Cómo la electricidad acorraló al sospechoso de asesinar a Manuela Chavero
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acusado de homicidio y secuestro

Cómo la electricidad acorraló al sospechoso de asesinar a Manuela Chavero

La UCO dudó de él y solicitó a la distribuidora eléctrica el consumo de luz de la casa la noche de la desaparición de Manuela. El resultado los aproximó a la resolución del caso

placeholder Foto: Dos agentes de la Guardia Civil escoltan al autor confeso del asesinato de Manuela Chavero. (EFE)
Dos agentes de la Guardia Civil escoltan al autor confeso del asesinato de Manuela Chavero. (EFE)

Pocas cosas se le escapan a la UCO de la Guardia Civil. Puede tardar más o menos, pero cuando la Unidad Central Operativa se pone en modo sabueso, casi siempre acaba localizando y esposando al responsable del delito. Para resolver el conocido caso Chavero, se ha desvivido durante cuatro años de pesquisas. Se trata de miles de horas de trabajo, pero al final con inteligencia e insistencia los agentes despejaron el misterio y detuvieron al responsable de su muerte: Eugenio, un vecino joven que al parecer estaba obsesionado con ella.

Uno de los datos que sirvió a los agentes para centrar el tiro fue el consumo eléctrico de la segunda vivienda del sospechoso. Eugenio vivía habitualmente en el centro del pueblo, pero tenía otra casa que usaba esporádicamente, curiosamente en la misma calle que la de Manuela Chavero. Apenas las separaban unos metros de distancia. Durante la investigación, los agentes preguntaron a Eugenio: "¿Dónde dormiste la noche de la desaparición?". "En mi casa", respondió él. Le insistieron: "Quizá no te acuerdes. ¿Pudo ser en tu segunda vivienda?". Él lo negó con vehemencia.

Mintió.

Foto: Agentes de la Guardia Civil de Zafra (Badajoz) vigilan la vivienda del autor confeso de la muerte de Manuela Chavero. Foto: Efe

Según ha podido saber El Confidencial, la UCO dudó de él y solicitó a la distribuidora eléctrica el consumo de luz de la segunda casa la noche de la desaparición de Manuela. El resultado los aproximó a la resolución del caso. Según certificó la compañía, la vivienda no había tenido ningún consumo eléctrico desde el 30 de junio de 2016, indicador de que tenía los plomos bajados, pero curiosamente "y justo entre las 2.00 y las 3.00 del día 5 de julio de 2016, se restableció manualmente el suministro eléctrico", consta en el sumario.

Es precisamente en la madrugada del 5 de julio cuando desaparece Manuela. Su amiga María José explicó a los responsables de las pesquisas que aquella noche ella fue la última persona que la vio con vida. Ocurrió en torno a las 23.45 y Manuela, al despedirse, le comunicó su intención de irse a casa. Se sabe que llegó a su domicilio porque allí se encontró la ropa y complementos con los que la vio María José. También se localizó el camisón sobre su cama perfectamente hecha, de lo que se deduce que se cambió de ropa, pero cuando desapareció no se había acostado todavía.

placeholder Uno de los operativos de búsqueda de Manuela Chavero en 2019. (EFE)
Uno de los operativos de búsqueda de Manuela Chavero en 2019. (EFE)

El teléfono de Manuela, localizado en su casa, desveló a qué hora se había conectado por última vez: a las 1.55, solo unos minutos antes de que en la vivienda de Eugenio se disparase el consumo de luz. Los agentes de la UCO profundizaron más en esta línea de investigación y detectaron a través de las cámaras de seguridad un Opel Vectra, compatible con el de Eugenio, a las 2.04 en las proximidades de la casa de la Manuela.

El propio móvil del sospechoso le sitúa a las 3.53 en el entorno del lugar de la desaparición. Para terminar de atar el caso, los investigadores descartaron que la segunda vivienda de Eugenio pudiera haber sido usada por algún otro familiar. Su abuelo Manuel era el único que disponía de ella a veces, pero en aquellas fechas estaba ingresado en el Hospital de Llerena "lo que descarta su presencia en este domicilio en la madrugada de la desaparición de Manuela". Las sospechas terminaron de confirmarse cuando, un día del pasado mes de agosto, agentes volvieron a visitar la casa de Manuela. Eugenio habló aquel día con su madre y se mostró "inquieto y nervioso".

Se le detuvo y contó la versión de la muerte accidental. Manuela acudió a su casa aquella madrugada a llevarse una cuna que le había prestado y cuando la trasladaban de regreso a su casa ella tropezó y al caer se golpeó la cabeza y murió. Él relata que se asustó y la enterró en una zorrera. Ahora la UCO ha averiguado que la cuna que encontraron en la casa y que supuestamente provocó el accidente no pertenece a Manuela, por tanto, una vez más ha vuelto a mentir. Si la cuna no fue la causa, ¿cómo murió Manuela? ¿La agredió sexualmente y después la asesinó para esconder su delito? Está por ver que logran probar los agentes. De momento, está acusado de detención ilegal y de homicidio, pero la Guardia Civil no se dio por vencida y registró una vez más su casa buscando nuevos indicios. Entre ellos, el teléfono que Eugenio llevaba encima aquella noche y que no se había localizado.

Pocas cosas se le escapan a la UCO de la Guardia Civil. Puede tardar más o menos, pero cuando la Unidad Central Operativa se pone en modo sabueso, casi siempre acaba localizando y esposando al responsable del delito. Para resolver el conocido caso Chavero, se ha desvivido durante cuatro años de pesquisas. Se trata de miles de horas de trabajo, pero al final con inteligencia e insistencia los agentes despejaron el misterio y detuvieron al responsable de su muerte: Eugenio, un vecino joven que al parecer estaba obsesionado con ella.

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