en el número 5 de la calle princes gate

El ático de Juan Carlos I: vistas a Hyde Park, dos plantas, sala de masaje y 'hall' de escoltas

El sultán de Omán regaló al monarca un ático de lujo de 62 millones de euros en el barrio de Knightsbridge, uno de los más exclusivos de Londres, y en un edificio pegado a Hyde Park

Foto: (Montaje: Raquel Cano)
(Montaje: Raquel Cano)

El ático de lujo que regaló el sultán de Omán al rey Juan Carlos en 2014 se encuentra en uno de los barrios más exclusivos de Londres. Su compra por 50 millones de libras, o 62,7 millones de euros al cambio, marcó un hito en el mercado inmobiliario local, doblando el precio más alto que se había pagado hasta ese momento por una vivienda. La operación fue recogida por los medios británicos, que llegaron a preguntarse en los titulares por la identidad del futuro inquilino. Ninguno dio con el rey emérito, que nunca llegó a aparecer en el registro de la propiedad.

Según fuentes conocedoras de la operación, la casa comprada por el sultán Qabus bin Said Al Said para el monarca se encontraba en el número 5 de la calle Princes Gate, en la cotizada zona de Knightsbridge, plagada de mansiones y embajadas y a solo unos metros de distancia de los famosos almacenes Harrods. El ático de Juan Carlos I también era especialmente valioso por sus vistas a Hyde Park. Se situaba junto a la franja sur del parque más emblemático de Londres. Estaba recién construido, como la mayoría de los edificios de su manzana.

La embajada de Omán pagó los 50 millones de libras el 2 de julio de 2014, solo dos semanas después de que el rey Juan Carlos abdicara, con la intención de que el ya exjefe del Estado pudiera instalarse en sus dos plantas por tiempo ilimitado y sin tener que hacer frente a ningún coste. Ese era el deseo que el propio Rey emérito había manifestado al sultán en una visita oficial a su país tres meses antes. Con todo, el monarca no se instaló inmediatamente. Aunque el ático estaba recién terminado, ordenó que antes de mudarse se efectuaran algunas mejoras que también sufragó Omán.

En la planta superior, la última del edificio, se encontraba la cocina, un salón, una amplia terraza y el resto de zonas comunes. Las zonas privadas, como las habitaciones y los baños, se encontraban en la planta inferior. El edificio parecía diseñado para alojar a grandes mandatarios. Contaba con todo tipo de medidas de seguridad. En la entrada había un control presencial durante las 24 horas del día, pero ofrecía otras ventajas.

Los ascensores subían directamente desde el garaje hasta la planta elegida sin detenerse por el camino. Junto a los elevadores, había estancias o 'halls' con sillones pensados para las vigilancias de los escoltas de los inquilinos. Incluso había apartamentos en cada planta reservados específicamente para el personal de seguridad que acompañaría a los vecinos, según explican a este diario fuentes próximas a la operación inmobiliaria.

El rey Juan Carlos decoró el inmueble y transformó uno de los baños en una sala de masaje y rehabilitación. Tenía ya 76 años, no hacía tanto que había sido operado de la cadera por el accidente en el safari de Botsuana y arrastraba otras operaciones en otras partes de su cuerpo. Otro de los aseos del ático fue convertido en una habitación para su médico personal.

Vista de la fachada del edificio londinense en el que está el ático que Omán regaló a Juan Carlos I. (EC)
Vista de la fachada del edificio londinense en el que está el ático que Omán regaló a Juan Carlos I. (EC)

Pero el Rey emérito no llegó a vivir en esa casa. Hacia finales de 2015, comunicó al sultán de Omán que ya no necesitaba el inmueble, sino los 62,7 millones de euros que había costado. Como reveló El Confidencial este viernes, Juan Carlos I logró que Qabus bin Said Al Said transfiriera el título de propiedad a un rico inversor árabe, Mo El Husseiny, que iba a casarse en Madrid en 2016 y había pedido al monarca que fuera su padrino de bodas. La edición de Arabia de la revista 'Harper's Bazaar' publicó varias imágenes del enlace, que se celebró en el casino de la capital de España. En dos de ellas aparece el exjefe del Estado junto a los novios, sentado en la mesa presidencial.

Mo El Husseiny tampoco llegó a vivir en el ático. Terminó traspasándoselo unos meses después de recibirlo como regalo de bodas a una misteriosa sociedad 'offshore' de las Islas Vírgenes Británicas, uno de los territorios más opacos del mundo, llamada K Legacy Ltd., traducido al castellano, Legado de K, la inicial de "rey" en inglés ('king').

La operación fue extrañamente ruinosa. Omán había pagado en julio de 2014 por la casa 50 millones de libras o 62,7 millones de euros, impuestos a parte. Sin embargo, Mo El Husseiny la vendió dos años después por solo 33 millones de libras o 42,7 millones de euros, es decir, 20 millones menos en un contexto de alza continuada de los precios inmobiliarios de Londres.

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