La moción de Vox ensancha el bloque de la investidura hasta los 193 diputados
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'MANIFIESTO EN FAVOR DE LA DEMOCRACIA'

La moción de Vox ensancha el bloque de la investidura hasta los 193 diputados

El rechazo a Vox como elemento cohesionador de todo aquello que no sea la 'foto de Colón'. Vox como pegamento y refuerzo de los acuerdos de investidura entre Pedro Sánchez y sus socios

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es aplaudido por el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (d), y sus compañeros de partido tras su intervención en la moción de censura de Vox. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es aplaudido por el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (d), y sus compañeros de partido tras su intervención en la moción de censura de Vox. (EFE)

La cohesión del bloque de partidos que facilitaron la investidura de Pedro Sánchez era uno de los efectos previsibles de la moción de censura promovida por Vox desde que se anunció, pero no tanto como para que este bloque ensanchase sus apoyos hasta sumar los 193 diputados y los visibilizase públicamente negro sobre blanco el primer día del debate. 193 es el número de representantes que suman la decena de partidos que, pocas horas después de que Santiago Abascal defendiese su candidatura a la presidencia del Gobierno, firmaron conjuntamente un manifiesto "en favor de la democracia" y en rechazo a Vox.

Un manifiesto "muñido desde Unidas Podemos", según fuentes de la formación morada. Más concretamente, por el presidente de su grupo parlamentario y líder de los 'comuns', Jaume Asens.

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"Hacen mucho ruido, pero somos más que ellos", resumía el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, dando cuenta de que la pretensión de Vox de liderar de forma simbólica la oposición suma más que resta al Ejecutivo de coalición. La polarización cohesiona, todo ello coincidiendo con el arranque de la negociación de unos Presupuestos Generales del Estado de cuya aprobación dependerá que el Gobierno consiga oxígeno para completar al menos tres años de legislatura. De hecho, las negociaciones de los Presupuestos se realizarán con Unidas Podemos en la mesa y se priorizará a los grupos que facilitaron la investidura. Los morados no descartan que Ciudadanos se sume con su apoyo, pero sí desechan la posibilidad de que ejerzan su influencia, insistiendo en la etiqueta "progresista y expansiva" que tendrán las cuentas para el próximo año.

Los une a todos ellos un rival común que se identifica, junto al PP, con la alternativa al Gobierno de coalición. El rechazo a Vox como elemento cohesionador de todo aquello que no sea 'la foto de Colón'. Vox como pegamento y refuerzo de los acuerdos de investidura entre Pedro Sánchez y sus socios. "Los discursos racistas, xenófobos y machistas de la extrema derecha y la derecha extrema son incompatibles con la democracia y suponen un peligro para la convivencia", reza el texto que, además del grupo parlamentario de PSOE y Unidas Podemos, firman ERC, PNV, JxCAT, Bildu, Más País, Compromís, CUP y BNG.

"Pasamos del rechazo a la moción de censura a un compromiso por los derechos y libertades que hoy va más allá del propio bloque de investidura"

"También queremos expresar nuestro rechazo a las estrategias y discursos negacionistas respecto a la pandemia provocada por la covid-19 y sus consecuencias, por sus efectos negativos sobre la salud y la convivencia ciudadana", añaden los firmantes del texto, que en ocasiones han situado a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, en estas posiciones negacionistas. También a los populares en su conjunto. El último en hacerlo desde la tribuna fue el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien durante el debate sobre el estado de alarma en Madrid reprochó a la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, que "se han sentado en una foto de Colón antisanitaria, de los negacionistas", para añadir que "no son más que los teloneros de la moción de censura de Vox".

Desde su "diversidad", expresan en el manifiesto conjunto, "reiteramos nuestro compromiso en la lucha contra los discursos y las actitudes de odio, que de ninguna manera deben quedar impunes, así como en el rechazo a cualquier tipo de apoyo de la extrema derecha, especialmente cuando afecte a la gobernabilidad de las instituciones, ya sea por activa o por pasiva". La moción de censura está fortaleciendo alianzas, pero también acelerando la pretensión de Unidas Podemos de asentar la gobernabilidad durante lo que queda de legislatura en el bloque de la investidura, mientras se orilla a Ciudadanos.

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Los Presupuestos serán la prueba de fuego. El número dos del PP, Teodoro García Egea, vaticinaba ya durante un receso de la moción de censura que "los españoles van a saber que Vox es la derecha que más le conviene a la izquierda". "Si usted quería debilitar al Gobierno, no lo ha conseguido", le reprochaba desde la tribuna Inés Arrimadas al candidato de Vox, tratando de explicarle que le había regalado el relato al Gobierno para fortalecer sus alianzas. Y una advertencia: "Si siguen así, el Gobierno no va a durar tres años, va a durar 10".

Hacia este fortalecimiento del bloque de la investidura apunta la dicotomía que el manifiesto establece entre demócratas y "extrema derecha" o "derecha extrema". También el hecho de que expresen su "solidaridad" con "todas las personas que han sido objeto de los ataques e insultos desde estas actitudes radicales e intolerantes, incluidos miembros del Congreso de los Diputados y del propio Gobierno, así como reconocer a los luchadores y luchadoras por las libertades que combatieron el fascismo, cuya memoria también ha sido menospreciada".

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"El discurso excluyente y negacionista de Vox solo tiene un antídoto: un proyecto en positivo que dé seguridad y un horizonte de futuro a la ciudadanía en un momento muy difícil", explicaban sus promotores. A ello añadían de forma gráfica que con este manifiesto "pasamos del rechazo a la moción de censura a un compromiso democrático por los derechos y libertades que hoy va más allá del propio bloque de investidura". El manifiesto, por último, apuesta por que todos los grupos firmantes se comprometan a "velar para que en el Congreso predomine el debate democrático, respetuoso del pluralismo político y de los derechos de todas las personas que constituimos esta Cámara". Esto es, solicitando ante la Presidencia del Congreso "la apertura de los procedimientos de infracción y sanción que correspondan, según el Código de Conducta de las Cortes Generales, ante comportamientos por parte de parlamentarios o parlamentarias que vulneren los principios de responsabilidad y respeto".

La cohesión del bloque de partidos que facilitaron la investidura de Pedro Sánchez era uno de los efectos previsibles de la moción de censura promovida por Vox desde que se anunció, pero no tanto como para que este bloque ensanchase sus apoyos hasta sumar los 193 diputados y los visibilizase públicamente negro sobre blanco el primer día del debate. 193 es el número de representantes que suman la decena de partidos que, pocas horas después de que Santiago Abascal defendiese su candidatura a la presidencia del Gobierno, firmaron conjuntamente un manifiesto "en favor de la democracia" y en rechazo a Vox.

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