"La iglesia no puede ser un museo con horario. Necesitamos líderes y aquí no hay"
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Entrevista al Padre Ángel

"La iglesia no puede ser un museo con horario. Necesitamos líderes y aquí no hay"

El despacho del padre Ángel en la sede de la ONG Mensajeros de la Paz es el ejemplo perfecto de horror vacui. No queda un hueco por llenar

Foto: El padre Ángel durante la entrevista con El Confidencial. (Carmen Castellón)
El padre Ángel durante la entrevista con El Confidencial. (Carmen Castellón)

El despacho del padre Ángel en la sede de la ONG Mensajeros de la Paz es el ejemplo perfecto de horror vacui. No queda un hueco libre en las paredes por culpa de fotos, recuerdos, dedicatorias y regalos. Hay personajes conocidos, fotos antiguas y recientes. Y sobre una cómoda, un folio enmarcado escrito a mano y una alianza de oro pegada con un trozo de celo. Es de un señor que enviudó por culpa del coronavirus y ha querido entregar el anillo de su esposa al párroco de San Antón, donde ella acudía con frecuencia.

Ángel García Rodríguez (1937) parece una de esas personas curadas de espanto. Ha visto de todo, ha conocido de todo. Como si, parafraseando a Santa Teresa de Jesús, nada le turbara y le espantara. Aunque una máxima que ronda toda la conversación indique un matiz al verso de la santa. "Tengo miedo a que haya cosas que no me afecten", repite.

Donación por parte de uno de los feligreses del padre Ángel. (Carmen Castellón)
Donación por parte de uno de los feligreses del padre Ángel. (Carmen Castellón)

PREGUNTA. Cuando empecé a preparar esta entrevista hice algo tan poco sofisticado como buscar su nombre en Google. El buscador me respondió que las personas que teclean su nombre también lo hacen con Sor Lucía Caram, Vicente Ferrer, Tamara Falcó y José Bono. Sinceramente, vaya mezcla.

RESPUESTA. (Sonríe). Conozco a todos, pero podían haber puesto otros tantos más, la madre Teresa de Calcuta, muchos de los sin techo, Zapatero, Felipe, Luis del Olmo… pero en la vida de alguien como yo, que ya tiene ochenta y muchos años, han pasado tantas personas… los conozco, los quiero y los admiro. Creo que no tengo enemigos, o al menos gente a la que no quiera.

A veces me preguntan a qué gente admiro en la vida. Y hace poco he descubierto que los únicos son mis padres. A veces se te olvida, y es a quienes más debemos admirar. Cada vez pienso más en ello.

P. Entró usted en el seminario a los 12 años. ¿Había ambiente religioso en su casa?

R. Mi madre era muy de izquierdas, casi del Partido Comunista, y mi padre de la Falange. También tenía un tío sacerdote que influyó mucho, pero el que de verdad fue importante fue el cura de mi pueblo, don Dimas. Tenía siete u ocho años y cuando me preguntaban qué quería ser de mayor siempre respondía que cura. No tanto por dar misa, es porque en aquellos años había muchos muertos y el cura iba a consolar a los familiares, a las viudas… y me parecía un héroe. Es de ahí de donde nació la vocación. Creo que es la vocación más preciosa que puede haber, mucho más que ministro. El cura puede hacer todo si quiere y toda la vida, no solo durante cuatro años.

"Me preguntan a qué gente admiro. Y hace poco he descubierto que los únicos son mis padres. A veces se te olvida, y es a quienes más debemos admirar"

P. Nace en plena guerra civil y…

R. Me cuentan que el día que nací, en casa se coló una bomba por la buhardilla. Después de eso uno se hace consciente del hambre, de la tristeza, de la frialdad, del miedo y la muerte que trajo todo aquello, tanto en tus padres como en los que te rodeaban. Uno cuando salía de casa no sabía si iba a volver. A los niños nos impresionaba, pero también nos fue haciendo más fuertes. Sabes lo que es perder y te va curtiendo, pero no insensibilizando, que era algo a lo que yo tenía miedo.

Decían que los enterradores no sufrían, yo tenía miedo a que no me afectara. Afortunadamente, sigo sabiendo lo que es pasar hambre, y me pongo en la cola de un comedor y sé lo que es pasar vergüenza para que te den un bocadillo.

El padre Ángel durante la entrevista para El Confidencial. (C. C.)
El padre Ángel durante la entrevista para El Confidencial. (C. C.)

