Sánchez emplaza al PP a romper con Vox y rechazar la moción
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debate de la moción de censura

Sánchez emplaza al PP a romper con Vox y rechazar la moción

El presidente pide a Casado que vote no a la moción de censura de Vox para "romper con la ultraderecha como ha hecho Merkel" y no "dar un triunfo" a quienes quieren volver al franquismo

Foto: Sánchez emplaza al PP a romper con Vox y rechazar la moción
Sánchez emplaza al PP a romper con Vox y rechazar la moción

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reprochado a Santiago Abascal que pretenda "llevar a España por el camino del odio" y que con su moción de censura intente enfrentar a los españoles. El jefe del Ejecutivo ha subido a la tribuna tras el largo discurso de Abascal para poner de manifiesto el credo ultraderechista del líder de Vox y su voluntad de volver a la dictadura de Franco, con una réplica que buscaba desmontar los argumentos, la trayectoria y los propósitos de Abascal, sin dejar resquicios. Y, además, ha pedido a Pablo Casado que vote no a la moción y que rompa con la ultraderecha.

"Usted odia España tal y como es. A un patriota no le sobra la mitad de los compatriotas como a usted le sobran. Un verdadero patriota no puede odiar a la mitad de los españoles. Para usted España es un número limitado de españoles que coinciden con sus prejuicios. Usted ama una cierta España, la tenebrosa de Torquemada", le ha dicho. "Su libertad es la opresión de la mayoría de los ciudadanos", le ha reprochado, con referencias a la persecución de colectivos como los homosexuales en la España que defiende Abascal, similar a la del franquismo, según el presidente del Gobierno.

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Al inicio del debate, Abascal se ha presentado, subido a lomos de la hipérbole, como defensor de España frente a un "proceso revolucionario y golpista" y contra casi todo, desde el Estado autonómico hasta China, pasando por Europa y el multilateralismo. El suyo ha sido un discurso sin medida, empezando por la temporal, porque se ha extendido durante más de dos horas (129 minutos), a sumar a la hora larga del portavoz de su partido que le presentó. Pero ha sido un discurso sin matices y eficaz en la batalla con el PP por la bandera de la derecha y liderar la guerra cultural frente al Gobierno y a la izquierda.

Abascal se ha presentado, subido a lomos de la hipérbole, como defensor de España frente a un "proceso revolucionario y golpista"

Según Sánchez, el discurso del líder de Vox ha sido todo menos constructivo y ha puesto en duda la utilidad de la moción de censura, más allá de distraer la atención en un momento delicado para España y "torpedear" la recuperación económica. "Quieren provocarnos, enfrentarnos y esa es la razón de la moción" le ha respondido, antes de asegurar que "ha medido mal sus fuerzas y o ha tenido en cuenta la fuerza de la democracia" y han montado "una maniobra estéril contra la Constitución, porque ustedes son todo lo contrario al espíritu constitucional".

El presidente del Gobierno ha hablado de "burdas críticas" del aspirante en la moción de censura, de hacer "propuestas marcianas" y de dibujar un país en el que "los bárbaros nos invaden, los hombres están sometidos a las mujeres y, para colmo, hay un virus chino". Ha incluido el recuerdo del tiempo en el que Abascal vivió de un sueldo público en lo que él mismo llamó "chiringuito" que le puso Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid con un sueldo anual de 82.000 euros.

Además, ha aprovechado su respuesta para defender a Europa, el Estado autonómico, la digitalización, la transición ecológica, el estado de bienestar y también la gestión de su Gobierno ante la pandemia, detallando todas las medidas adoptadas, como los ERTE o el Ingreso Mínimo Vital. Mientras, según ha explicado, Vox no apoyó ninguna medida, y ni siquiera participó en la Comisión de Reconstrucción del Congreso, además de poner en riesgo la lucha contra la violencia machista. "Ustedes ven la victoria del terrorismo", le ha dicho, asegurando que "un Gobierno socialista derrotó definitivamente a ETA.

