"Lo único que le recrimino a la monarquía es que no haya dado espectáculo hasta ahora"
  1. España
entrevista a Alberto Caballero

"Lo único que le recrimino a la monarquía es que no haya dado espectáculo hasta ahora"

Caballero sigue al frente de una productora, Contubernio Films. Y perpetra, junto con su hermana Laura, 'La que se avecina', la serie que más se repone en España junto con 'Los Simpson'.

Foto: El director, guionista y productor de televisión, Alberto Caballero. (J. Á. M.)
El director, guionista y productor de televisión, Alberto Caballero. (J. Á. M.)

Hace tiempo que Alberto Caballero y su tío no trabajan juntos. Y hace dos años que no tiene ningún contacto con él. Su tío es José Luis Moreno. Sí, el de Macario, Monchito y Rockefeller, al que define como "delirio de ser humano".

Pero hubo un tiempo en el que el ventrílocuo se empeñó en hacer vida familiar. "La primera vez que fui a Nueva York fue gracias a él, vía París, en el Concorde. Llegamos al JFK y había una limusina en la puerta. Tenía entradas para ocho musicales. Tú imagina a mi tía Marisa, que no entendía nada. Claro que 'El beso de la mujer araña' no hay quien lo aguante. Pero aquello me dio que pensar. Si un tío se ha hecho rico con un muñeco, que es la cosa más innecesaria, cualquiera puede hacer cualquier cosa".

Asegura que la serie de las series será la que cuente la historia de la televisión en España desde el inicio de las privadas. "He vivido cosas increíbles. Sabemos lo de Harvey Weinstein, pero que nadie se escandalice mucho, que lo de aquí es muy fuerte", explica.

Mientras, sigue al frente de una productora, Contubernio Films. Y perpetra, junto con su hermana Laura, 'La que se avecina', la serie que más se repone en España junto con 'Los Simpson'.

placeholder El director, guionista, y productor de televisión, Alberto Caballero, durante la entrevista. (J. Á. M.)
El director, guionista, y productor de televisión, Alberto Caballero, durante la entrevista. (J. Á. M.)

Caballero es un tipo simpático que se presta a todo. Por eso no pone inconveniente en posar con un pez de tamaño considerable en uno de los puestos del Mercado de Santa María la Cabeza para homenajear a Antonio Recio, ese mayorista que no limpia pescado. Mientras posa, suena el himno de España como tono de llamada del móvil del pescadero. "Ahí lo tienes —dice muerto de risa— más Antonio Recio no puede ser".

PREGUNTA. Muchos le vinculan con 'Aquí no hay quien viva', 'La que se avecina' y 'El pueblo', pero usted tiene un pasado…

RESPUESTA. (Risas) Como todo el mundo.

P. En su CV hay un programa fundamental para España, aunque nadie lo confiese: 'Noche de fiesta'. Hábleme de esos antecedentes, por favor…

R. A ver, mis antecedentes penales son que mis padres prácticamente inauguraron Prado del Rey, como trabajadores de TVE, aunque la gente me asocia a mi tío, cuando en mi más tierna infancia no tuve apenas contacto con él porque estaba por ahí haciendo bolos. Mi padre es músico de formación y entró por oposición en la tele como montador musical en los estudios 1. De hecho, mis padres se pudieron casar gracias a los derechos de autor de alguna sintonía. Mi madre entró con 16 años a trabajar en el departamento de Infantiles, que entonces era muy potente, con aquellos programas míticos de 'Un globo, dos globos, tres globos', 'La cometa blanca', 'Sabadabadá'… a nosotros nos llevaban como niños cobaya para entregas de premios, etc. tú imagínate conocer a los payasos de la tele. Es como si a un niño hoy le presentas a Ironman.

