El ‘boom’ de los opositores pandémicos: “Para estar encerrado en casa, oposito”
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UNA TORMENTA PERFECTA DISTINTA A 2008

El ‘boom’ de los opositores pandémicos: “Para estar encerrado en casa, oposito”

Muchos acaban de cumplir los 30, no saben qué será de sus vidas y están desencantados con el sector privado. La solución, opositar, ahora que vamos a salir menos de casa

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Foto: EFE.

Sara tenía entre sus planes opositar cuando cumpliese 40 años, pero entonces llegó la pandemia. Una década antes, a los 31, ha decidido adelantar esa búsqueda de la estabilidad que sabía que tendría que llegar algún día, consciente de que la publicidad no se lo iba a dar. “Era un plan B, pero al quedarme en ERTE y ver en septiembre que la cosa no iba a mejorar, me apunté porque tenía tiempo libre para hacerlo”, explica.

Cuando preguntó por la preparación de unas oposiciones para auxiliar administrativo, le sorprendió que la academia le respondiese que no era ni la primera ni la segunda publicista que lo hacía. Antes de ella, otra decena habían decidido dar el paso. Desde entonces, otras dos amigas también se han sumado al carro de la oposición. “Como solo trabajaba por las mañanas al estar en ERTE, por las tardes me sentía super mal, así que en lugar de apuntarme a otro máster, que en una pandemia no va a hacer nada, mejor ponerme a buscar un trabajo seguro”, añade. “Como vi que en invierno íbamos a estar encerrados, en lugar de quedarme mirando al techo, aprovecho y estudio”.

"Estaba harto del sector privado, con contratos basura, pagos en B, falsos autónomos, así que me dije: vamos a probar con la Administración"

A sus 35 años, a Miguel Ángel le ha pasado algo parecido. La idea fue cocinándose a fuego lento durante el último año, después de una espinosa experiencia laboral en el sector privado. Llegó septiembre y la posibilidad de comenzar a estudiar una oposición de auxiliar de biblioteca no parecía tan mala. “Llevaba ya tiempo con la idea en la cabeza: hartazgo con el mundo laboral, con contratos basura, con categorías por debajo de la propia, exigencias de servilismo por parte de jefes, pagos en B, fariseos [falsos] autónomos...”, explica. “Sigo buscando curro y después de seis meses nada de nada, así que dije, ‘fuck it’, vamos a probar con la Administración”.

Miguel (sin relación con el anterior) hace más de un año que apuntó más alto. En concreto, al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Un A1. Lo suyo no fue una decisión tomada por la pandemia, pero sí que le ha ayudado a sobrevivir en la dura carrera de fondo del opositor, a sus 27 años. “Hay dos tipos de personas que deciden hacer oposiciones, las que lo tienen claro desde el principio por vocación de servicio público y las que buscan una mayor estabilidad que no encuentran en el mercado de trabajo”, dice. “Mi caso es más bien el segundo, porque no encontré lo que buscaba en el mundo periodístico, que es a lo que me dedicaba: una cierta estabilidad, ver cumplidas mis ambiciones profesionales y una cierta igualdad en el proceso de selección que solo te pueden dar las oposiciones”.

A él mismo le sorprendió que para el primer examen al que se presentó, a mediados de octubre, hubiese más de 700 personas inscritas, muchas más que otros años. Eso sí, se presentaron solo unas 550. ¿Por qué? “Quizás es que al haber más tiempo, al retrasarse el examen, más gente se inscribió, pero al final se dieron cuenta de que era muy difícil porque no puedes ir solo a probar”. Pero es también el signo de una tendencia inequívoca: ante la incertidumbre, oposiciones.

La vida del opositor es confinarse

Todas las academias consultadas por El Confidencial coinciden: hay un aumento en el interés por las oposiciones, tanto para preguntar por información como para matricularse. “Nosotros preparamos más de 140 oposiciones y aunque no ocurre lo mismo en todas, sí hemos visto un crecimiento por encima del 40% en Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Auxilio Judicial, agentes de Hacienda Pública y administrativos y auxiliares de Andalucía y la Xunta”, explica Jonathan García, CEO de Opositatest.

Foto: Oposiciones para cubrir 4.005 plazas de correos.

Aunque algunos de estos aumentos se deben a la cercanía de la fecha del examen, también hay cada vez más llamadas de fuera de temporada. Uno de los perfiles más habituales es el de trabajadores menos cualificados que se encuentran en paro o en ERTE, añade Inés Bra, directora de Contenidos de la compañía. “Son oposiciones que no exigen titulaciones muy altas, por ejemplo, administrativos del Estado, policía o guardia civil, a las que te puedes presentar con Bachillerato, lo que hace que en estas circunstancias mucha gente sin trabajo se lo plantee”.

Rafael Montes es preparador de oposiciones, y la misma mañana que atiende a El Confidencial ha hablado con una filósofa de 42 años que quiere opositar por primera vez. “La sociedad se encuentra en una situación en la que hay dificultades para encontrar trabajo en el sector privado, porque una pandemia no es el mejor momento para encontrar empleo, mucha gente lo pasa mal y se pregunta a qué se puede dedicar en el futuro que le dé estabilidad, y eso es el empleo público”, explica. “La gente se ha preguntado a qué va a dedicar su tiempo si no puede salir de casa y no tiene trabajo”.

