Iglesias gana todos los pulsos en el Gobierno en las semanas clave de los Presupuestos
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EN PLENA TRAMITACIÓN DE LOS PGE

Iglesias gana todos los pulsos en el Gobierno en las semanas clave de los Presupuestos

Desde que los Presupuestos llegaron al Congreso, el vicepresidente ha maniobrado para imponer su punto de vista en los desahucios, en el escudo social o en las alianzas con ERC y Bildu

placeholder Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación del proyecto de PGE. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación del proyecto de PGE. (EFE)

La última batalla (conocida) dentro del Gobierno le ha durado a Pablo Iglesias un par de horas. A primera hora de la mañana, la Cadena SER difundía un borrador del real decreto que regulará la administración y distribución de los fondos europeos y antes de comer la Moncloa ya había rectificado en el sentido exigido por el vicepresidente segundo.

El texto creaba una comisión con 11 ministros, como anunció Pedro Sánchez en septiembre en el Congreso, y entre ellos no estaba Iglesias. Pero bastó que el líder de Unidas Podemos hiciera saber a los medios de comunicación su contrariedad, para que la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, rectificara una hora después, asegurando que ese borrador quedó superado y que la comisión será el propio Consejo de Ministros, es decir, que estarían todos los miembros del Ejecutivo. Lo que Sánchez anunció en septiembre como comisión interministerial termina siendo el propio Consejo de Ministros. Conflicto solucionado con Iglesias dentro de la comisión. Lo que podría llamarse una 'victoria exprés'.

Foto: El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias (d), en una reunión el pasado septiembre con los diputados de EH Bildu Mertxe Aizpurua (c) y Oskar Matute. (EFE)

Podría ser una anécdota (si es que el procedimiento de reparto de miles de millones puede ser una anécdota) si no fuera porque en el mismo día se cerraba otra victoria fundamental de Iglesias en una batalla en la que lleva meses peleando y que puede marcar la legislatura: la de los apoyos de los Presupuestos Generales del Estado. Y estos días gana la de la suspensión de los desahucios y el mantenimiento del llamado escudo social.

En pocas horas han anunciado su respaldo a los Presupuestos Bildu, PNV y ERC, es decir, justo el bloque que quería Iglesias. Su victoria total sería que se caiga finalmente Ciudadanos, pero los de Inés Arrimadas aguantan contra todo pronóstico y demoran su decisión final hasta la votación última del 3 de diciembre.

Foto: El presidente del gobierno Pedro Sánchez (i) y el vicepresidente Pablo Iglesias (d), durante la moción de censura de Vox. (EFE)

Por más codazos que da Unidas Podemos, en forma de acuerdo con Bildu anunciado con redoble de tambor por Arnaldo Otegi, de enmienda sobre el castellano en la ley de educación o de tuit de Pablo Echenique burlándose de Ciudadanos, este partido aguanta sentado a la mesa como si nada. Y mientras, fontaneros de Moncloa de la máxima confianza de Sánchez mantienen la esperanza, la negociación y la constancia para intentar convencer a Ciudadanos y cumplir el sueño del presidente de llegar a los 190 votos, los mismos que le permitieron seis meses de estado de alarma, sin apenas comparecencias del jefe del Gobierno en el Congreso y sin votaciones que le pongan en apuros.

En julio, Sánchez e Iglesias discutieron por esos apoyos. Uno defendió incorporar a Ciudadanos y otro centrarse en el acto de investidura, y el resultado fue ver quién llegaba antes. Por ahora, gana Iglesias. Un día de agosto, Unidas Podemos se plantó contra Ciudadanos y arrancó un sábado el compromiso de Sánchez para que se negociaran primero las cuentas entre los miembros del Gobierno de coalición. Y ahí estuvieron negociando cara a cara María Jesús Montero, ministra de Hacienda, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez. El vicepresidente ganó.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el vicepresidente, Pablo Iglesias (d), el pasado fin de semana en la XXXI Cumbre Ibérica. (EFE)

¿Por qué Iglesias no quiere a Ciudadanos? Además de las consideraciones ideológicas, la posición es más estratégica y fruto de la desconfianza de Unidas Podemos. Se temía (se teme) que después de los Presupuestos, Sánchez engorde a Ciudadanos para tener una alternativa de centro al acuerdo a su izquierda.

La sospecha incluye la posibilidad de transar con algunos de los gobiernos autonómicos en los que PSOE y Ciudadanos suman mayorías alternativas a las de PP y Vox. Por eso, Iglesias quiere solidificar un acuerdo compacto que transforme el pacto de investidura en pacto de legislatura, con una primera meta volante en las elecciones catalanas del 14 de febrero. Y los Presupuestos son su última gran baza de negociación y presión.

De hecho, le han servido para ganar la batalla de los desahucios y el llamado escudo social: tras perder la batalla con Nadia Calviño dentro del Gobierno, se lleva a una enmienda con ERC y Bildu y así se logra que Sánchez le dé la razón y lo devuelva al Consejo de Ministros para llevarlo al decreto que antes la vicepresidenta económica no aceptaba. Un rodeo para llegar al punto de partida con otra victoria para Iglesias. Antes ganó la del pacto con Bildu. Por cierto, que la parte socialista pasó de buscar, negociar ese acuerdo y justificar la normalización de esa relación, a negar que hubiera acuerdo para después terminar por admitirlo porque, como dijo Sánchez el domingo, lo importante son las siglas PGE (Presupuestos Generales del Estado). Lo demás es instrumental.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, durante la presentación del proyecto de Presupuestos. (EFE)

Todo ello tiene precedentes, como la declaración del estado de alarma, el escudo social o el ingreso mínimo vital. Sobre esta última medida, hubo un pulso con José Luis Escrivá, que quería retrasarlo, y ganó Iglesias, porque se aprobó de forma urgente. Eso sí, el ministro de Inclusión se vio obligado a gestionar una avalancha de peticiones que no podía tramitar y, por eso, fue precisa una modificación posterior.

Para todo ello, el protocolo de resolución de conflictos entre ministros ha sido casi siempre la apelación a la instancia superior del presidente del Gobierno, con sus famosas reuniones semanales, y en la inmensa mayoría de los conflictos conocidos ha ganado Iglesias, en perjuicio del ministro del ramo afectado. Así ha sido y será salvo que Sánchez decida hacer cambios tras los Presupuestos o las elecciones catalanas.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero (d, delante), recibe los aplausos de sus compañeros de partido en el Congreso. (EFE)

El vicepresidente ha perdido las que no ha podido dar, es decir, aquellas de las que ha sido marginado desde el inicio. Por ejemplo, la del traslado del Rey emérito o la de la fusión bancaria, entre otras. Y aun así, ha encontrado margen de maniobra para hacer política sobre esos temas, entre otras cosas, por miedo a perder visibilidad, diluirse en el Gobierno de coalición y no mostrar su utilidad a sus votantes. Así, logró que quedara el relato de que el presidente del Gobierno le pidió disculpas por no haberle informado.

Ministros socialistas explican siempre que Iglesias no tiene gestión en su vicepresidencia, lo que le da mayor margen de maniobra, y recuerdan cómo en los consejos de ministros la mayoría de sus intervenciones suelen ser para ver cómo se comunica cada medida o cuál es su estrategia política.

Y apuntan que, pese a todo, con Unidas Podemos tienen la oposición dentro y algo controlada. Por ejemplo, qué ocurriría con los de Iglesias fuera del Gobierno ante el desastre de los migrantes en Canarias. Ahora se avecina la dura batalla de la reforma laboral, con Calviño a un lado y Yolanda Díaz al otro.

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