Pero mi vocación de escribir fue tardía, a eso de los 21, por una crisis existencial de no saber qué hacer con mi vida. Tenía tan poca vocación que a los 18 me apunté a Empresariales, y lo curioso es que mucho tiempo después entendí que la vida tiene un sentido, porque me vi sin querer siendo empresario, y cuando en las reuniones ven que sabes un poco de balances y pérdidas y ganancias…

Mi vocación de escribir fue tardía, a eso de los 21, por una crisis existencial de no saber qué hacer

P. ¿Por qué dejó la carrera?

R. Bueno, la facultad no era un sitio especialmente sugerente porque las chicas se lo tomaban muy en serio. Entraban en la carrera con un doble o cuádruple extra de ser superempollonas y ejecutivas agresivas. Tuve una discusión con una compañera que quería ser presidenta ejecutiva de una compañía, tener un helicóptero e ir a Australia… todas querían ser la secuela de 'Armas de Mujer'. Así que en cuanto mi tío me dijo que fuera a uno de sus programas le hice caso. Vi aquello con todo lleno de cantantes, artistas…

P. ¿Ya había desfiles de lencería?

R. Por supuesto. Imagina ver todo aquello con 18 años, así que pensé: tengo que encontrar una manera de llegar a esto.

P. ¿Y empezó a escribir?

R. "Se te daría bien", me dijo mi padre. Y empecé, pero muy en serio. De hecho, mi primer guion fue un drama psicológico, una cosa horrible que solo le enseñé a dos personas. También hice una especie de FP3 en el Instituto de RTVE. Por aquel entonces mi tío hacía otro programa mítico en una carpa que se llamaba 'La revista'. Me dijeron que buscaban un texto de temática navideña y les enseñé uno. Mi tío me dijo: "Venga, vamos a hacerlo". Se emitió y funcionó muy bien, aunque en aquella época era fácil dar audiencia en TVE, y me pidieron más. Pero me entró la crisis de autor elevado…

Mi primer guion fue un drama psicológico, una cosa horrible que solo le enseñé a dos personas

P. Sorpréndame…

R. Me apunté a una escuela privada con antiguos ganadores del Nadal: Millás, Guelbenzu… llegabas a las diez de la mañana y te obligaban a escribir algo a palo seco. De repente te decían: un líquido en el cuerpo, y tenías que escribir. Al día siguiente los muy hijos de puta leían los mejores y los peores textos (risas).

P. ¿Le duró mucho lo de escritor elevado?

R. Qué va… Enseguida volvió a llamarme mi tío para hacer 'sketches'… y viví la época dorada preseries de ficción, que es la más divertida de mi vida porque la ficción está muy bien, pero los directos de entretenimiento te permiten vivir auténticos delirios. En 1997 hicimos un programa para Antena3 desde la Plaza de la Constitución de Marbella, en la época de Jesús Gil. Un sitio céntrico, lleno de pisos, en el que a las tres de la mañana estaba pegando alaridos Mónica Naranjo mientras cantaba 'Sobreviviré'. Y yo escribiendo los guiones para Mari Carmen y doña Rogelia. Pasé un verano…

P. A mí también me compensaría…

R. ¿Qué si compensaba? Hubo técnicos que pidieron la paga de Navidad por adelantado para gastárselo allí. Nos alojaron en el hotel Andalucía Plaza, que había intervenido el Ayuntamiento. De repente un día veías a Briggitte Nielsen, o aparecía Espartaco Santoni entre el público. Mari Carmen decía lo que le daba la gana y no pasaba nada, los coches de producción los ponía el Ayuntamiento con gente que hacía la prestación social sustitutoria como chófer, la que los repartía era Mayte Zaldívar, y Julián Muñoz nos llevaba a la feria de día. Después de eso, en términos de ocio, tu carrera solo puede ir a peor.

placeholder Alberto Caballero en una pescadería del Mercado de Santa María de la Cabeza. (J. Á. M.)
Alberto Caballero en una pescadería del Mercado de Santa María de la Cabeza. (J. Á. M.)

P. Y llega 'Noche de fiesta', que es a donde yo iba a parar…

R. Sí, exacto. Como no me gustaba escribir solo, cogí a un colega que conocí en el instituto, con el que llevo 25 años, y le dije: "Oye, yo creo que aquí hay mandanga". Y empezamos a escribir 'sketches'. Los sábados al mediodía ensayábamos, por la tarde llegaba el jefe y veía lo que le gustaba… aprendimos los mecanismos de la comedia porque nos poníamos detrás del público. En esa época también empecé a fijarme en la ficción española, pero me gustaban más las series americanas. Aunque ya se hacía 'Siete vidas', que fue quien inició el salto a la modernidad.

