Las operaciones bajan pero los retrasos se disparan: "Lo que no es covid no importa"
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36% menos intervenciones

Las operaciones bajan pero los retrasos se disparan: "Lo que no es covid no importa"

El colapso hospitalario provoca retrasos y anulaciones en las cirugías, sobre todo en Otorrinolaringología y Traumatología. Cataluña y Castilla-La Mancha, las que tienen más demora

Foto: Una cirujana en la sala de operaciones. (EFE)
Una cirujana en la sala de operaciones. (EFE)

El pasado 28 de febrero, Sandra Gimeno salió de la consulta convencida de que en cuestión de días estaría operada, por fin, del túnel carpiano de ambas manos. Ese día volvió a sentarse frente al mismo médico de hacía dos años. Le contó, otra vez, las dolencias que arrastraba por un accidente laboral provocado por las horas poniendo cables a los coches del concesionario donde trabaja. "Me dijeron que ya tenía el quirófano reservado y que me llamarían para el preoperatorio, pero en abril me comunicaron que no iba a poder ser, que con la pandemia ya no era urgente. Y desde entonces no ha vuelto a llamarme nadie", cuenta al teléfono.

La última vez que se metió a ver su situación en la lista de espera de la Comunidad Valenciana, donde vive, sumaba 565 días. Mientras hablamos, lo vuelve a consultar y no da crédito a la nueva cifra: "¡Pone 265 días, es increíble! Están contando desde la cita del 28 de febrero, pero llevo esperando desde 2018". En esta comunidad, uno de cada dos pacientes en lista de espera lleva ahora mismo más de tres meses esperando. Hace un año, era uno de cada cuatro.

Su caso no coincide con los titulares triunfalistas que habrá podido ver el lector en las últimas semanas, donde se asegura que se reduce el número de personas en lista de espera respecto al año pasado. Es cierto, pero también es un espejismo. Aunque esta afirmación puede resultar 'a priori' contradictoria, la explicación es sencilla: la pandemia también ha paralizado la programación de nuevas cirugías. Este año, la gente ha acudido mucho menos al hospital o a su centro de salud y los retrasos y cancelaciones para hacerse pruebas y obtener los resultados también han jugado su papel. El propio Ministerio de Sanidad afirmaba este viernes que las intervenciones quirúrgicas se han reducido hasta junio un 36% respecto al mismo periodo del año pasado, con 716.163

El 33,8% de los pacientes lleva más de seis meses esperando, el doble que hace un año (15,8%)

Pero aunque haya menos personas esperando a ser operadas que hace un año, estas esperan mucho más tiempo que antes de la pandemia porque muchas operaciones han sido anuladas o cambiadas de fecha. La media nacional hasta junio era de 170 días para una cirugía, 55 más que en 2019. Además, el 33,8% de los pacientes lleva más de seis meses esperando, el doble que hace un año (15,8%). Las especialidades que más han crecido en su demora han sido otorrinolaringología, con un retraso medio de 174 días (66 más que en 2019), y traumatología, con 190 días frente a los 64 de 2019.

Los datos que aporta Sanidad solo reflejan la foto hasta junio de 2020, pero es posible conocer la situación más reciente de cada comunidad si se consulta una a una, aunque existe una gran heterogeneidad en sus publicaciones. Algunas publican información cada mes y otras de forma semestral. En ocasiones encontramos la cifra total de personas en lista de espera y a veces se incluye la información de aquellos que llevan esperando más tiempo. Por ejemplo, en Madrid, en septiembre de 2019 había 613 personas que llevaban más de 180 días para pasar por quirófano. Este año son 2.402: un 291% más.

La comunidad normalmente publica estos datos de manera mensual, pero no existen registros para los meses de marzo, abril y mayo. La explicación se encuentra una orden de la consejería de Sanidad de 2016 que ampara "la suspensión temporal del tiempo máximo de espera en situaciones de catástrofe, conflictos colectivos o graves emergencias sobrevenidas, epidemias, huelgas o disfunciones graves que afecten a uno o más centros o servicios sanitarios hasta tanto se resuelvan las mismas".

En Extremadura, los estragos han sido mayores. De 1.699 personas en lista de espera quirúrgica en junio de 2019 se pasó a 8.503 en 2020, según los datos publicados en su portal. Además, uno de cada tres pacientes en lista de espera lleva más de 180 días, cuando hace un año era uno de cada 12.

