El Supremo tumba la 'novelada' querella de Asenjo contra el juez del caso Villarejo
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LE ACUSABA EN LA MISMA DE PREVARICACIÓN

El Supremo tumba la 'novelada' querella de Asenjo contra el juez del caso Villarejo

"No se alcanza a comprender cuáles son los hechos constitutivos de delito que se derivan del relato, incluso desde la óptica de un profano del derecho", sostiene el auto del alto tribunal

Foto: El Supremo tumba la 'novelada' querella de Asenjo contra el juez del caso Villarejo
El Supremo tumba la 'novelada' querella de Asenjo contra el juez del caso Villarejo

El exdirector de Seguridad de Iberdrola Antonio Asenjo se ha dado de bruces contra el Tribunal Supremo. Imputado en la Audiencia Nacional por el caso Villarejo, el exdirectivo de la energética se querelló en abril contra el magistrado que está a cargo de la instrucción, Manuel García-Castellón, por dos supuestos delitos de prevaricación, acusación que el alto tribunal ha echado ahora por tierra. "De la lectura del escrito en su conjunto, se evidencia su ausencia de fundamento, porque se pretende convertir en prevaricadoras todas y cada una de las decisiones adoptadas por el instructor contrarias a los intereses de la parte", concluye el tribunal presidido por Manuel Marchena en un auto del 6 de octubre al que ha tenido acceso El Confidencial.

La querella de Asenjo consistía en una "secuencia cronológica" dividida en tres partes, centrándose la primera en lo ocurrido hasta que declaró como investigado, desde sus entrevistas con la Fiscalía hasta las enfermedades que sufrió o su supuesta disposición a colaborar con los investigadores. Toda una explicación "novelada" con referencias a cómo el juez no impidió que los periodistas tomaran fotografías suyas o cómo se vio sometido a "un trato degradante al verse obligado a permanecer en la sede judicial durante doce horas sin posibilidad de alimentarse". Una vez leído este primer apartado, la conclusión del tribunal es tajante: "No se alcanza a comprender cuáles son los hechos constitutivos de delito que se derivan del relato, incluso desde la óptica de un profano del derecho".

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La respuesta del Supremo a la segunda parte de la querella tampoco deja en buen lugar a Asenjo. En ella, el exdirectivo de Iberdrola ponía el foco en sus declaraciones del pasado febrero, apuntando a que el juez le dedicó una serie de expresiones con un "tono de ira, indignación y rabia". Apoyándose en esa primera idea, apuntaba también su intento de recusar a García-Castellón, solicitud que cayó en saco roto y que él considera que no fue aceptada porque se hizo "una interpretación no aceptable del derecho, contraria a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y con la única finalidad de impedir que la Sección de lo Penal competente para la resolución del incidente pudiera visionar la grabación (...) y comprobar el furibundo ataque de ira del magistrado".

Lejos de dar por buena su tesis, el Supremo tumba uno por uno todos sus argumentos. En cuanto a las expresiones utilizadas por el magistrado, entre las que Asenjo destacaba "no mienta", "no me tome por tonto" o "tiene derecho a mentir", el auto subraya que, "de ser ciertas, no constituyen prueba objetiva que demuestre una animadversión hacia la persona del investigado, ni pueden servir de sustento a una causa de recusación", pues "imparcialidad no significa absoluta pasividad". Y en cuanto a la recusación no aceptada, el alto tribunal apunta que la decisión de García-Castellón está justificada porque esta se basaba únicamente en una "imaginaria enemistad" que buscaba "entorpecer el legítimo ejercicio de la función instructora".

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La tercera parte de la querella también queda en papel mojado tras el análisis del Supremo. Esta ponía el foco en que el magistrado "ha retrasado injustificadamente la decisión sobre una pluralidad de concretas tutelas impetradas por el querellante en más de una decena de escritos presentados al juzgado en el referido procedimiento". Entre ellos, destacan los que buscaban "el levantamiento del secreto sumarial, la notificación de las diligencias sumariales declaradas secretas y el sobreseimiento libre de la causa", pero el alto tribunal desecha los argumentos de Asenjo: "De nuevo las afirmaciones del querellante no se acompañan de prueba objetiva alguna, limitándose a demostrar su frustración porque la declaración del secreto sumarial le impide el conocimiento de las actuaciones procesales".

Tras repasar los escritos uno por uno, concluye que "no cabe apreciar en forma alguna (...) la posible existencia en las resoluciones adoptadas durante la fase de instrucción una contradicción del ordenamiento jurídico, de manera evidente, flagrante y clamorosa que constituya un patente torcimiento del derecho que cualquiera pudiera apreciar, de modo que pudiéramos hablar de un 'ejercicio arbitrario de poder". Para reforzar esta idea, destaca que "menos aún se constata la pretendida injusticia de las resoluciones, el retardo malicioso o la negativa a resolver que se imputan al magistrado querellado", acordando entonces inadmitir la querella "por no ser los hechos constitutivos de ilícito penal alguno, decretándose el archivo de las actuaciones".

Comisario Villarejo
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