P. Ha manifestado en varias ocasiones su fervor por series como 'Seinfield' y 'Frasier'. Aunque intuyo que le importa bastante poco, ¿qué opina de ciertos prejuicios hacia las series españolas, sobre todo las comedias? ¿no hay demasiado 'sorkiniano' por ahí suelto?

R. ¿Sabes lo que pasa? Que a mí llega un momento en el que todo esto me divierte. Los americanos nos han llevado 30 años de ventaja en todo esto, es normal que tengan más industria, como también es normal que esa brecha se vaya recortando. En España se llevan haciendo series buenas un buen tiempo, e incluso algunas, catalogadas como malas, para mí son genialidades absolutas.

P. ¿Por ejemplo?

R. Por ejemplo 'El barco', que hablaba del fin del mundo en un barco escuela, con unos vestuarios más grandes que los del gimnasio Reebok de La Finca, en esa época del producto 'placement' que te permitía ver cómo mientras acababa el mundo Mario Casas se pedía una Coca-Cola. Mi hermana y yo estábamos enganchados. Las mejores comedias son siempre las involuntarias. Un drama mal hecho puede convertirse en comedia genial. La comedia mal hecha es siempre una mierda.

En España hay ahora mismo dos series que se han repetido hasta la saciedad: 'Los Simpson' y 'La que se avecina'. No te digo que las compares, pero algo tendrán, conectan con la gente. Pasa lo mismo con 'Sálvame'. Pero España es un país de acomplejados. Ya lo decía Lord Byron, que los españoles no hacemos nada mientras esperamos a que otros hagan el ridículo para criticarle. Tenemos un fondo envidioso, y eso provoca que el éxito está siempre bajo sospecha.

En España hay ahora mismo dos series que se han repetido hasta la saciedad: 'Los Simpson' y 'La que se avecina'

P. Pero el éxito de 'Aquí no hay quien viva', la predecesora de 'La que se avecina', se tradujo en premios…

R. Sí, aunque fuera por el efecto novedad, los modernos nos empezaron a dar premios, aun estando producida por José Luis Moreno. ¡Era un milagro! Imagínate el grupo Prisa dándole un Ondas. En los 90 capítulos y tres años frenéticos de esa serie nos dieron todo tipo de premios, que nos sirvieron para comprobar que son un mecanismo de autobombo del que te lo da. Nos ayudó a relativizar muchas cosas de la profesión. Se trata de pasarlo bien.

P. ¿También relativiza las audiencias?

R. No, qué va. Al final te meten en una especie de espiral competitiva, porque estás en 'prime time' y se trata de ganar, especialmente si es con otra ficción. Es un poco psicosis, y ya no te abandona, incluso cuando la cosa va muy bien. Es un examen semanal continuo.

Pero nos sigue divirtiendo hacer 'La que se avecina', es un contenedor en el que caben todos los temas que nos interesan y que nos sirve como experimento sociológico. La pregunta ahora es cuánto va a durar, hasta dónde podemos llegar.

Pero mira, cuando una serie funciona y da pasta, la cadena te pide otra temporada más. Y lo hacemos por respeto para el público pero también porque hemos visto a gente que se ha puesto tonta por medio minuto de gloria y se ha tirado tres años en su casa viéndolas venir. Y eso nos vale a todos.

En todo caso, yo no soy un gran consumidor de series en mi tiempo de ocio…

P. El vicepresidente segundo sí…

R. No tendrá cosas mejores que hacer (sonríe). A mí como ocio me gustan los documentales y el deporte.

Por cierto, hay una inercia ahora en la industria, que es la de huir del 'mainstream'. Y para nosotros hacer algo así es una experiencia muy satisfactoria. Que la gente te vea por la calle y te de las gracias… mira, no salvamos vidas, pero las entretenemos. Usan expresiones de la serie, lo comentan en el instituto y en el trabajo. Perder esa parte a cambio de una especie de prestigio… Se puede ser muy ligero en la forma y lo profundo que quieras en el fondo.

