Navajas ahonda la brecha

Guerra abierta tras la acusación del fiscal que exculpó al Gobierno por el covid

Las afirmaciones del jefe del Supremo reflejan que la Fiscalía está sobre todo "dividida y desnortada", dicen fiscales consultados

Foto: Dolores Delgado, junto a Luis Navajas. (EFE)
Dolores Delgado, junto a Luis Navajas. (EFE)

Del desconcierto al malestar y del malestar a la indignación. Las declaraciones este lunes del teniente fiscal del Supremo, Luis Navajas, han caído en la Fiscalía como una bomba que ha ahondado una brecha interna existente ya hace meses, en concreto, desde el nombramiento de la exministra Dolores Delgado como fiscal general del Estado. La acusación sin filtros lanzada por el máximo responsable del Ministerio Público en el alto tribunal supone para muchos una fiel instantánea de la situación del departamento. Las afirmaciones de Navajas reflejan que la Fiscalía está sobre todo "dividida y desnortada", dice uno de los numerosos fiscales consultados, y la frase resume en dos palabras la reflexión más compartida.

En las primeras horas de la mañana, tras la entrevista concedida por Navajas al programa 'Más de uno' de Onda Cero, el audio corrió de móvil en móvil, de 'e-mail' en 'e-mail'. Desde la cúpula fiscal hasta las trincheras. El jefe del Supremo acababa de asegurar que algunos de sus compañeros están "contaminados ideológicamente" y trataron de influenciarle a la hora de elaborar el informe en el que pide archivar todas las querellas contra el Gobierno por su gestión del covid-19. Mencionó en concreto a la ex fiscal general Consuelo Madrigal y a una segunda persona a la que no identificó pero que, según fuentes consultadas, se trata de Fidel Cadena, fiscal del 'procés', como las personas que buscaron que cambiara su postura respecto a las querellas presentadas contra el Gobierno.

Desde el primer momento, se crearon bandos. A un lado, quienes defendían su claridad y su hartazgo después de las críticas recibidas por un informe que exculpa al Ejecutivo y que se opone a la apertura de una investigación sobre asuntos como la falta de material de protección de los sanitarios ante la pandemia, las compras defectuosas, los errores en el recuento de víctimas o la gestión de las residencias. Al otro, quienes se escandalizaban por su tono y sus formas. "Atribuir a fiscales de sala del Supremo, uno de los cuales identifica, que actúan por motivos políticos por encima del cumplimiento de su deber es una barbaridad", decía uno de ellos.

También en Anticorrupción estaban muy dolidos. Navajas arremetió contra el fiscal del caso Villarejo, Ignacio Stampa, pendiente del resultado de unas diligencias informativas sobre sus contactos con los abogados de Podemos desvelados por estos últimos en un chat, y defendió sin contemplaciones que deberían mandarle de vuelta a su anterior plaza. Insinuó además que el departamento que dirige Alejandro Luzón acostumbra a filtrar investigaciones.

La brecha

Para entender el calado de la brecha, hay que remontarse meses atrás. En plena primera ola del covid, el Tribunal Supremo comenzó a acumular decenas de querellas y denuncias por la pandemia y el alto tribunal debía remitirlas al Ministerio Público para que este se posicionara. La presencia en la jefatura de una anterior miembro del mismo Ejecutivo cuya actuación se cuestionaba llevó a algunos fiscales, entre ellos los dos mencionados, a pedir la intervención del órgano que engloba a la cúpula fiscal: la junta de fiscales.

Navajas dijo en su entrevista que rechazó convocarla para no tener que excluir a compañeros "que son esclavos de su ideología". "Son fiscales de altísima consideración, pero en este sentido están contaminados ideológicamente", agregó. Los que solicitaban que se convocara piensan, sin embargo, que se prescindió del órgano para evitar interferencias en un criterio tomado de antemano. El teniente fiscal habla de presión. Los aludidos declinaron este lunes contestarle, pero fuentes cercanas a ellos afirman rotundas que nunca la hubo.

Los críticos con el teniente fiscal ven en estas palabras una trampa. Aseguran que habla de un sesgo ideológico que es aplicable a todos o casi todos los fiscales de sala, nombrados para el cargo por fiscales generales impuestos por distintos gobiernos. También recuerdan que él es el actual jefe de los que, según asegura, quisieron presionarle y que si ese intento de influencia era intolerable, debió reclamar un expediente disciplinario y no ventilarlo en un medio de comunicación.

La Asociación Profesional Independiente de Fiscales emitió un comunicado tras el terremoto para recordar que lo que ahora sucede es consecuencia de la difícil situación que supone tener al frente de la Fiscalía a la anterior ministra de Justicia. "La apariencia de imparcialidad e independencia del Gobierno quedaría en entredicho cuando la actuación del Ministerio Público tuviera que dirigirse contra el Ejecutivo", indica. Recuerda también que Navajas ocupa aún su plaza pese a que su mandato caducó hace 10 meses. "Las afirmaciones que se hacen, por parte del teniente fiscal del Tribunal Supremo, no contribuyen, en modo alguno, a transmitir una imagen de unidad de actuación y de absoluta independencia o autonomía del Ministerio Fiscal en el ejercicio de sus funciones", concluye.

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