PSOE y UP relajarán su coordinación parlamentaria hasta las elecciones catalanas
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LOS MORADOS MARCAN PERFIL PROPIO

PSOE y UP relajarán su coordinación parlamentaria hasta las elecciones catalanas

Unidas Podemos ha comenzado a promover iniciativas parlamentarias sin contar con el apoyo del PSOE. Un rediseño de la cultura de la coalición se mantendrá al menos hasta las catalanas

Foto: PSOE y UP relajarán su coordinación parlamentaria hasta las elecciones catalanas
PSOE y UP relajarán su coordinación parlamentaria hasta las elecciones catalanas

Los socialistas votaron este jueves en el Congreso en contra de una iniciativa de Bildu para instar al Gobierno a derogar la reforma laboral, mientras que los morados evitaron oponerse optando por la abstención. Posiciones diferentes que se suman al hecho de que Unidas Podemos ha comenzado a promover iniciativas propias sin contar con el apoyo del PSOE, como la proposición de ley para que el CIS preguntase sobre la monarquía, rechazada hace dos semanas en el Congreso con los votos en contra de los socialistas. Un cambio en la relación entre los socios que responde a la decisión de Unidas Podemos, tras su fracaso electoral en los comicios vascos y gallegos, de marcar un mayor perfil propio, tanto en el ámbito de partido como de grupo parlamentario.

Este rediseño de la cultura de la coalición se seguirá al menos hasta que se celebren las elecciones catalanas, aunque se mantendrán otras iniciativas unilaterales de Unidas Podemos que previsiblemente no contarán con el apoyo de los socialistas, casi todas ellas relacionadas con la monarquía. Hasta ahora, los dos grupos parlamentarios habían negociado previamente sus iniciativas en el Congreso. Más concretamente, las iniciativas de Unidas Podemos se comunicaban previamente a Relaciones con las Cortes, sometiéndose así al filtro del ministerio de Carmen Calvo, para buscar una mejor coordinación.

Las elecciones catalanas están a la vuelta de la esquina y los 'comuns' quieren evitar el efecto 12-J de Galicia y Euskadi

Las reuniones de coordinación entre PSOE y Unidas Podemos, que suelen celebrarse los viernes, se mantienen, pero enfocándose cada vez más a pactar las diferencias, principalmente con la confluencia catalana. Las elecciones catalanas, que previsiblemente se celebrarán en la primera quincena de febrero, están a la vuelta de la esquina y los 'comuns' quieren evitar el efecto 12-J de Galicia y Euskadi. Esto es, que su participación en el Ejecutivo no solo no se capitalice electoralmente, sino que les reste apoyos en las urnas. En Galicia, Podemos se convirtió en fuerza extraparlamentaria, y en Euskadi perdió casi la mitad de su representación. Al contexto preelectoral catalán se suma la necesidad de los morados de diferenciarse de los socialistas, tratando de visibilizar una identidad más nítidamente de izquierdas.

Una decisión que tiene más que ver con la estrategia electoral que con desavenencias políticas de calado entre los socios de gobierno. La salud de la coalición, según fuentes de ambos partidos, es satisfactoria y ambos están comprometidos con mantener su alianza hasta el final de la legislatura. De ahí que fuentes socialistas no consideren un gran problema que se produzcan posicionamientos distintos en el Congreso, aunque reconocen que puede llamar la atención que un grupo que sustenta al Gobierno promueva iniciativas encaminadas a instar al Ejecutivo a tomar decisiones que no cuentan con el respaldo de sus socios, como habría sido el caso de la iniciativa sobre el CIS. A ello también contribuye la buena relación que mantienen la portavoz socialista, Adriana Lastra, y su homólogo de Unidas Podemos, Pablo Echenique.

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Dentro del Gobierno, sin embargo, la coordinación para mantener una misma línea política está más blindada. Existe discusión, pero todo se trata de consensuar los lunes en las reuniones de maitines, un espacio informal dedicado a coordinación y estrategia, o eventualmente en almuerzos los jueves entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. A pesar de ello, ya antes del arranque de curso se visibilizaron choques respecto a los socios preferentes para pactar los Presupuestos y, principalmente, respecto a la monarquía, dado que los ministros de Unidas Podemos se declaran abiertamente republicanos.

Una coalición madura

Las acusaciones a Felipe VI de saltarse la neutralidad que se le presupone a la institución que representa por parte del vicepresidente segundo y el ministro de Consumo, Alberto Garzón, han ahondado en esta diferencia. La oposición la ha aprovechado para cargar sobre Sánchez y pedirle la reprobación de sus socios, pero ni el presidente ni los ministros socialistas han querido rechazar en público las críticas vertidas por los representantes de Unidas Podemos. "Se erige usted en defensor de la Corona. Antes ustedes se erigieron en supuestos defensores de la unidad de España frente al independentismo catalán, y ya ve cómo acabamos", le respondía Sánchez a Pablo Casado este miércoles durante la sesión de control al Gobierno. Iglesias, por su parte, seguía un argumento similar e iba un poco más allá: "Cada vez que defienden la monarquía, le quitan años de vida, no nos hagan el trabajo a los republicanos".

Las disonancias más arduas y que no acaban de encajar tan bien entre los socialistas tienen que ver con la posición de los 'comuns' respecto a Cataluña. Precisamente una de las cuestiones de Estado en la que Iglesias acordó con Sánchez mantenerse fiel a las posiciones marcadas desde la presidencia. El líder de los 'comuns' en el Congreso y presidente del grupo parlamentario, Jaume Asens, calificó la inhabilitación de Quim Torra por delito de desobediencia como "una sentencia injusta más" de un poder judicial, aseguró, "secuestrado por la derecha". La líder de Catalunya en Comú y alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, manifestó por su parte que "la inhabilitación del 'president' Torra por una pancarta es un despropósito, por muchas discrepancias que tengamos".

Unas posiciones que contrastan con el escrupuloso "respeto" a las decisiones judiciales, enarbolado desde el Gobierno y las filas socialistas. Así, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González-Laya, aseguró que "España es un Estado derecho con una separación de poderes" y que "todos tenemos la obligación de respetar la ley: ciudadanos y gobernantes". Divergencias en los mensajes, que también se están visibilizando a nivel parlamentario, pero que se defienden debido a la madurez que habría adquirido ya la coalición, siempre sin perder de vista los protocolos de coordinación y canales de comunicación permanentes para evitar la imagen de 'dos gobiernos en uno'.

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