por un brote en una comunión

El pueblo con un 12% de contagios que se ha confinado a sí mismo: "Somos los del virus"

Con 106 casos y 900 habitantes, los vecinos de esta localidad de Cáceres se han autoconfinado ante el retraso de la Junta a la hora de tomar medidas drásticas

Foto: Eljas es una localidad en la sierra de Gata.
Eljas es una localidad en la sierra de Gata.

Esta semana, Eljas, un pueblo de Cáceres de poco más de 900 habitantes, se ha convertido en una ciudad fantasma. Nadie sale de su casa más que para lo indispensable, a pesar de que, a diferencia de marzo, oficialmente nadie les ha confinado. Han sido los propios vecinos los que han decidido aislarse ante el imparable aumento de sus casos positivos por covid: el 11,7% de sus habitantes, 106 personas, han cogido el virus.

El pasado domingo, el pueblo de la comarca de sierra de Gata, empezó a hacer pruebas PCR a todos sus habitantes pero la situación estaba ya desbordada. “Vimos que era imposible organizar por franjas horarias quién era contacto estrecho y quién no, porque salían conexiones por todos sitios, así que ya solo hacemos el test al que ha tenido contacto directo con un positivo”, explica Miguel Ángel Rodríguez, el médico del centro de salud de la localidad. “Estamos desbordados, ya hemos empezado a mandar casos a otros pueblos porque no llegamos”.

Hasta el alcalde ha cogido el virus y se comunica con sus vecinos desde su casa a través de la página del ayuntamiento en Facebook, que da cuenta de los últimos positivos. También por esta red social se les informa de que este semana el propio ayuntamiento recogerá las basuras y repartirá bombonas puerta a puerta a los vecinos contagiados.

“Quiero daros ánimos, de esta saldremos juntos tod@s y ganaremos al covid-19. Son muchos los casos que tenemos y lo venceremos juntos. Se están haciendo las cosas bien y seguiremos haciéndolas”, publicó el pasado martes el alcalde, que no ha atendido a este periódico. Un día antes, el lunes, había pedido a sus ciudadanos que no salieran de sus casas en la medida de lo posible, extremo que se ha cumplido a rajatabla. Incluso antes del mensaje del regidor, muchos habían empezado a autoaislarse ante el aumento de los casos. Las tiendas y bares hace varios días que solo abren dos o tres horas por las mañanas y atienden a los pocos clientes que salen de sus casas en la misma puerta del local, a la espera de unas medidas oficiales que no llegan.

Este pueblo había salido indemne de la primera ola, pero ahora sus cifras son dignas de estudio epidemiológico, con un positivo por cada 10 personas. “El principal brote viene de una comunión que se celebró hace dos sábados. El problema aquí es que aunque se haga con la familia, luego se invita a los amigos, familiares lejanos… a que se pasen un rato. Por eso al final se ha extendido por todo el pueblo, porque el que no se pasó por la comunión vive con alguien que sí lo hizo”, confirma el médico.

Se ha extendido por todo el pueblo, porque al final el que no se pasó por la comunión vive con alguien que sí lo hizo

El epicentro del contagio es un “secreto a voces” en el pueblo, pero nadie se atreve a señalar directamente al paisano que responsable del convite. “Fue como una comunión gitana. No entiendo cómo el alcalde, que durante el estado de alarma patrullaba personalmente con su coche para controlar que todo el mundo estaba en casa, permitió que se celebrase un evento con tanta gente”, se queja un vecino del lugar que prefiere mantenerse en el anonimato. “Vinieron de Alicante, Salamanca, Miranda de Ebro… Nunca habíamos visto un evento tan grande aquí, ¡y menos con una pandemia!”.

Por suerte, todavía no tienen que lamentar ninguna muerte y solo un ingreso hospitalario, que por el momento no es grave. “La mayoría de los casos son personas de mediana edad y bastantes con sintomatología muy leve, más que asintomáticos”, añade el médico. Aun así, el colegio del municipio ha cerrado sus puertas, y los alumnos del Instituto de referencia, en Jálama de Moraleja, tienen prohibido asistir por el momento a las clases. "Hay mucho miedo, nosotros llevamos varios días apenas sin salir. Sobre todo por la gente mayor, aunque apenas se han contagiado", añade el vecino anónimo.

No nos llaman para trabajar, cuando ven que somos de Eljas, nos dicen que no vayamos

En la zona ya son los "apestados", especialmente desde que en los últimos días se hayan confirmado más casos en los pueblos aledaños. Por ejemplo, en el supermercado de San Martín de Trevejo, el pueblo vecino, los clientes de Eljas tienen prohibido estos días el paso. “No nos llama nadie para trabajar, cuando ven que somos de Eljas nos dicen que mejor no vayamos”, cuenta Alicia, que regenta junto a su marido la tienda de muebles Flores en la localidad. “Somos el pueblo del virus, y lo veo normal. Nos tendrían que haber confinado, pero como no lo hacen lo estamos haciendo nosotros mismos”.

Finalmente, este miércoles la Junta de Extremadura ha anunciado que implantará restricciones a las reuniones y movimientos del pueblo que entrarán en vigor cuando consigan autorización judicial y se publiquen en el Diario Oficial de Extremadura. Otros de la comunidad, como Cabeza de Buey, ya vieron cómo les imponían restricciones con mucha menos incidencia que la de esta localidad.

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