Sánchez ha dejado claro en su réplica que la moción le sirve para reforzar su pacto de investidura y para debilitar al PP, con la estrategia prevista de identificar a Casado con Abascal. Por eso, ha emplazado a los 'populares' a votar 'no' y romper con la ultraderecha de Vox. Así dirigiéndose directamente a Pablo Casado le ha pedido que no ceda al "totalitarismo", que "no regale un éxito a la ultraderecha".

"La ultraderecha infiltró sus ideas en el cerebro de dirigentes del PP", ha asegurado, y ha vaticinado que "nunca van a tener suficiente; creerán apaciguarlos, pero siempre les van a pedir más y cuando cedan más, más les van a despreciar y más les van a llamar derechita cobarde. Donde usted cree exhibir fortaleza es debilidad".

Y le ha pedido que "interrumpa la deriva y corte con la ultraderecha como Merkel, vote no. Usted es el blanco de este ataque y aclare que la derecha española no tiene nada que ver con la ultraderecha europea. No basta con ponerse de perfil, vuelva al sentido de Estado”. Y en su segunda réplica a Abascal, Sánchez se ha dirigido abiertamente a Casado para reprocharle lo que hizo José María Aznar cuando negoció con ETA. Y concluir que Abascal es "depredador de valores y sin ningún tipo de escrúpulos. Aprovecha la historia de ETA para confrontar y dividir". El presidente del Gobierno llevaba las dos réplicas escritas.

Vista del hemiciclo durante la intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la moción de censura. (EFE)
Vista del hemiciclo durante la intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la moción de censura. (EFE)

A Abascal le ha reprochado que defienda un “proyecto de odio, furia y choque”, que con sus "insultos, odio y provocaciones a arrastrado a la derecha tradicional”. Le ha dicho que “la foto de Colón es su gran triunfo político”, en referencia al acto de 2018 en el que coincidieron Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera y ha añadido que “el peligro es no tomarse en serio lo que dicen porque si tienen posibilidad de poder lo llevarán a cabo".

A Casado: "Usted es el blanco de este ataque. Aclare que la derecha española no tiene nada que ver con la ultraderecha europea"

"Ustedes no son peligrosos por sus votos, porque estoy seguro de que la mayoría no irá tras sus banderas desquiciadas", ha insistido, en referencia. La forma en la que marchan la agenda y la posición del PP. "Defendemos un país en el ustedes tienen cabida, en el que defienden ustedes no cabe la mitad de los españoles", ha añadido. "Usted ha amenazado con prohibir partidos, con expulsar a inmigrantes, con no tener en cuenta a quien tiene parientes en cunetas".

Las mociones de censura en España son constructivas, pero tras el largo discurso de Abascal y el del diputado Ignacio Garriga que le antecedió, no quedó piedra sobre piedra. Sus propuestas, con sabor a Donald Trump, incluyen dejar de contribuir económicamente a organizaciones internacionales, el negacionista del cambio climático y hacer frente a China. Porque Vox, además de todo, se suma a la teoría de la conspiración que fábula sobre un virus fabricado en China y distribuido por todo el mundo.

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"China tiene que pagar", ha repetido Vox en su momento de gloria, el de una moción de censura inviable, pero que le da oportunidad para repetir y amplificar sus mensajes abiertamente de ultraderecha. Y ha sido escuchado en completo silencio por el resto del hemiciclo. Silencio educado y también silencio de gravedad por lo que se escuchó en el Congreso de los Diputados durante más de tres horas de discursos de Vox. Nunca antes en la historia constitucional se han escuchado tales expresiones acumuladas y solemnizadas. "Por mucho que nos provoque no vamos a entrar en sus provocaciones", le ha dicho Sánchez en el inicio de su discurso.

La propuesta del líder de Vox es un "Gobierno de concentración reducidísimo" y la convocatoria inmediata de elecciones generales, con brochazos como la ilegalización de partidos independentistas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El discurso del aspirante Santiago Abascal estaba cargado de todos los grandes éxitos de Vox, los que hablan de “Gobierno ilegítimo” y los que pintan a Sánchez como autoritario y mentiroso, con una “gestión negligente y criminal” de la pandemia, que en lenguaje del aspirante en la moción de censura se traduce como “virus chino”.

