EL CONGRESO VOTA LOS DICTÁMENES

Reconstrucción: tirón de orejas de los socios de Sánchez y pacto sanitario con el PP

Casado confirma que su grupo dará el sí al dictamen sanitario, mientras que el relativo a políticas sociales está en el aire. El Gobierno no convence ni a izquierda ni a derecha

Foto: Gabriel Rufián y Edmundo Bal, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Gabriel Rufián y Edmundo Bal, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Casi tres semanas después de que la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica emitiera el dictamen conjunto sobre las conclusiones de los cuatro grupos de trabajo (sanidad, reactivación económica, políticas sociales y UE), el pleno del Congreso debatió los documentos finales. Y en este tiempo el Gobierno ha avanzado poco, muy poco. Los votos no se moverán demasiado de lo anunciado aquel 3 de julio en comisión y los socios de investidura, en los que en principio el Ejecutivo pretende apoyarse para aprobar los próximos Presupuestos y su agenda legislativa, fueron especialmente críticos. El documento de sanidad estará respaldado por el PP, como anunció Pablo Casado ya el miércoles en la sesión de control. En que respecta a políticas sociales tiene muchas papeletas para no salir adelante. El Ejecutivo no convenció ni a izquierda ni a derecha.

Si en algo coincidieron la mayoría de los grupos en el debate de ayer es que los documentos se han quedado muy cortos. “Poca ambición”, “demasiado generalista”, “no atiende ni resuelve los problemas urgentes de la gente frente a esta crisis”, “demasiado complaciente con la derecha” y un sinfín de comentarios que dejan a la coalición muy sola. Con seguridad, uno de los más duros fue el PNV. Su portavoz, Aitor Esteban, no dudó en calificar de “paripé” los trabajos de reconstrucción y echó en cara a los partidos que gobiernan haberse dedicado “a negociar una cosa por allí, otra por allá… y sin importar que fueran del todo incompatibles”.

Los nacionalistas vascos, un apoyo parlamentario clave para el Ejecutivo, consideran que el esfuerzo real por sacar adelante un texto de consenso ha sido casi nulo. “Se han dedicado a introducir cuñitas inconexas como si eso fuera a servir de algo”, aseguró Esteban, reprochando la actitud de Pedro Sánchez, “que el mismo día en el que la comisión se reunía para decidir los dictámenes, el presidente se veía en Moncloa con sindicatos y empresarios para anunciar un gran acuerdo”. “Si ya tenía decidido qué iba a hacer extraparlamentariamente, no entiendo por qué se empeña en un acuerdo aquí”, dijo sin esconder su malestar por cómo se han gestionado los trabajos.

La portavoz del PP en la comisión para la reconstrucción, Ana Pastor. (EFE)
La portavoz del PP en la comisión para la reconstrucción, Ana Pastor. (EFE)

El único grupo que se mostró más optimista fue Ciudadanos, convertido en el verdadero socio del Gobierno en este asunto. Inés Arrimadas fue partidaria desde el primer momento en una comisión de estas características y el grupo naranja es el que más ha respaldado a PSOE y Unidas Podemos: votará sí en tres de los cuatro documentos solo a excepción del relativo a políticas sociales por no haber llegado a un acuerdo sobre educación concertada y especial, que se queda fuera de las ayudas. El propio Bal daba la réplica a Esteban desde la tribuna asegurando que “se han dado pasos en la buena dirección” y “se ha conseguido un alto grado de consenso”. En realidad, casi ningún otro grupo habló en esa dirección.

En cuanto al PP, que desveló su voto favorable en la parte sanitaria ya el miércoles, los avances alcanzados con el PSOE (creación de una agencia nacional de salud y plan de renovación tecnológica de los centros sanitarios) ya anticipaban ayer que habría acuerdo. Aún no está claro que ocurrirá con el otro documento en el que el partido de Pablo Casado quería alcanzar un acuerdo, el relativo a la UE. Pero la portavoz del grupo en la comisión, la exministra Ana Pastor, reconoció que el único objetivo que debe guiar a los diputados es alcanzar “puntos de encuentro”, sin entender, dijo, “las posturas maximalistas que van en detrimento de los ciudadanos”. Justo acababa de abandonar la tribuna Vox, la tercera fuerza de la Cámara y que confirmó su no en todos los documentos, criticando la propia comisión y culpando al Gobierno de toda la crisis del coronavirus.

