LOS MENSAJES QUE SE CRUZARON LOS LETRADOS

"Amigo, me gustan tus palabras": Iglesias aireó como delito un chat inocuo en Podemos

El Juzgado 32 archiva la denuncia de la abogada de Podemos Marta Flor contra su compañero que fue despedido por el partido por acoso sexual el pasado diciembre

Foto: Pablo Iglesias, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del pasado 7 de julio. (EFE)
Pablo Iglesias, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del pasado 7 de julio. (EFE)
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El que fuera abogado de Podemos José Manuel Calvente vio este miércoles cómo la denuncia que interpuso contra él su excompañera letrada del partido Marta Flor por acoso sexual y laboral era archivada por el Juzgado de Instrucción 32 de Madrid. Respiraba así tranquilo quien había sido diana de duros ataques por parte del que había sido su jefe, Pablo Iglesias, a cuento de este asunto. "Se trata de un caso de acoso sexual muy grave que ustedes conocen", dijo el líder de la formación, quien apuntó que los argumentos de la existencia del delito estaban descritos en la carta de despido que Podemos le dirigió a Calvente.

Se refería el máximo dirigente del partido a los mensajes que durante meses se cruzaron Calvente y Flor, que fueron esgrimidos por esta última letrada en la denuncia que interpuso ante el juzgado para que sirvieran de prueba de que el ilícito penal existió, extremo que rechazó la titular del Juzgado 32, Rosa María Freire, quien considera que "no se ha acreditado el delito de acoso sexual por cuanto no se acredita ninguna solicitud de favor sexual ni ninguna situación objetiva intimidante, hostil o vejatoria hacia la querellante por parte del querellado".

Los mensajes específicos que tanto Iglesias como Flor interpretaron como expresión de un acoso son detallados en el auto de archivo decretado por el Juzgado 32, que explica que los dos abogados ahora enfrentados se conocieron en el gabinete jurídico de Podemos. Calvente fue contratado en septiembre de 2014 como responsable de protección de datos y Flor accedió al equipo legal en febrero de 2016. El primero pasó al grupo de la letrada en 2017, a las órdenes de Gloria Elizo, responsable del equipo que conformaban media docena de abogados que utilizaban habitualmente un grupo de Telegram para comunicarse entre ellos.

Calvente y Flor, en paralelo, según revela el mencionado auto de archivo del Juzgado número 32, comenzaron a mantener una fluida comunicación a través de WhatsApp y del correo electrónico que se intensificó a finales de 2017 y durante todo 2018. "Fueron entablando una relación de amistad y confianza, con intercambio de confesiones íntimas y personales", describe la magistrada Freire en su escrito de conclusión de diligencias. Durante estas conversaciones, Calvente "alababa la belleza" de su compañera. "Eres mi musa", "amo esa belleza con toda mi alma", "un amor puro, sincero y desinteresado" o "eres ahora mismo la persona que más quiero en el mundo" fueron algunas de las frases que dirigió el abogado a su colega en un mensaje de WhatsApp el 2 de febrero de 2018.

Un día antes, Calvente le había hecho una "proposición decente", como él mismo la definió. "Que busques un fin de semana... y que nos vayamos juntos a disfrutar", le planteó. "Espero que sea una propuesta atractiva y que no la veas mal, osada o muy atrevida; bueno, es atrevida pero con toda la buena intención", le dijo. "Estás guapísima, buenísima", "rompes la belleza" o "me atrevo a piropear aun a riesgo de ser encarcelado" fueron expresiones trasladadas por Calvente a Flor seis meses después también mediante la misma aplicación de mensajería instantánea. Su interlocutora respondió a estos y a otros mensajes similares "encantada de los halagos", según señala el auto del Juzgado 32.

"Agradecida de la amistad, diciéndole que lo quería mucho, que no le molestaban los piropos" y que ella era "muy clara" y que "con toda sinceridad le había manifestado sus sentimientos". Sin embargo, la letrada declinó amablemente, según describe la resolución judicial, la mencionada "proposición decente". "Me apura un poco, la verdad", le dijo Flor, que continuó intercambiándose frases con Calvente durante los siguientes meses. "Tú eres mi amigo y puedes decir lo que quieras", le dijo en agosto de 2018 con una expresión que mostraba la cercanía entre ambos. No en vano, Flor le confesó otras cuestiones personales que el auto judicial detalla pero que por respeto a la intimidad de la denunciante El Confidencial ha decidido no publicar.

La jueza considera, de hecho, que "la relación de amistad y confianza entre querellante y querellado fue consentida y compartida por ambas partes hasta febrero de 2019, tal como reflejan los mensajes aportados por la propia querellante". "La proposición decente de pasar juntos un fin de semana carece de la entidad e intensidad típica exigida por el Código Penal", añade el auto de archivo, que señala que tampoco existe acoso laboral porque "no hay relación de superioridad" y "el querellado es un mero coordinador del equipo legal" que se dedica a "distribuir el trabajo entre los miembros del equipo" y que está sujeto a la "aprobación" de una responsable jerárquica.

