¿No o abstención? El PP deja en el aire su voto a 24 horas de la moción de Vox
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RESTAN IMPORTANCIA A PESAR DE LA PRESIÓN

¿No o abstención? El PP deja en el aire su voto a 24 horas de la moción de Vox

Aunque en la dirección aseguran que la "decisión está tomada", el PP sigue ocultando el sentido de su voto. Restan importancia al debate, a pesar de que toda la presión se vierte sobre Casado

Foto: ¿No o abstención? El PP deja en el aire su voto a 24 horas de la moción de Vox
¿No o abstención? El PP deja en el aire su voto a 24 horas de la moción de Vox

A un solo día de que empiece el debate de la moción de censura impulsada por Vox contra el Gobierno de Pedro Sánchez, el PP continúa sin desvelar su sentido del voto. Fuentes de la dirección aseguran que “la decisión está tomada” y que se hará pública “cuando corresponda”. El entorno de Pablo Casado insiste en que “no hay debate interno” y que la apuesta del presidente ha sido “medir y controlar” los tiempos. Todo apunta a que apurarán hasta el momento final. Tampoco han querido confirmar si será el propio Casado quien subirá a la tribuna.

La cuestión es que dos meses y medio después —Santiago Abascal anunció la propuesta el 29 de julio—, el misterio continúa y lo único que está descartado es el sí. Los números, en todo caso, no dan. No hay ninguna posibilidad aritmética que permita desalojar al Gobierno de coalición de la Moncloa y los populares se centran en hacer mucha pedagogía para que los votantes lo entiendan. Aun así, no apoyarla puede ser un voto negativo o una abstención. El debate sí ha existido en torno a si habría sido una buena idea decir con anterioridad lo que sus 89 diputados votarán y evitar toda la presión que ahora recae sobre el Grupo Popular. En estos momentos, el titular más esperado es lo que hará el PP, porque el resultado de la moción (haga lo que haga) ya se sabe un fracaso.

Hay diputados en el grupo parlamentario que reconocen una cierta “incertidumbre” y consideran que lo mejor habría sido hablar con más claridad hace tiempo. El anuncio de Abascal, en pleno verano y en mitad de un debate sobre los acuerdos alcanzados en distintos consejos europeos —ya dijo entonces que la registrarían en septiembre—, recibió una respuesta del PP que, 'a priori', pareció bastante contundente. “No cuenten con nosotros para maniobras de distracción que refuercen al PSOE. Es una moción para salvar al soldado Sánchez”, apuntó entonces Teodoro García Egea, número dos del partido.

Foto: Vox calienta la moción y espera la decisión del PP para sumar más de sus 52 votos

Sin embargo, desde entonces hasta ahora, apenas ha habido avances en la posición. El PP no quiso desarrollar su postura, optando por “no dar importancia a un asunto que no la tiene” —como repetían ya sus dirigentes— y renunció a quitarse de encima todas las miradas. A 24 horas del debate, insisten en ocultar lo que votarán. Ciudadanos, en cambio, dejó claro ante el anuncio de la moción que sus 10 diputados votarían en contra. Y así, han pasado los meses sin ninguna pregunta sobre el asunto. No había duda de lo que harían. En Génova, más que debate, existían dudas. Como elegir entre lo que consideran susto o muerte en un debate político que, aunque no prospere, les obliga a posicionarse. Lo que llevan tiempo estudiando es qué opción es la que menos daño les hará, conscientes de que la moción de censura no es contra Sánchez sino contra su líder.

Vox pretende erigirse en el líder de la oposición sin serlo, y pescar en el caladero de votos de la derecha apoyándose en el malestar de los votantes con la gestión del Ejecutivo, cuando la crisis económica empieza a dejar cifras desoladoras. Si el PP se decanta por el no, pasarán a la acción reprochando a los populares estar defendiendo al Gobierno en la primera votación en la que los grupos pueden demostrar su rechazo más frontal.

El propio Casado aseguró ayer, en su comparecencia sobre la propuesta de despolitización del sistema de elección del CGPJ, que el comité de dirección que preside “no trató” el asunto y que “no perdería un solo minuto” en hablar más de la moción. Ignorar la propuesta e ignorar al candidato. La misma estrategia que él o la portavoz llevarán a la tribuna.

