Jorge Fernández Díaz, el amigo que inquieta a Mariano Rajoy
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UNA AMISTAD DE VARIAS DÉCADAS

Jorge Fernández Díaz, el amigo que inquieta a Mariano Rajoy

Muchos años al lado del expresidente del Gobierno permitieron al antiguo diputado por Barcelona llegar en 2011 al Ministerio de Interior, en donde su gestión está llena de sombras

Foto: Fotografía de archivo del 18 de octubre de 2016 del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. (EFE)
Fotografía de archivo del 18 de octubre de 2016 del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. (EFE)

Mariano Rajoy formó un Gobierno de amigos en diciembre de 2011 para hacer frente a la crisis más dura de la democracia, en palabras del exlíder del PP. Necesitaba a dirigentes leales e inquebrantables que resistieran las protestas sociales e incluso situaciones de acoso en las calles, consecuencia de los recortes. La mayoría ha acabado mal, en el anonimato o en el olvido. Solo Ana Pastor sigue en primera línea política; solo Luis de Guindos disfruta de influencia internacional. Solo uno inquieta al expresidente: Jorge Fernández Díaz.

La operación Kitchen, ese supuesto entramado parapolicial que presuntamente espió a la familia de Luis Bárcenas, busca al exlíder de los populares para ponerle en el punto de mira. Las dos dimensiones del caso, la judicial y la parlamentaria, estrechan el cerco. Dos personas lo han provocado: Francisco Martínez, de quien no se sabe que tuviera amistad con Rajoy, y Fernández Díaz, quien sí la tuvo (quizá la siga teniendo).

Foto: El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, llegando a la Audencia Nacional. (EFE)

Ejerció como ministro de Interior cinco años, desde 2011 a 2016, cuando le sustituyó el sevillano Juan Ignacio Zoido, otro amigo de Mariano. Lo que se trata en el edificio ministerial del Paseo de la Castellana es tan delicado que los presidentes eligen para dirigirlo a personas de absoluta confianza. El diputado por Barcelona tras las elecciones de noviembre de 2011 solía pasear por el Congreso colgado del brazo de Rajoy, cuchicheando en su oído. Su amistad se remonta a años antes.

Políticamente la relación se fraguó durante los gobiernos de José María Aznar, Mariano como jefe, Jorge como segundo. Rajoy llevó el Ministerio de Administraciones Públicas entre 1996 y 1999; Fernández Díaz fue secretario de Estado. Rajoy tomó las riendas de Educación en 1999 y se llevó a Fernández Díaz también como secretario de Estado. El gallego recibió luego las carteras de Interior y de Presidencia. El catalán (aunque nació en Valladolid) se encargó de las Relaciones con las Cortes.

Jorge Fernández Díaz y Mariano Rajoy. (EFE)
Jorge Fernández Díaz y Mariano Rajoy. (EFE)

La larga oposición del PP a la sombra de José Luis Rodríguez Zapatero no distanció a los amigos, y eso que Rajoy se sacudió la influencia de unos cuantos. El congreso del PP en Valencia, en 2008, encumbró a Mariano a pesar del asedio de Esperanza Aguirre y de dirigentes que actualmente parecen una anécdota, como Juan Costa, que fue ministro. Ángel Acebes, fuera; Eduardo Zaplana, fuera; Gabriel Elorriaga, fuera. Mariano revolucionó el partido según el "tictac" de Pedro Arriola y sus encuestas y se rodeó de cargos secundarios hasta entonces, como Soraya Sáenz de Santamaría o María Dolores de Cospedal. Del revolcón salieron ilesos pocos veteranos, pero no Jorge Fernández Díaz, que hoy tiene 70 años.

Se fue a la Mesa del Congreso como vicepresidente tercero. Aunque el cargo parezca folclórico, desprende poder y, sobre todo, influencia. Saber lo que se cuece en la tercera institución del Estado no es baladí, y eso Fernández Díaz lo aprovechó para mantenerse cerca de su amigo Mariano.

Las elecciones del 20-N de 2011 se decantaron por el PP muy pronto, incluso antes de la campaña. El comienzo de la crisis financiera obligó a Zapatero a practicar los primeros recortes y el clima político se le puso en contra, tanto que ni siquiera fue el candidato del PSOE. Cedió el testigo a Alfredo Pérez Rubalcaba, pero su carisma no pudo aliviar el daño electoral. El socialista (otro exministro de Interior) vio cómo el PP se inflaba en el Congreso hasta los 186 escaños, una mayoría absoluta de hierro. A Fernández Díaz le llegó la oportunidad soñada.

Las elecciones de 2011 dieron al PP la mayoría absoluta y a Fernández Díaz le llegó su oportunidad


El Ministerio de Interior permitió que siguiera hablando al oído de Rajoy, ya presidente. No es lo mismo contar al jefe el recorrido parlamentario de una ley que la puesta en marcha de una operación antiterrorista. Tanto poder le traicionó.

A Fernández Díaz le persiguen nubes muy negras por esos cinco años al frente de Interior, pecados que judicialmente deben demostrarse. Un hombre con un profundo sentimiento religioso como el suyo seguro que está pensando estos días en imágenes cristianas como la de la cruz, el martirio o la penitencia. El informe PISA sobre Podemos, el presunto espionaje a partidos independentistas, la policía patriótica, el excomisario José Manuel Villarejo o la operación Kitchen no revelan buenas prácticas.

Ayer viernes, en sede judicial, Jorge apuntó a su amigo Mariano. El juez Manuel García Castellón tiene la palabra.

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