"Es nuestro acto, que no nos lo roben"

Hablan los alumnos de la Escuela Judicial: "Nos han metido en una batalla política"

La sensación de estar ante "un café sin cafeína" es mayoritaria y para alguno, la ausencia del Rey supuso el empujón final para decidir no estar presente en la entrega de oficios sin Felipe VI

Foto: El Rey apoya a los jueces como garantía de los derechos y respeto a la ley en su último acto en Cataluña. (EFE)
El Rey apoya a los jueces como "garantía de los derechos y respeto a la ley" en su último acto en Cataluña. (EFE)

Los alumnos de la LXIX promoción de jueces ya sabían que la entrega de despachos de este 2020 no iba a ser normal. Pero nadie les preparó para la avalancha provocada por el anuncio de que Felipe VI no acudiría al acto formal que se celebra este viernes en Barcelona. A las dificultades provocadas por el covid y el descontento con las plazas ofertadas —solo seis de ellos irán a juzgados fuera de Cataluña—, ha venido a sumarse en los últimos días el ruido por la decisión del Gobierno de vetar la presencia del monarca por motivos difusos, desde la "oportunidad" hasta la "seguridad". "Nos han metido en un juego político". "Nos sentimos rehenes de una batalla política a la que somos ajenos", dicen varios alumnos consultados por El Confidencial.

La situación provoca mucha tristeza y una considerable tensión. Han visto cómo lo que debía ser el primer paso de su carrera y la celebración de un triunfo personal se convertía en otra cosa. Una veintena de compañeros pensaron en un primer momento en no acudir, pero según se acercaba el momento de la cita, muchos se fueron arrepintiendo. "Es nuestro acto, que no nos lo roben", se explica uno de ellos, que recuerda el consejo de su abuela: "El daño que os han hecho ya os lo han hecho. Esto es único en tu vida. No te lo pierdas".

Hablan los alumnos de la Escuela Judicial: "Nos han metido en una batalla política"

La promoción de 62 nuevos jueces vive la entrega de oficios con una considerable carga emocional. Para llegar a ese momento que les faculta para dar sus primeros pasos, quedan detrás años de estudio de la oposición y meses de vivencias conjuntas. Muchos han compartido piso. Se han enamorado o sellado amistades que durarán para siempre. "Solo quien lo probó lo sabe, como decía Lope de Vega", explica uno de ellos.

Esa especial emotividad incrementa un malestar que ya venía gestándose. "Estamos tristes por la pérdida de sentido del acto, que ya es inevitable", dice una de las alumnas. Esa pena aumenta por la imposición provocada por el virus, que obliga a que ninguno de sus seres queridos pueda estar presente. "A nivel personal, me afecta mucho más que no venga mi familia que el Rey", indica otro alumno.

"Un café sin cafeína"

La sensación de estar ante "un café sin cafeína" es mayoritaria y para alguno, la ausencia del Rey supuso el empujón final. Aunque los consultados dicen que es imposible hablar por los 62 integrantes de la promoción, alguno de ellos reconoce indignación personal ante una decisión que, en su opinión, pervierte las instituciones y la tradición. De forma mayoritaria, avisan de que, pese al sentir personal que pueda tener cada uno de forma individual, les duele el simplismo de saber que si se posicionan se les englobará de forma automática en el grupo de los "conservadores y monárquicos" o en el de los "sumisos complacientes con el Gobierno". "Hasta el silencio aquí es expresivo", reflexiona una alumna.

Y por encima de todo, la indignación mayoritaria viene por la falta de una explicación oficial, más allá de conjeturas o de lo que han podido escuchar de los distintos representantes gubernamentales que se han posicionado de forma pública. "Lo habíamos imaginado tantas veces... Pero de otra manera", resume otro de los jueces de la promoción.

El acto de entrega de despachos estará presidido por el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial y acudirán el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y la fiscal general del Estado, Dolores Delgado. Entre los 62 nuevos jueces, hay 29 hombres y 33 mujeres, y su media de edad al acceder a la Escuela Judicial era de 28 años. La mayoría procede de Andalucía. Según datos aportados por el Consejo General del Poder Judicial cuando llegaron a la escuela, habían dedicado una media de cuatro años y siete meses a preparar las oposiciones de acceso a la carrera judicial, y el 58,06% había decidido afrontar estos estudios durante su estancia en la universidad como estudiantes de derecho.

Una encuesta realizada a los nuevos jueces refleja que el 62,9% no tiene en su familia a nadie que ejerza una profesión en el sector jurídico. En los casos en los que sí existe esa relación, solo cinco alumnos tenían como familiar a un juez. De los 62 miembros de la nueva promoción, 59 comenzarán a ejercer la jurisdicción como titulares de juzgados de Primera Instancia e Instrucción y solo tres quedarán a disposición del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en las provincias de Girona, Lleida y Tarragona.

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