P. No ha perdido la sensibilidad, dice, pero ¿hubo alguna crisis de fe después de observar el sufrimiento de cerca?

R. En muchas ocasiones te da fortaleza y en otras te preguntas dónde está Dios, cómo permite esto. Cuando visito los hospitales con niños terminales es imposible que se no se te rompa el corazón… En una ocasión, una niña se lo preguntó al papa Francisco. Y Francisco, casi con lágrimas en los ojos, le dijo: "No hay explicación".

Ahora con la pandemia pasa lo mismo. Pierdes a tantos amigos, tantos conocidos… Pero tengo claro que lo que nos pasa no es culpa de Dios. Si a alguien le consuela eso…

P. Hay muchas iglesias dentro de la Iglesia Católica. Vocaciones diferentes, una manera u otra de entenderla. ¿Usted siempre tuvo claro lo que quería?

R. Cuando era seminarista iba junto con mi compañero Ángel Silva, con el que fundé Mensajeros de la Paz a los 24 años, a los barrios de los gitanos, o a ver a los delincuentes en la cárcel o en el reformatorio… ya había leído la vida de Don Bosco o del Padre Damián, y quería ser como ellos.

Al ordenarme tuve la suerte de que el obispo Tarancón me mandó al hospicio de Oviedo para ejercer de Capellán. Allí comprobé la tristeza de los niños, muchos de ellos sin nombre, llevaban el pelo rapado… me pregunté por qué no podían ser como fui yo, y nació la idea de Mensajeros de la Paz.

"Con 24 años ya había leído la vida de Don Bosco o del Padre Damián, y quería ser como ellos"

En cuanto a la iglesia, a mí no me iban nada las ceremonias litúrgicas. De una de las parroquias me echaron por rezar el rosario muy rápido y de otra por llegar tarde, me había quedado jugando con los críos (sonríe). Me iban echando los párrocos. Pero la iglesia que admiraba era la misionera, no la otra.

P. ¿Cómo reaccionan en casa cuando dice que va a montar una ONG con 24 años?

R. Mis padres fueron siempre generosos, muy bondadosos. A mi padre le quitaba los zapatos, la gabardina, y se la acababa dando a los pobres que aparecían en casa. Y lejos de enfadarse, se enorgullecía. Mi madre vino a cocinar a las primeras casas, les cosía la ropa a los chavales… Era una época en la que estaba Franco y en la iglesia los curan daban misa cara a la pared. Creían que éramos unos locos. Y algo de locos teníamos, gracias a Dios. Si no, no lo hubiéramos hecho. Como teníamos pocos años, no hacíamos caso a las críticas.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. ¿Esa actitud permanece con los años? Es usted una persona que genera tantos afectos como resquemores… esto de llevarse bien con todo el mundo genera sospecha.

R. A veces creo que son celos o envidias, o creerse que uno es propietario de alguien. Tengo todos los carnets de los partidos (sonríe).

Mira, llega un momento en el que ya no sé a quien votar, porque los votaría a todos, todos son buenos. No he encontrado nunca a nadie que no quiera trabajo y sí quiera la pobreza. Siempre lo digo, en todo caso, mi único secretario general es el papa Francisco y el presidente es Jesús de Nazaret. Así deshago los entuertos.

Es cierto que cuando estás con alguien, o bendices, para algunos significa que estás en contra de otros. O conmigo o contra mí. Me pasa también en el fútbol. Mi favorito es el Oviedo, pero también me gusta el Madrid y los equipos de aquí más que de otras regiones. Y eso le duele a la gente.

"Mi único secretario general es el papa Francisco y el presidente es Jesús de Nazaret. Así deshago los entuertos"

P. Pues va usted siempre vestido del Atlético de Madrid, perdone…

R. Es verdad. Pero a lo que iba, creo que hay más gente que me quiere. Nunca he mi vida he maldecido a nadie. Creo que todos somos buenos y generosos. Si al terminar este diálogo te insultara o te abofeteara sería cosa de locos. ¿Qué razón tengo yo para pisotear a alguien o maldecirle?

Todos somos hijos de Dios. Si un cura puede bendecir animales o una gasolinera, ¿cómo no voy a bendecir a dos personas que se quieren aunque sean del mismo sexo? Lo vi siempre claro.

Con respecto a las palabras del Papa: no dice que el matrimonio sacramental sea de hombre y hombre, pero cómo no van a poder formar una familia si lo desean. Y esa idea ya la formuló el gobierno español hace años…

Por cierto, le he mandado la última encíclica del Papa a muchos políticos, porque Francisco habla mucho de política. Vale solo cuatro euros, a alguno le va a venir muy bien.