El caso Tándem divide a los amigos

Como cuenta la jueza en el escrito que archiva la causa, sin embargo, esa amistad entre ambos colegas de profesión llegó a su fin el 8 de febrero de 2019. Ese día, relata la resolución, Flor pidió permiso a la jefa del equipo legal, Gloria Elizo, para enviar "extraoficialmente" "a los fiscales" del caso Tándem, con los que la letrada tenía una llamativa buena relación, copia de un expediente judicial relacionado con la pieza que investiga el robo del móvil de la exasesora de Podemos Dina Bousselham. Según reveló El Confidencial, esos mismos fiscales habían proporcionado datos a Flor sobre esa instrucción a pesar de encontrarse secreta.

La abogada comunicó esa misma petición que había trasladado a su jefa en el mencionado chat que todos los miembros del equipo legal tenían en Telegram "para conocimiento de todos". Fue en ese momento cuando Calvente mostró su disconformidad. "No tiene sentido enviar extraoficialmente una cosa que vamos a presentar nosotros por escrito", apuntó el letrado desde su despacho de Barcelona. "Habíamos comentado que el tema de Dina lo íbamos a llevar con discreción, no como parte de Podemos", añadió el abogado, quien -según entiende el Juzgado 32- a partir de ese momento dejó de ser amigo de Flor. "A partir de ese día, y a raíz de este desencuentro profesional, querellante y querellado dejaron de mantener conversaciones privadas", aclara el auto de la magistrada Freire, que añade que ambos interlocutores "se enfadaron".

Dos semanas después, Calvente remitió "un mensaje de acercamiento y reconciliación", como lo describe la jueza, a su interlocutora que esta ni siquiera contestó. Al día siguiente le envió otro para "preguntarle si estaba molesta" al que la abogada sí que respondió. "No estoy enfadada, no estoy molesta, sencillamente no quiero tener una relación fuera del trabajo", le dijo. "Solo te he escrito como compañera de trabajo, siento si te has pensado otra cosa", reaccionó él, que no volvió a enviarle mensajes. Un día después, el 23 de febrero de 2019, sin embargo, ella le mandó uno a Elizo para pedirle una cita con el fin de hablar de "un problema que tiene con JM desde hace meses", en referencia a Calvente. "La querellante trasladó a su responsable la situación de desavenencia personal con el querellado, que afectaba a la relación y actividad profesional del equipo", describe el auto judicial, que añade que Flor le pidió entonces a su jefa, el 13 de marzo, "salir del equipo legal y trabajar de forma independiente".

Fue entonces cuando, según la resolución, la letrada abandonó el grupo de Telegram. Desde entonces, despachó directamente con Elizo, que intentó "recuperar el trabajo en equipo". "No voy a volver a tratar con JM, no voy a hacer equipo con él en ningún asunto", le repitió hasta en 10 ocasiones a su jefa al tiempo que le indicó que no emprendería acciones judiciales contra él. Fue entonces cuando Elizo le dio un ultimátum: "Trabajar en equipo o marcharse". Ante la persistente actitud de Flor, Elizo apartó a la abogada del equipo legal en junio, según consta en uno de los mensajes aportados por la propia querellante, y respaldó la decisión de Calvente de quitarle el acceso a Dropbox, donde se alojaban los expedientes judiciales que llevaba el grupo.

No se han acreditado, insiste la resolución del Juzgado 32, "actos hostiles ni humillantes, sino graves desavenencias personales que trascendieron al ámbito laboral y que causaron una importante preocupación a la responsable" jerárquica mencionada. El conflicto entre ambos letrados, continúa el auto, "no fue resuelto adecuadamente y culminó con la desaparición del equipo por cuanto Calvente y otra letrada fueron despedidos (...) reflejo de discrepancias personales, profesionales y quizá también de una lucha de poder interna que trasciende al propio conflicto entre las partes de este procedimiento". Según la magistrada, que se posiciona junto a la visión de la Fiscalía, tampoco existe hostigamiento -ya que ambos letrados tenían una relación de "cercanía, amistad y confianza" hasta el punto de que "Calvente era su apoyo (de Flor) en momentos difíciles"- ni coacciones, pues "no consta ninguna conducta violenta o intimidadora" por parte del querellado para "obligar, impedir o compeler" a la querellante a "realizar algo no querido por ella".

Tras este conflicto entre Calvente y Flor, el primero fue despedido el 2 de diciembre de 2019 con una carta en la que, como también recuerda el propio juzgado, la dirección de Podemos le imputó hostigamiento laboral a una compañera. El propio líder de la formación dijo cuatro días más tarde desde su tribuna del Congreso de los Diputados que el letrado había sido expulsado del partido por "un caso de acoso sexual muy grave" y que "todo aquel que acuse a Podemos" de haber cometido irregularidades tendría que ir "a los tribunales". El Confidencial había dado a conocer un día antes que Calvente y la responsable de Control Normativo de la formación, también despedida, tenían en marcha investigaciones internas relacionadas con sueldos de la cúpula de la fuerza política que se situaban por encima de lo establecido en los estatutos, contratos a dedo adjudicados a personas afines que incumplen la ley y alteraciones de las votaciones electrónicas en las primarias.

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