PRISIONES asegura que están controlados

"Los internos tienen miedo": el virus entra en tres cárceles entre críticas a Interior

Seis internos y un funcionario han dado positivo en el centro penitenciario de Ocaña I, donde funcionarios esperan a que les realicen la prueba y critican la falta de material de protección

Foto: La fachada del módulo I del centro penitenciario de Ocaña, donde hay cinco positivos. (EFE)
La fachada del módulo I del centro penitenciario de Ocaña, donde hay cinco positivos. (EFE)

El coronavirus ha traspasado los muros de tres cárceles españolas. Los centros de Ocaña, Zuera y El Dueso presentan al menos siete, dos y un positivo respectivamente, situación que José Ramón López, presidente del sindicato de prisiones ACAIP-UGT, mayoritario en el sector, achaca a una falta de previsión por parte de Interior: "Al estar cerradas, hemos sido las prisiones con menor número de contagios de Europa, pero una vez se inicia la desescalada, en lugar de ser gradual, abrieron todo a la vez, desde permisos hasta comunicaciones íntimas, sin medidas preventivas". Desde Instituciones Penitenciarias niegan estas acusaciones y aseguran a El Confidencial que los centros están controlados bajo supervisión de expertos sanitarios, pero López apunta a que la preocupación ya va más allá de los funcionarios: "Los internos tienen miedo".

En las cárceles, el covid-19 supera el plano sanitario y afecta al control de los presos. "Es un colectivo de muchísimo riesgo porque hay una gran parte de inmunodeprimidos, bien porque son drogodependientes, bien porque tienen enfermedades o bien porque son mayores". Con ese riesgo como telón de fondo, el presidente de ACAIP-UGT asegura que los internos les preguntan por las medidas que se están tomando y les trasladan su preocupación, mientras que Instituciones Penitenciarias sostiene que el control en todos los centros se hace "siempre bajo criterio médico". Lejos de dar por buena esta afirmación, López considera que el plan desarrollado hasta el momento es insuficiente y teme brotes de mayor calibre. "En un momento determinado, podríamos llegar a equiparar la situación de las prisiones con la de las residencias".

Desde ACAIP-UGT destacan los casos de Ocaña I, en Toledo, y de El Dueso, en Cantabria: "Tienen patios antiguos, a lo mejor con 400 personas. Un contagio puede ser tremendo". Según explican desde Instituciones Penitenciarias, en la primera cárcel, el virus se detectó después de trasladar a un interno para una intervención quirúrgica y dar positivo en el hospital. La prisión comenzó a hacer test a sus contactos más estrechos y, por el momento, se han detectado otros cinco, todos asintomáticos. En el caso de El Dueso, el enfermo se encontraba en libertad y dio positivo tras someterle a una prueba al ingresar en prisión: "No ha tenido contacto con el resto del centro". En Zuera, Zaragoza, se trata de dos casos: uno que volvía de permiso y otro que ingresó en prisión tras perder el tercer grado, cuyos contactos se están ahora rastreando.

Mar Téllez, funcionaria de vigilancia en Ocaña I, apunta a que los problemas en su cárcel se remontan al 28 de julio, cuando se confirmó el primer contagio. Las posteriores pruebas permitieron identificar a otros cinco positivos y, mientras tanto, se activó el plan para acordonar el virus: "En el módulo donde está, que son cerca de 90 internos, se confinan y empiezan a hacer test rápidos. Los que dan positivo, se confirman con PCR". La preocupación pasa ahora por los posibles contactos de uno de los contagiados, pues formaba parte de un taller al que también acudían presos de otro módulo: "Realmente no sabemos cómo ha comenzado el foco ni el alcance porque también tenía permisos. El módulo confinado es el más pequeño y luego tenemos otro que llamamos patio general, con unos 330. Al taller salen de ambos y ha podido tener contactos".

A esto se suma que uno de los funcionarios de Ocaña I que apenas tiene contacto con los internos también ha dado positivo: "No sabemos si es de este foco o no, pero el lunes se confirmó y tenemos casi una docena de compañeros en cuarentena a la espera de pruebas", explica Téllez. "Parece que nos los van a hacer, pero no sabemos la fecha", añade. El retraso con las pruebas no es el único inconveniente al que se enfrentan en el centro penitenciario: por mucho que el virus ya haya afectado a al menos siete personas de la cárcel, los funcionarios siguen sin contar con el material necesario. "A pesar de la grave situación que tenemos, el servicio de prevención de riesgos laborales no nos está mandando equipos de protección a los trabajadores, nos los están racaneando... No sé a qué están esperando, de verdad".

Instituciones Penitenciarias quita peso a estas críticas y asegura que la situación está controlada en todas las cárceles, incluida la de Ocaña: "El centro está haciendo PCR. Ayer tres, hoy tres... Se van a ir haciendo poco a poco. No es verdad que la desescalada se haya hecho de forma repentina. Se ha hecho de forma progresiva y los centros se han ido recuperando poco a poco". Pese a ello, el presidente de ACAIP-UGT argumenta que hace falta establecer un plan más claro ante el riesgo de que el coronavirus vaya llegando a otras prisiones: "En muchos centros tenemos uno o dos médicos y estamos muy preocupados. Cuando tú abres de esta forma, a lo que te puedes enfrentar es a un efecto dominó". Como en cualquier otro sector, la prevención también resulta esencial en las cárceles para combatir el virus.

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