La propuesta del líder de Vox es un "Gobierno de concentración reducidísimo", elecciones inmediatas e ilegalización de partidos independentistas

A ese lenguaje simple y sin matices le añadió expresiones como "mafia" para hablar del Gobierno y solemnizar que en su opinión fueron mejores los ejecutivos del dictador Francisco Franco que el actual resultante de unas elecciones democráticas. "Este Gobierno es el peor en 80 años de Historia", ha admitido abiertamente.

Y Sánchez le ha respondido con una relación de hechos ocurridos en el franquismo que van desde "la inclinación ante Hitler", el envío de militares a combatir con la bandera de la cruz gamada (la División Azul), "miles de españoles ejecutados, un dictador que dio un golpe de estado a un Gobierno legítimo, el mayor número de desaparecidos de la historia, peor que Videla en Argentina o Pinochet en Chile, peor que el que prohibió la libertad de prensa, peor el que doctrinó en credo fascista, encarceló a homosexuales, sometió a las mujeres, impuso una férrea censura y era un régimen corrupto que se apropió de bienes públicos".

"ETA sigue viva"

Abascal, en su discurso inicial, describió una España con sus calles tomadas por la delincuencia, especialmente, generada, según dijo, por inmigrantes, a los que hay que expulsar y “perseguir a las ONG”. Lanzado, habló del riesgo de que se cree la “república islámica catalana” y ha sostenido que "ETA sigue viva".

“Muerte y destrucción de la que Pablo Iglesias es directamente responsable”, ha dicho en referencia al vicepresidente segundo, en relación a las residencias de ancianos.

Capítulo destacado ha tenido la defensa que los representantes de Vox han hecho del Rey y la monarquía, con aplausos de sus diputados, con apropiación indebida de la institución. Y la crítica y rechazo al Estado de las autonomías como "virus divisivo y delincuencial". Hasta la ropa de los miembros del Gobierno ha sido objeto de crítica por parte de Abascal en su larguísimo discurso.

Abascal y Garriga. (Reuters)
Abascal y Garriga. (Reuters)

Apenas se ha dirigido al Partido Popular y a Pablo Casado, sin citarles expresamente, admitiendo su "buena fe" y ofreciéndoles "construir una alternativa". El PP no anunciará hasta el jueves si se abstiene o si vota en contra de la moción de censura. Solo al final le ha recordado a los 'populares' los gobiernos que le ha dado en Andalucía, Madrid, Murcia y Castilla y León, para pedirles el voto.

El PP no tendrá papel alguno hasta el jueves por la mañana y, para hacerse hueco, el número dos del partido, Teodoro García Egea, se las apañó para dar una rueda de prensa en un receso, sin desvelar el sentido del voto, pero preparando el terreno a un 'no' a la moción que se adivina en las opiniones que dirigentes 'populares' no ocultan del discurso de Abascal.

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Antes de Abascal, intervino para presentar la moción el diputado y candidato de Vox a la presidencia de la Generalitat de Cataluña y no defraudó con su discurso sin matices en el que hubo insistencia en el mensaje de "Gobierno ilegítimo", "Gobierno criminal", "fraude electoral", "totalitarios" y expresiones como "usted está gobernando con golpistas y con asesinos en serie" y "Estado mafioso".

Y referencias a Pablo Iglesias e Irene Montero, como que "por primera vez hay un matrimonio o pareja en el Gobierno como en Nicaragua", y a Unidas Podemos como “bolivarianos”, a los que ha atribuido una "espiral de violencia contra Vox de los cachorros de la izquierda radical".

"ETA no ha sido derrotada", ha dicho Garriga, recuperando todos los iconos de la extrema derecha, incluido "el golpe de Estado de 1934". Y, por supuesto, mucha crítica a toda la gestión de la pandemia. “Este Gobierno ha traído la ruina, la miseria y la pobreza”, ha dicho, antes de calificar de “medida tiránica” la declaración del estado de alarma en Madrid.

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