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Alberto Caballero en una pescadería del Mercado de Santa María de la Cabeza. (J. Á. M.)

P. ¿Alguna vez se ha sentido culpable por encasillar a los autores?

R. Sí, les está jodiendo su carrera. De hecho, uno de los proyectos que estamos haciendo ahora es coger a los actores y hacer series más cortitas en la que hagan personajes que no tienen nada que ver. El encasillamiento es otro complejo. Cuando el director de 'El show de Truman' escogió a Jim Carrey, la gente se subía por las paredes. Tom Hanks pasó de 'Big' a 'Philadelphia'. No todos los actores especializados en dramas y susurros pueden hacer el viaje contrario.

A mí me resultaría imposible ser actor. Todo el rato te están mandando y todo el rato te están juzgando. Y apenas un 3% gana más de 30.000 euros al año. Es terrible.

P. Creo que 'Sálvame' es uno de los programas que más hace política de la parrilla televisiva…

R. Sin duda.

P. También hace política 'La que se avecina'. ¿Algún político se ha enfadado?

R. Rajoy se enfadó con 'Aquí no hay quien viva' porque hicimos un chiste con el accidente de helicóptero que tuvo con Esperanza Aguirre. Eso me lo contaron, tampoco me llamó el pobre hombre. Y luego, en un capítulo con Mauri (Luis Merlo) que hablaba de la conciliación familiar, simulábamos una entrevista con Zapatero. Pero a alguien de producción se le fue la pinza y llamó a Moncloa a pedir fechas disponibles, cuando nos bastaba un doble. Lo mejor es que Presidencia nos dijo que si le encajaban las fechas lo hacía. Y la última vez hemos tenido una trama muy, muy tentadora en un supermercado con Cristina Cifuentes. No llegó a cuajar pero hubiera sido muy divertido. Es buena amiga.

'Aquí no hay quien viva' era bastante progresista, hablaba de nuevos formatos de familia. Y mucha gente nos confesó que había salido del armario gracias a la historia de Mauri y Fernando. También tratamos la adopción homosexual…

Así que con 'La que se avecina' pensamos que había que hacerlo todo más macarra, un a ver si esto cuela… empezamos a explorar hasta qué punto podían ser los personajes unos hijos de puta. Antonio Recio empezó como un vecino cabrón porque Laura tenía un vecino así, pero luego le añadimos misoginia, xenofobia… y la gente lo acepta siempre que sean perdedores, porque conectan con tus lados oscuros. La mejor manera de congraciarlos con el público es putearles. Todos tenemos una parte así, que está reprimida.

Rajoy se enfadó con 'Aquí no hay quien viva' porque hicimos un chiste con el accidente de helicóptero que tuvo con Esperanza Aguirre

P. También tienen a una persona transexual que se hace monja y se acaba saliendo porque se ha enamorado de un cura.

R. Mi padre era de UGT y se salió del PSOE cuando empezó a gobernar, imagínate, porque vio lo que había. Yo iba a un colegio laico y lo compraron los Legionarios de Cristo en cuarto de EGB, pero como mis mejores amigos se quedaban yo opté por lo mismo, y me dijeron: como mucho un año. Y fue la mejor experiencia de mi vida. Entrar en contacto, sin daños colaterales, porque Marcial Maciel no pasó por allí, con las incoherencias y la estructura, fue estupendo. No tenemos nada en contra de un colectivo, no tenemos fijaciones, pero es todo muy comediable. Y nos apetece retratarlo. Nos han llamado fachas y podemitas.