El límite de los 180 días como plazo máximo para ser operado se incorporó a nivel estatal en 2011, cuando empezaron a regularse las listas de espera, pero solo para algunas intervenciones y con la libertad de que cada comunidad autónoma lo adaptase como considerase, reduciéndolo en algunos casos, como Murcia (150 días) o La Rioja (100 días).

Esta última región, hasta la fecha una de las más golpeadas por el coronavirus, ha sido la que más ha incrementado las personas que esperan por encima del umbral máximo, pero hay que tener en cuenta que su límite es más exigente. Si en mayo de 2019 había 170 personas que llevaban más de 100 días esperando su operación, en el mismo mes de 2020 eran 1.585: un 832% más.

El criterio del umbral máximo permite además derivar a la sanidad privada a aquellos pacientes que lleven más del límite establecido, pero ni eso se está cumpliendo ahora mismo. "La sanidad privada, por muy concertada que esté, hay operaciones que no las quiere porque son muy caras, pero es que ahora además están desbordados y no están admitiendo a esos pacientes", explica Carmen Flores, presidenta de la asociación 'Defensor del paciente'.

Tanto esta asociación como la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) denuncian que estos meses es cada vez más común una vieja conocida en el maquillaje de las listas de espera: la técnica del 'buzón cerrado'. Los pacientes acuden a su médico de cabecera, que si lo considera los deriva a un especialista. "Pero hasta que no les llama el especialista, todo ese tiempo no computa", explica Manuel Martín, presidente de la FADSP y médico de familia en Galicia. Lo mismo ocurre con las intervenciones quirúrgicas y las pruebas diagnósticas: hasta que no se convoca al paciente, no hay rastro en los números oficiales.

De hecho, la espera para las primeras consultas con especialistas también se ha alargado 34 días, según los datos de Sanidad, hasta llegar a una media de 115 días hasta conseguir una cita. En traumatología, esta cifra sube a 146 días, mientras que para cirugía general se espera 75 días a nivel nacional.

Por comunidades, donde más hay que esperar para operarse es en Castilla-La Mancha, con 269 días de media y más de seis meses de espera para el 64% de los pacientes. Le sigue Cataluña, con 223 días de media y un 50,8% que espera más de seis meses.

Pacientes invisibles

Antonio Ortega, otro paciente de Murcia de 55 años, ha ido pasando con pastillas los días de dolor por una hernia discal que se le ha reproducido. Cuando se operó la primera vez, hace unos cinco años, solo pasaron unos días desde que su visita al médico de cabecera y su entrada al quirófano. Esta vez llevaba esperando siete meses hasta que esta semana, por fin, le han citado. "A veces me daban ganas de ir a urgencias de lo que me dolía, pero también tenía miedo de ir al hospital y pillar el virus", explica.

Cuando un médico determina que debe operarse es cuando el paciente entra en la lista donde espera hasta que le dan una cita. "Pero vuelves a salir si te llaman para anularla o te lo cambian varias veces, que es también habitual", señala Carmen Flores. "Esta misma mañana me llamaba una chica que lleva meses esperando una neurocirugía, un caso grave. Le han anulado varias veces la cita y ahora se la han puesto para noviembre de 2021. Así que ya no está en la lista de espera, pero tiene que seguir esperando". Neurocirugía acumulaba en junio una espera de 211 días, la segunda con más retraso después de cirugía plástica (388). A nivel global, el número de pacientes en lista de espera se ha reducido de 1.322.000 a junio de 2019, a solo 862.000, un 35% menos.

A nivel global, el número de pacientes en lista de espera se ha reducido de 1.322.000 a 862.000

No figurar en las listas de espera tiene otro inconveniente: es más complicado reclamar ante la administración en caso de complicación o fallecimiento por agravamiento a consecuencia de la demora. "A la administración esto le va a costar mucho dinero, hay gente que se está quedando sin trabajo o que va a desarrollar una discapacidad porque no se les está atendiendo", denuncia Flores.

Sandra sabe que el retraso en su operación —que dura menos de una hora— ya le ha generado secuelas irreversibles. "Como el dolor es a veces insoportable, fui a un médico privado y me dijo que pasado un año sin operar el nervio se endurece. Y de hecho noto que tengo menos sensibilidad", explica. "Muchas veces me despierto por las noches del dolor, pero parece que no le importa a nadie porque no es covid".

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