Foto: Sánchez usará la moción de censura para debilitar a Casado y fortalecer sus pactos

Los motivos para el no

No solo algunos barones autonómicos son partidarios de dar un portazo a la propuesta de Abascal. Dirigentes muy cercanos a Casado consideran que es la vía para confrontar directamente con Vox. “No somos lo mismo. Es más, no tenemos nada que ver. Y eso hay que explicárselo muy bien a la gente”, insisten algunos de ellos. Entienden que solo el no servirá para romper con el partido de ultraderecha y hacer una demostración de autonomía política. Además, los mismos dirigentes defienden que hace falta enfrentar ya al partido de Abascal. García Egea lo dejó muy claro este verano cuando aseguró en una entrevista que “mientras Vox exista, Sánchez tiene asegurada la Moncloa con sus socios”.

Esta tesis defiende con efusividad la necesidad de hacer pedagogía con el votante y, al mismo tiempo, señalar las diferencias entre las dos formaciones. Una muy reciente se refiere a la gestión de la pandemia en Madrid. Mientras Vox pidió medidas cautelarísimas frente a la orden del Ministerio de Sanidad (que los jueces rechazaron), el PP optó por cumplir la orden y solicitar cautelares a la espera de un pronunciamiento de la Justicia de fondo. Que, al final, no llegó porque el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) se pronunció antes incluso y tumbó el cierre completo de la ciudad de Madrid y otros municipios impuestos por el Gobierno de Sánchez. Un varapalo en toda regla, teniendo en cuenta que días antes el TSJM sí había avalado las restricciones propuestas por el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso y su consejero de Justicia, Enrique López.

Vox salió a la calle con coches a manifestarse el otro día y a hacer ruido. El PP hizo un escrito perfectamente explicado al TSJM y consiguió pararle los pies a Sánchez como hay que hacerlo”, señalan desde el entorno de Casado. Otro ejemplo. Ahora, frente a la reforma impulsada por PSOE y Unidas Podemos para rebajar las mayorías necesarias en la renovación del CGPJ, el PP propone una contrarreforma que refuerce la despolitización en el órgano de gobierno de los jueces.

Ese, dicen, “es el modelo a seguir”. Señalar las diferencias —“el ruido y las propuestas de gestión”— y dejan claro que no tienen nada que ver como proyecto político. Solo así entienden que el PP volverá a unir la fuerza de la derecha. Y según avancen las semanas y la crisis económica sea más acusada, los populares están convencidos de que habrá más tiempo y oportunidades para confrontar modelos y aportar soluciones. “Ahí se les verá el plumero”, aseguran sobre el partido de Abascal.

La abstención

Es una vía con menos riesgos a ojos de algunos dirigentes. Se trata de no apoyar en ningún caso a Abascal, evitando también la lectura de que Sánchez sale reforzado con el apoyo de todo el resto del hemiciclo. Es la posición que han planteado aquellos miembros del partido que dudan sobre si los votantes entenderán el significado de la moción o solo leerán un apoyo a PSOE y Unidas Podemos.

Es, de alguna manera, el camino fácil. Por el que también optaron los socialistas en la moción de junio de 2017 que presentó Podemos contra Mariano Rajoy. La secuencia fue muy similar. Durante semanas, el PSOE dio a entender que se abstendría, pero no lo confirmó hasta el último momento. Sánchez no tenía escaño, porque había renunciado meses antes y tampoco quiso acudir a la Cámara Baja, dejando el protagonismo a José Luis Ábalos. La consigna fue clara: no respaldar a Iglesias como candidato a la Moncloa, pero tampoco ahondar en el fracaso que tenía asegurada la moción.

El líder del PP, Pablo Casado, aplaudido por su grupo parlamentario. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, aplaudido por su grupo parlamentario. (EFE)

Cayetana Álvarez de Toledo decidió marcar su propio camino este lunes y defendió la abstención, señalando que la insuficiencia aritmética no bastaba para justificar un no. De hecho, dijo, siguiendo esa teoría no tendrían sentido otras muchas propuestas de los populares que a menudo presentan aun sabiendo que serán rechazadas. Por ejemplo, la reciente reprobación del vicepresidente Iglesias. Insistía además en que ese argumento “inhabilitaría” al PP para presentar su propia moción más adelante si así lo decidiera, salvo que contara con el improbable apoyo —además de Vox y Ciudadanos— de grupos como ERC o Bildu.

Aunque en el partido insisten en restar importancia a este factor, la realidad es que en la mayor parte de las autonomías y ciudades como Madrid los votos de Vox fueron clave para la investidura de presidentes y alcaldes del PP y lo siguen siendo, entre otras cosas, para apoyar los Presupuestos de cada ejercicio. En Génova, insisten en que eso nada tiene que ver con el debate en el Congreso.

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