P. La serie no tiene contención, y usted en las redes sociales tampoco…

R. Mira, estoy deseando jubilarme para ser yo mismo. Salir a la calle e insultar a la gente, cosas así. Las redes son la censura 2.0. Mi padre me contaba que en Prado del Rey pasaba el censor y Gila metía tacos en los textos para que pudiera tachar algo y dejara lo que en realidad quería decir. También que había dos vestuarios para el ballet, uno con la falda más larga. Ahora tenemos a los censores en las redes sociales. La comedia tiene que pelear contra eso, incomoda y no pasa nada. Al calvo no le hacen gracia los chistes de calvos pero sí los de cojos. Se trata de encajar aunque no lo compartas.

P. ¿Tiene cura?

R. Cumpliendo años desarrollas más empatía hacia el ser humano simplemente porque te das cuenta de lo jodido que es vivir. A los 20 te crees que tienes todas las recetas y no te dejan ponerlas en práctica, a los 30 lo intentas, y a los 40 te das cuenta de que no hay recetas y haces lo que puedes. Hay que relajarse con el prójimo, porque da mucho gustito. Te quitas el peso del templario que va pegando leñazos por su ideología. Si al final nos vamos a morir todos, y veo que ha pasado la mitad de mi vida y no me he enterado.

P. A veces tengo la sensación de que las mujeres nos relajamos menos, en un mundo en el que sigue teniendo mucho peso la imagen y la estética. O igual es una película en mi cabeza.

R. Hay una industria alrededor de la mujer muy potente. El tacón de aguja qué es: ¿empoderamiento o cosificación? Miren (Ibarguren) y yo lo comentamos mucho en casa. ¿Por qué en La Sexta solo contratan tías buenas? ¿Por qué todas las cadenas hacen lo mismo, hasta para dar el tiempo? Mariano Medina era un señor con pinta oscura, de profesor de Lengua. A mí que me expliquen qué diferencia hay entre el club de tías buenas vestidas todas más o menos de la misma manera y las Mama Chicho de los 90. Es una evolución, pero en el fondo estamos en lo mismo.

Que me expliquen qué diferencia hay entre el club de tías buenas vestidas todas más o menos de la misma manera y las Mama Chicho

P. ¿Cómo lleva trabajar con la familia, con las parejas?

R. Pues es un lío, aunque a mí en general se me ha ido complicando la vida. De guionista raso la vida a ratos era muy frustrante pero también muy divertida. Pero para proteger lo que escribes te pones a dirigir, para proteger lo que escribes y diriges tienes que hacer producción ejecutiva. Hasta que te das cuenta de que es mejor gestionar el presupuesto y acabas como empresario. Y todo eso supone una enorme responsabilidad, porque depende de ti mucha gente. Hasta de comportamiento, tienes que dar ejemplo, que es una expresión que odio.

P. La ejemplaridad nos ha traído muchos problemas. Fíjese en el emérito…

R. Exacto. A mí cuando me preguntaban: ¿Tú que eres, republicano o monárquico? Siempre respondía que monárquico, porque sale mucho más barato. ¿Más políticos chupando del bote? Para nada. Lo único que le recrimino a la monarquía es que no haya dado espectáculo hasta ahora. Que me he pasado media vida pensando que la monarquía española era 'polite'.

P. Vamos, que es usted más de Froilán que de Leonor.

R. ¡Por supuesto! Mira la familia real inglesa. Esa gente sí que se ha ganado el sueldo, porque nos lleva dando escándalos desde siempre. En cambio estos han empezado a hacer el capullo cuando el rey chocheaba. Nos hemos perdido veinte años de muchas risas. ¿Qué gracia tiene enterarse 'a posteriori'?

P. Nos hemos ido por las ramas con lo de trabajar con la familia.

R. Trabajar con Laura para mí es un auténtico placer, me vino Dios a ver. Tengo muy claro que si ella no hubiese dirigido las series, no habríamos seguido adelante. Nos hubiéramos matado. Ella es mucho más paciente y tiene el don de saber identificar a la gente. Sentimentalmente trabajar con parejas (Vanesa Romero, con la que se casó, María Adánez y la actual, Miren Ibarguren) ha sido un lío. Lo ideal es trabajar en sitios distintos, aunque luego las circunstancias digan otra cosa. Aunque solo sea para organizar bien las vacaciones.

Alberto Caballero Monarquía RTVE