El padre Ángel, durante un momento de la entrevista en El Confidencial. (C. C.)
El padre Ángel, durante un momento de la entrevista en El Confidencial. (C. C.)

P. Es conocida la anécdota de cuando fue con varios niños a una audiencia con Franco, este le dio 3.000 pesetas y usted se las devolvió. ¿Alguna vez le han dicho a usted que no a algo?

R. Algunos sí me han dicho que lo que hago no les gusta, pero siempre que he pedido me han dicho que sí.

Franco me preguntó qué necesitaba y yo le dije que dinero. Me respondió, como buen gallego, que dudaba de que lo fuera a gastar. Y cuando supo la historia de esos niños, se le caían lagrimones porque él también había sido como ellos. Ese gesto me conmovió, fui capaz de ver la parte humana de un dictador.

Pero lo de devolverle esa cantidad porque me parecía poco dinero, no sé si lo haría hoy. Creo que fue más cosa del ímpetu por la edad. A Pedro Sánchez no se lo haría.

Fotografías que guarda el padre Ángel en su despacho. (C. C.)
Fotografías que guarda el padre Ángel en su despacho. (C. C.)

P. La apertura de miras que usted proyecta contrasta con cierto sectarismo que impera en una sociedad polarizada.

R. He tenido prejuicios como todo el mundo, pero se me han ido derribando con el tiempo. A mí no se me ocurre, por ejemplo, decir que soy asturiano, ni español, ni europeo. Yo soy un ciudadano más. Soy un privilegiado que ha estado rodeado de personas buenas… al papa Pablo VI le quité el anillo para venderlo y dárselo a mis niños. Y hoy mismo ha venido una mamá para pedirnos ayuda, porque necesita dar de comer dos veces a su hijo. Yo no puedo ser un tío ruin, no puedo pasar de largo ante estas cosas.

Que estemos hoy tú y yo hablando… ¿cuánta gente está sola y no puedo explayarse con nadie?

P. Ha tenido usted relación con todos los presidentes de la democracia… de hecho, veo que tiene colgadas fotos con todos, parece que nos están vigilando. ¿Quién cree que ha cumplido con más honestidad los principios que usted promulga?

R. Te confieso que no soy capaz de decirte quién era bueno o malo. Creo que son casi todos iguales, no les he visto mucha diferencia en lo social y en lo humano. Han sido todos muy cariñosos, Felipe y Aznar, que decía todo el mundo que era muy seco. Los he visto llorar y sonreír. Ver a un presidente llorar mientras ve a un niño hace que se me caigan todos los esquemas, como me pasó con Franco.

"He conocido a muchos presidentes de muchos países y puedo decirte que tenemos que estar orgullosos de todos los nuestros"

Quizá Felipe porque es el que estuvo más tiempo. Y me quería, nos tomábamos el pelo todo el rato. Pedro Sánchez me llamó cuando algunos empezaron a darnos leña cuando me acusaban de haber bendecido a Pablo Iglesias… He conocido a muchos presidentes de muchos países y puedo decirte que tenemos que estar orgullosos de todos los nuestros. No sé de qué se quejan tanto.

Ha acudido usted varias veces al Congreso de los Diputados. Allí se reúnen distintas sensibilidades. ¿Qué sensación le produce?

Me da más rabia que pena. Que se peleen, que se insulten… pero a mí no me engañan más. Me engañaron una vez Adolfo Suárez y Felipe, cuando eran presidente y oposición, en un debate en el Círculo de Bellas Artes. Salí muy triste por ver aquella pelea, y de repente vi que se iban a tomar café juntos. Me pasó una vez, pero dos no. ¡Es que al final se quieren los tíos!

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Cuando se habla de paguitas, o de encerrar a inmigrantes…. Si hay alguno así es un mal nacido. Pero creo que los políticos actuales están amortizados, y tienen que venir otros. Como vino Ciudadanos y Podemos. Lo mismo están aún en la guardería los que han de venir.

Nadie va a poder votar lo que hemos votado, porque estos no nos representan.

Hoy ningún padre quiere que su hijo sea político. Yo sufro muchísimo por los amigos que tengo en política.