Pastor aseguró que el PP quiere “reforzar el sistema de salud” y reiteró “su disposición de llegar a acuerdos de Estado”, fundamentalmente en el ámbito sanitario. Reconoció que aún deben analizar todas las enmiendas, pero no escondió que tanto en ese área como en el de política europea ha habido importantes avances.

En cuanto a las grandes críticas, no solo vinieron del PNV. También fue especialmente duro el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que respaldó las posturas del resto de diputados de izquierdas nacionalistas e independentistas, erigiéndose en el “Pepito Grillo” de la coalición que gobierna. “Nos toca”, avanzó, criticando en primer lugar “el fantasma jacobino y recentralizador que ha estado presente en todos estos meses”, lamentándose de que el final vaya a ser “un Juan Palomo de PP y PSOE, de yo me lo guiso y yo me lo como”, aseguró el diputado durante su intervención.

A modo de resumen lanzó los tres principales reproches que su grupo echó en falta en los trabajos de reconstrucción: flexibilización poner disponer del superávit municipal, un impuesto extraordinario y permanente a las grandes fortunas, y la regularización exprés de todo aquel personal migrado “que trabaja en condiciones denigrantes” dentro del sector sociosanitario. También se refirió al acuerdo histórico alcanzado en la Unión Europea para la recuperación económica, ironizando sobre si alguien se podría creer que fuera a ser gratis. “Nosotros sospechamos que conllevará recortes en los Presupuestos de los estados miembros. Y negociar recortes siempre es más fácil con Ciudadanos que con ERC”, afirmó Rufián avanzando lo que considera que será el escenario de negociación futuro. “Ojalá me equivoque”, terminó.

El diputado de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, conversa con el diputado socialista y presidente de la comisión para la reconstrucción del Congreso, Patxi López. (EFE)
El diputado de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, conversa con el diputado socialista y presidente de la comisión para la reconstrucción del Congreso, Patxi López. (EFE)

También EH Bildu confirmó que su grupo votará en contra de los documentos este miércoles. “Hemos hecho muchas propuestas, como la derogación de la reforma laboral, y el PSOE no ha aceptado ninguna de ellas”, se quejó su portavoz, Mertxe Aizpurua. “No se ha avanzado en una sola demanda de la clase trabajadora a pesar de que supuestamente tenemos el Gobierno más progresista”, continuó la líder de la izquierda abertzale en el Congreso, recriminando que una vez más “se ha perdido la oportunidad para tener una foto de unidad de la izquierda”.

También los minoritarios se lanzaron a las críticas. Desde Más País, Íñigo Errejón y Joan Baldoví (Compromís) confirmaron un voto afirmativo, pero lo hicieron entre reproches al Gobierno central y dejando entrever su malestar por los pactos alcanzados también con Ciudadanos. En el Grupo Mixto, José María Mazón (PRC) mostró su disgusto por un “acuerdo demasiado generalista” que en todo caso deberían reeditar, continuó, las dos grandes fuerzas de la Cámara, echando en cara que PSOE y PP fueran incapaces de sentarse a hablar.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban. (EFE)
El portavoz del PNV, Aitor Esteban. (EFE)

Navarra Suma también mostró su disgusto por la falta de resolución a los problemas qué más amenazan a la sociedad en este momento, los económicos y relativos al empleo. Igualmente la diputada de CC, Ana Oramas, solo respaldará el documento de la UE agradeciendo “el interés de países como Francia o Portugal” por proteger las regiones ultraperiféricas y lamentando que el Gobierno diera la espalda a Canarias en la comisión. Se abstendrá en Sanidad y Economía, “para no ser un impedimento”, y votará en contra de la parte social por el veto a la educación concertada.

Ese asunto unió a muchos grupos de la Cámara. Porque también JxCAT mostró como “línea roja” la protección de la escuela concertada y anticipó un voto negativo por ese mismo motivo, defendiendo incluso el voto particular que emitió Ciudadanos en defensa de la misma, sin dejar de mostrar “un cierto escepticismo” con el documento económico por los vaivenes del Gobierno en las medidas aprobadas.

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