MUCHOS SON VÍCTIMAS DE SU ENTORNO FAMILIAR

Los hospitales empiezan a llenarse otra vez de ancianos con el avance de la segunda ola

Profesionales de varios hospitales de Madrid avisan de que los ingresos de personas mayores con covid-19 se están disparando. La letalidad en esa franja vuelve a subir

Foto: Personal de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC) atiende este viernes a una persona con síntomas de covid-19. (EFE)
Personal de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC) atiende este viernes a una persona con síntomas de covid-19. (EFE)

El elemento que le faltaba a esta segunda ola para volver a ser temible está cogiendo forma en los últimos días. Profesionales de distintos hospitales de Madrid confirman que hay un repunte importante de mayores de 65 años ingresados por covid-19. De una presencia testimonial entre junio y agosto a ocupar hasta el 40% de las camas de una planta a día de hoy. Los hospitales no facilitan datos segmentados por edad, pero los sanitarios en planta y en Urgencias alzan la voz de alarma.

No es desde luego el mejor momento para una oleada de contagios entre la población anciana cuando los hospitales contienen a duras penas la avalancha de ingresos de personas jóvenes, un dique cerca de desbordarse, especialmente en varios hospitales de referencia de la Comunidad de Madrid.

“El nuevo perfil de edad va de los 70 a los 100 años. En ese rango, nos entran la mayoría de nuevos ingresados por covid-19. Estos ya no vienen por su propio pie, como los más jóvenes, sino que llegan en ambulancia, la mayoría procedentes de sus casas”, confirma un profesional que trata diariamente a enfermos de covid-19 en el Hospital Universitario 12 de Octubre, el centro con más ingresados por covid-19 de España, según los últimos datos disponibles.

“Y no son mayores independientes de los que salen cada día a comprar el pan o a tomar el café”, subraya este profesional. “Nos entran muchos abuelitos con demencia o con pluripatologías que apenas salen de sus casas. Y eso significa que los contagios se producen dentro del hogar por parte de familiares. Sabíamos que el nieto de turno iba a llegar a casa de pasarlo bien, iba a contagiar al padre y el padre iba a contagiar al abuelo. Pues eso ya está pasando, y luego nos echaremos las manos a la cabeza”.

“La media de edad de estos días es bastante alta, algo distinto al perfil más joven, que venía siendo habitual, de entre 40 y 50 años”, indican a su vez desde el Hospital Universitario La Paz. “Antes, te venía alguno con neumonía, pero ahora la neumonía es habitual. No conocemos las causas de este repunte entre mayores. Estos meses, la gente mayor ha tomado medidas de aislamiento, pero en las residencias ya vuelve a haber brotes y además era lógico que esto fuera a pasar. Si la tasa de infectados es alta, las probabilidades de que las personas mayores se contagien aumentan. No es que un familiar sea más o menos imprudente. Habrá algún nieto inconsciente, pero también muchos trabajadores que cogen cada día el metro y llevan el virus a casa porque no han tenido la opción de aislarse”.

Los mayores de 80 años son el grupo de edad en el que más ha aumentado la letalidad por coronavirus en las últimas semanas

Los datos oficiales de letalidad por covid-19 en España sostienen lo que ven los sanitarios en primera línea de pandemia. Los mayores de 80 años son el grupo de edad en el que más ha aumentado la letalidad por coronavirus en las últimas semanas. A comienzos del verano, con la situación en las residencias controlada tras la primera ola de la pandemia, la letalidad (porcentaje de casos que fallecen) en esa franja llegó a situarse por debajo del 5% del total, lejos de la brutalidad del 20% que se alcanzó en marzo y abril.

Así lo reflejan los informes semanales de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave). El 23 de julio, la letalidad fue del 4,3%. Un mes después, el 20 de agosto, había subido al 5,04%. El último dato disponible, del 23 de septiembre, la sitúa ya en el 7,9%. Entre el 11 de mayo y el 23 de septiembre, las comunidades autónomas comunicaron a la Renave 2.800 muertes confirmadas por covid-19. De ellas, 1.893 (un 67,6%) correspondían a personas de más de 80 años.

La única buena noticia es que a día de hoy todas las personas mayores que necesitan ingreso hospitalario lo tienen, incluso asistencia en UCI con intubación, a diferencia de marzo y abril, cuando se primó a los enfermos jóvenes en uno de los episodios más crudos de la pandemia. Esto permite mantener a raya el número de fallecimientos. Sin embargo, no hay garantías de que en las próximas semanas dispongan de ese acceso.

Otro elemento que permite tener algo de optimismo es que no todos los hospitales están experimentando el mismo repunte. En el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, otro de los puntos calientes de esta segunda ola, mantienen una media de edad de entre 40 y 50 años. “Hemos tenido unos días en que se disparó un poco el ingreso de gente mayor, entró bastante gente de entre 70 y 90 años, pero ahora ha vuelto a bajar un poco y seguimos principalmente con gente joven”.

Una treintena de afectados por covid-19, en un gimnasio de La Paz este lunes. (cedida)
Una treintena de afectados por covid-19, en un gimnasio de La Paz este lunes. (cedida)

Atrapados por la segunda ola

Los ancianos, sencillamente, están atrapados por los efectos de la segunda ola. Los que viven en sus casas se exponen al contagio procedente de sus familiares y sus cuidadores, en caso de que los tengan. En las residencias, el vector de transmisión es el personal asistencial, que no es ajeno a las dificultades de esta segunda ola. Nietos, cuidadores, profesionales de residencia, todos acuden cada día a trabajar, muchos se mueven en transportes públicos abarrotados, y otros tantos viven en entornos precarios que luego, involuntariamente, trasladan a sus mayores.

“Por ahora, no hay problemas para ingresar a los mayores en los hospitales, el traslado desde las residencias funciona con normalidad. No vivimos una alerta roja por rebrotes en los centros, pero sí una alerta naranja por el aumento de casos en el entorno”, expone Juan José García, secretario general de Lares (Federación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores - Sector Solidario), una entidad que aglutina 1.050 centros y servicios para mayores en toda España.

“No podemos olvidar que hay 300.000 cuidadores informales en España, y eso nos preocupa muchísimo", prosigue García. "Llevamos tiempo exigiendo que se profesionalice el sector. Tampoco nos tranquilizan las condiciones precarias de muchos profesionales de residencias de mayores. Personas que cobran menos de 1.000 euros al mes no pueden vivir en casas de 120 m2 y aislarse si es necesario. Cogen el metro, el autobús, viven con mucha gente en casa… Debemos proteger el entorno de estos trabajadores con más pruebas PCR y habilitando espacios seguros en el transporte público”.

"Hay 300.000 cuidadores informales en España, y eso nos preocupa muchísimo", subrayan desde la Federación Lares

El secretario general de Lares también advierte de que muchas residencias pueden experimentar ahora la otra cara de la moneda. Aquellas que se salvaron del covid-19 en la primera ola pueden ser las primeras en caer, y al contrario. “En las residencias más castigadas, el nivel de anticuerpos generados en el entorno residencial es muy importante, y eso puede hacer que sientan menos los efectos de esta segunda ola. Y aquellas residencias que se salvaron pueden tener más problemas ahora. Eso no significa que unas lo hicieran mal antes y otras lo hagan mal ahora”.

Entretanto, una treintena de personas contagiadas con covid-19 esperaban este lunes en un gimnasio del Hospital La Paz ser ingresadas en planta, ya que no hay suficientes camas habilitadas. Ante este panorama, los sanitarios contienen la respiración ante la llegada de personas mayores a las Urgencias en los últimos días.

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