P. Hablando de amortizar. ¿Cómo de amortizada está la Iglesia?

R. No solo la renovación es posible, es que es imprescindible. Nuestra Iglesia se quedó atrás. Lo digo yo y el papa Francisco. Fue la pionera en obras sociales, en determinadas cosas… pero necesitamos una iglesia más rejuvenecida. La iglesia no puede ser un museo con horario. Necesitamos líderes y en la iglesia no hay. Preferiría que hubiera un líder malo a que no lo haya. Curas simpáticos que ilusionen y arrastren a la gente.

"Creo que Pablo Iglesias y el Rey, ahora que hace poco que han viajado juntos, pensarán bien el uno del otro. Pero prefieren no decirlo"

P. ¿Alguna vez le han regañado por sus palabras?

R. Sí, me han llamado la atención, pero tenían razón y pedí perdón. Soy consciente de que hay que cumplir unas normas, pero también soy consciente de que para hacer cosas a veces hay que salirse de ellas. Cuando me preguntan si me llevo bien con los obispos siempre digo que sí, más bien habría que preguntarles a ellos.

Es como cuando me preguntan por Vox. A Santiago (Abascal) le he besado dos o tres veces, por lo que dice a veces no creo que me quiera mucho, pero yo a él sí. Si alguien no entiende que puedo estar con los de Podemos y los de Vox… Creo que Pablo Iglesias y el Rey, ahora que hace poco que han viajado juntos, pensarán bien el uno del otro. Pero prefieren no decirlo.

P. Hay dos objetos que siempre le acompañan: las llaves y la bufanda. Le escuché una vez decir que las llaves le sirven para aferrarse a ellas cuando hay malas noticias.

R. Lo malo es que la bufanda y la corbata rojas se las pone también Trump. Me la iba a cambiar pero mira, menos mal que se ha ido (risas). Le pedí audiencia a ver si nos las intercambiábamos, pero no me la dio.

En cuanto las llaves, es que hay mucha gente que no sabe dónde colocar las manos. Mientras hablo contigo las he apretado varias veces, no creas.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. Al principio de la conversación hablaba de la admiración por sus padres, pero hábleme de la foto más grande que preside este despacho. [Samuel, el hoy adolescente que 'adoptó' cuando era un bebé junto con una voluntaria de Mensajeros de la Paz].

R. Le conocí en El Salvador cuando tenía dos años, y le trajimos a España para curarle. Ese niño es un regalo de Dios. Cuando me levanto y me llama papá, y me desea buen día, es una sensación que no se paga con dinero. Pero es algo le pasa a cualquier familia.

Hasta entonces, para mí amar y querer era una cosa que decía en abstracto, pero cuando eres capaz sentirlo por alguien en concreto… y más este niño, que estaba tan enfermo. Verle tan bien hoy… se me cae la baba.

P. Dicen los datos de Cáritas que una de cada tres personas que acuden a pedir ayuda es la primera vez que lo hacen. ¿De verdad cree que de esta pandemia saldremos mejores?

R. No estoy de acuerdo con los que opinan lo contrario. Creo que está saliendo también lo mejor. El que puede compartir lo hace, y sobre todo en estos momentos de dificultad.

"Se ha multiplicado la pobreza pero también la ayuda de gente para combatirla"

Para ser buena persona no hace falta ser cura ni una ONG. No saldremos más fuertes, porque esto nos ha derrumbado, pero sí mejores. Antes nos creíamos semidioses, esta pandemia nos ha demostrado que podemos volar e ir a la Luna pero no somos capaces de vencer un bicho y somos iguales ante él. Muchos han descubierto a su familia.

Se ha multiplicado la pobreza pero también la ayuda de gente para combatirla. Pero le diría al Gobierno que se equivoca cuando dice que esto lo arregla solo lo público. Tiene que ser entre lo público y lo privado. Cuando hablan del negocio de las residencias, de los hospitales… otros que se creen semidioses. En todo caso, han hecho lo del ingreso mínimo vital, los ERTE, hacen lo que pueden. Creo que habría que darles mimos y aplaudirles.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Una vez pedí el Príncipe de Asturias al gobierno para los sanitarios y me dieron por todos lados. Hay que darles mimos, aunque solo sea para que se animen.

Es muy fácil caer en el insulto hacia ellos, pero si atacan lo nuestro... El oficio, la procedencia…

Fíjate que yo haría una campaña para lanzar palabras amables a los gremios.

P. Como la de 'Benditos bares'.

R. Pues eso pero con benditos políticos. No sé yo cuántos llegaríamos a la Puerta del Sol diciendo eso, pero algunos de ellos se dejan la piel.

Iglesia Santa Teresa de Jesús ONG Cáritas
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