica barcelonesa

El 24 de junio, el ruso abandonaba el centro médico para no volver. Al día siguiente, cogía un vuelo para Moscú y dejaba detrás una deuda de 19.842,40 euros. La factura continúa impagada

Foto: Foto: Clínica Diagonal de Barcelona.
Foto: Clínica Diagonal de Barcelona.

Una de las figuras fundamentales en el entramado independentista para diseñar criptomonedas, el ruso Sergéi Motin, llegó a Cataluña en la primavera de 2018 y se fue un mes después dejando una deuda considerable en una clínica de Barcelona. Sin embargo, antes de detenerse en este desenlace, conviene conocer antes la historia de esta especie de espía. En el juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, su titular, el magistrado Joaquín Aguirre, ha incorporado un dosier sobre ello en una pieza del caso Voloh.

En esa idea de paraíso de criptomonedas, una "Suiza del sur de Europa", según la definición que hacían los propios protagonistas, Motin era una pieza clave. Su ‘espantá’ puso al descubierto una de las maniobras más rocambolescas y surrealistas del 'procés': el intento del independentismo de contratar un 'conseguidor' con el que poder llegar a los aledaños del poder de Moscú.

Foto: El exdirigente de CDC y empresario David Madí. (EFE)

Ese ‘contacto’ fue Jordi Sardà Bonvehí, un empresario local que atesora en sus espaldas denuncias; una condena en Andorra, país en el que estuvo viviendo una temporada, e implicaciones en operaciones estrambóticas. Llegó a idear el desembarco de unos 10.000 soldados rusos para apoyar la secesión y maniobró para acordar con el Gobierno ucraniano la instalación de una planta de gas natural licuado, para lo que se hizo pasar por alto cargo de la empresa Gas Natural.

Sardà entró en esta historia extravagante como conseguidor y como fabulador, ya que se enorgullecía de tener contacto directo con el Kremlin. Desde su aventura con la planta de gas de Ucrania en 2012, fue encadenando negocios hasta que en 2013 aterrizó en la empresa Eurasia Group Limited. Un año más tarde, volvió a aparecer en escena como representante de unos potenciales inversores que debían inyectar liquidez a Ros Roca Indox, filial de la multinacional catalana Ros Roca. La propia dirección de Ros Roca explicó al comité de empresa que Sardà no tenía nada que ver con la compañía, pero que negociaba en nombre de inversores dispuestos a entrar en el capital. El comité de empresa accedió, así, a entrevistarse con el intermediario, pero del tema nunca más se supo.

Sardà fue el contacto encontrado por la cúpula del 'procés' para arrimarse al Kremlin. Nadie sabe cómo conoció a Motin

Formado como monitor de esquí en Candanchú, pasó luego por varias estaciones de esquí, en las que cultivó buenos contactos, entre ellos, con los exdirectivos del Barça Anton Parera y Ramon Fusté. En España, creó las sociedades Karelia Bonvehí y Ukrainvest Spain Promociones, que a la postre quedaron inactivas. Con anterioridad, había sido miembro del consejo de administración de la empresa Prosairsa, una inmobiliaria de Barcelona.

En Andorra, consta al menos una condena por un pleito que le había interpuesto la sociedad Estació Enclar Carburants Andorrans en reclamación de una deuda, cuando el avispado intermediario era vecino de la parroquia de Ordino. El Servei de Telecomunicacions d’Andorra también le denunció y le llevó a juicio por deudas.

El empresario fue el contacto encontrado por la cúpula del 'procés' para intentar arrimarse al poder del Kremlin. Nadie sabe cómo conoció a Motin, pero lo cierto es que llegó con él a Barcelona. El primero, con el aura de intermediario internacional. El segundo, como un ruso 'cercano al poder' de Putin. En realidad, todo era una pantalla. En 2017, Motin aterrizó en Barcelona por primera vez de la mano de Sardà con un cartapacio sobre cómo convertir Cataluña en una república de criptomonedas. Fuentes conocedoras de la operación señalan a El Confidencial que el motivo del viaje fueron negocios privados; niegan que se les tratase como a ‘hombres del Kremlin’.

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Ambos regresaron en la primavera del año siguiente. Motin, al parecer, era director de Abianne Limited, una firma moscovita con oficina en las Islas Vírgenes Británicas. La firma Creative Asset Management LLC es accionista de Abianne, que también cuenta entre sus cargos directivos con Vasily Ivlev. El ruso “era un señor que parecía muy mayor, estaba muy mal de salud”, explica a El Confidencial una fuente que le conoció.

Un problema de salud condicionó el viaje. Motin, que no hablaba entonces ni castellano ni inglés, fue ingresado el 24 de mayo de 2018 en la Clínica Diagonal, de la mutua FIATC. Las gestiones para su ingreso corrieron a cargo de Víctor Terradellas, el supuesto encargado de hacer de Cataluña el paraíso de criptomonedas y ex responsable de relaciones internacionales de CDC. Inmediatamente, se presentó Jordi Sardà como amigo y traductor de Sergéi con el personal de la clínica.

Motin padecía cáncer de pulmón y tras estar cinco días en la UCI, pasó a planta, de la que se fugó aprovechando un fin de semana. Un mes permaneció en la clínica. Durante este tiempo, tanto Motin como su mentor, Jordi Sardà, fueron dando largas para no tener que abonar la factura médica. El 22 de junio, el abogado de la clínica, Jordi Tirvió, se puso en contacto con Sardà. “He analizado el asunto y, a mi juicio y sin perjuicio de lo que pueda resultar, existen sólidos indicios de que el señor Motin pretende engañar a Clínica Diagonal”, le escribe. Se dolía el letrado de que “también desde el primer momento, usted, señor Sardà, ha actuado frente a la clínica como el portavoz o representante del señor Motin, comprometiéndose a realizar el pago del tratamiento médico de este. Así, en diversas ocasiones, usted ha asegurado que la transferencia de dinero se hacía inmediatamente (6 de junio), o que la estaba realizando (8 de junio) o que se había hecho ya (12 y 14 de junio)”. Le recordaba a continuación: “Recibir un servicio (sanitario, en nuestro caso) con intención de no pagar los costes correspondientes puede ser constitutivo de delito de estafa”.

El 24 de junio, el ruso abandonaba el centro médico para no volver. Al día siguiente, cogía un vuelo para Moscú

El 24 de junio, el ruso abandonaba el centro médico para no volver nunca más. Al día siguiente, cogía un vuelo para Moscú y detrás dejaba una abultada deuda: la factura de la clínica ascendía a 19.842,40 euros, que hasta el momento no ha sido abonada. Solo la estancia ascendía a 5.304 euros, mientras que la UCI costó 3.750 euros y el tratamiento médico mientras estuvo ingresado, otros 3.875 euros.

El 25 de junio, un escueto 'mail' de Thais M., secretaria del gerente de la clínica, ponía un peculiar colofón a la historia del ruso: “Buenos días, señor Tirvió [abogado de la clínica]. El paciente se fugó ayer de la clínica. Hicimos denuncia en los Mossos. Tenemos todo grabado”.

Dos días después de la fuga, Sardà y Terradellas se personaban en la clínica y aseguraban que desconocían que la factura estuviese impagada, pero avisaron a los representantes del centro médico de que Motin se encontraba ya en Rusia. Pero del ruso nunca más se supo. De Sardà, tampoco. De los bitcoins, más de lo mismo. La factura de la clínica continúa impagada.

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