"Hemos empezado a detectar a chicos que en el último año de carrera ya optan por la oposición, algo que no habíamos visto nunca"

Las circunstancias, además, son mucho más favorecedoras que en la anterior crisis, cuando el marco de austeridad redujo sensiblemente la oferta pública. Ahora es al revés. “En la anterior crisis, hubo un repunte del interés”, añade Enrique Cortés, director de la Escuela de Gobierno SKR, dedicada a preparar oposiciones de más alto nivel (técnicos de A1 y A2), donde también se ha notado un aumento del interés. “El mercado de trabajo afecta de manera especialmente dura a la gente cualificada. La diferencia es que en aquella crisis las ofertas de empleo público eran pírricas, y esta es la tormenta perfecta: un mercado laboral estresado con una alta incertidumbre y una oferta pública expansiva, sobre todo a nivel estatal, porque las comunidades son más irregulares”.

¿Quiénes son los que acuden a su academia? “Uno de los perfiles habituales es el que termina la carrera y pasa unos meses de descanso hasta que se pone a opositar”, desvela Cortés. “Lo que hemos empezado a detectar en las últimas entrevistas son chicos que ya en el último año de carrera optan por la oposición, que es algo que no había visto nunca”. Más que vocación de servicio público, lo que está engrosando las academias es el miedo, la incertidumbre y el desencanto con el mercado laboral, añade. “Me gustaría decir que es por vocación pública, pero no creo que sea el motivo fundamental, sino el síntoma de un mercado laboral muy precario para gente con buena preparación”.

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Foto: EFE.

Según sus cálculos, generalmente un 80% de sus alumnos son recién egresados de la universidad y el 20% restante, expulsados del mercado laboral que tras cumplir los 30 vuelven la mirada a la Administración pública. Sin embargo, ahora el reparto de porcentajes se encuentra en el 50/50, es decir, aumentan los desencantados con el mercado laboral. “Gente buena y potente”, añade Cortés. Exactamente, como los casos que ilustran este artículo. Aunque Miguel tiene otra teoría, que él mismo define como idealista: “Quizá vivimos momentos difíciles de crítica a las instituciones y eso puede tener un efecto rebote que haga que aumente la vocación de la gente por ayudar e intentar que las cosas se hagan mejor”.

“Hay dos perfiles”, valora Jonathan García. “En las más altas (A1, A2), suelen ser oposiciones donde la gente quiere opositar a ellas, y luego tienes otro perfil más bajo, con una formación menor, que dispara a todo. No hay interés tanto por el puesto como por las condiciones: un sueldo fijo, conciliación… A lo mejor antes a alguien con una carrera y un máster le interesaba más la empresa privada, y ahora a lo mejor esos perfiles optan por la oposición”. Bra lo confirma: “Nos ha venido mucha gente de ERTE que se ha puesto a estudiar. A menudo, de forma impulsiva, en plan ‘¿a qué puedo apuntarme? Me da igual Justicia o administrativo”.

Esto no es jauja

Gran parte del entusiasmo se debe a la previsible jubilación de muchos funcionarios por el envejecimiento de las plantillas. “Uno de los grandes problemas de la Administración y al que nos agarramos como un clavo ardiendo es la necesidad de reposición”, valora Miguel. La media de edad se encuentra en muchos sectores entre los 52 y los 55 años, como confirman desde Opositatest: “En los últimos dos años, se han convocado muchas plazas y probablemente lo harán en los próximos cinco años”. Aunque el descenso de la oferta haya sido sustancial este año (entre un 30 y un 40%), sigue siendo “una muy buena oferta de empleo público”, como matiza García.

Foto: Una clase de preparación de opositores. (Carmen Castellón)

Más espinosa resulta, no obstante, la incertidumbre en un gran número de convocatorias que, como la de profesores, se han aplazado, y que se une a la propia de los opositores. “Hay gente con la oposición aprobada que aún no ha tomado posesión de su plaza, como es el caso de unos 1.000 auxiliares del Estado que llevan más de un año esperando”, confirma Bra. “En Auxilio Judicial, que iban a examinarse en diciembre, es la cuarta vez que se aplaza, y no salen hasta el primer trimestre de 2021. No hay información ni un criterio unificado, porque hay comunidades autónomas que están suspendiendo, otras que no… La gente está preocupada porque ha invertido un tiempo de su vida”.

Rafael Montes recuerda que la Unión Europea nos ha tirado recientemente de las orejas por el alto grado de precariedad entre los trabajadores públicos. En marzo de este año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció que la Administración española abusó de la temporalidad a través de la figura de los interinos. Hace apenas unos días, los datos de la EPA mostraban que la temporalidad del sector público es más elevada que en el privado, un 27,9% frente a un 23,2%. “Muchos opositores se quedan por el camino y otros terminan ahí, como interinos”, recuerda Montes. Sin embargo, también recuerda que ahora mismo hay una elevada demanda de profesores y sanitarios por motivos obvios.

"Antes de meterse a opositar, que cada uno haga autoexamen, porque implica mucho sacrificio, es un trabajo de servicio público y para toda la vida"

Todos los ‘booms’ opositores suelen conllevar un desinflado posterior, especialmente entre aquellos que se apuntaron a probar suerte y se dieron cuenta de que no eran capaces o que la opción no era tan fácil. “La motivación y la actitud son fundamentales, si no estás verdaderamente motivado y convencido, es tanto el esfuerzo que me parece natural que lo dejes al cabo de unos meses”, recuerda Miguel. Montes tiene un último consejo: “Antes de meterse a opositar, que cada uno haga un autoexamen, porque implica mucho sacrificio, es un trabajo de servicio público y es para toda la vida”.

Sara tenía entre sus planes opositar cuando cumpliese 40 años, pero entonces llegó la pandemia. Una década antes, a los 31, ha decidido adelantar esa búsqueda de la estabilidad que sabía que tendría que llegar algún día, consciente de que la publicidad no se lo iba a dar. “Era un plan B, pero al quedarme en ERTE y ver en septiembre que la cosa no iba a mejorar, me apunté porque tenía tiempo libre para hacerlo”, explica.

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