AMPARADOS POR UN "LIMBO" LEGAL

Después de Ucrania... México: el mercado de los vientres de alquiler tiene nuevo destino

Una agencia española anuncia un nuevo programa en este país, aunque su regulación es todavía más inestable y con menos garantías para parejas ni gestantes que el país del este

Foto: Foto: Freestock
Foto: Freestock

El mercado de la gestación subrogada se mueve en función de las legislaciones de cada país en cada momento y del presupuesto del que disponen las familias para contratar a una mujer que ejerza como vientre de alquiler.

Por eso, cuando las opciones de un país se cierran, o se complican, agencias y familias buscan nuevos destinos. O no tan nuevos. Tras los problemas surgidos en Ucrania por la negativa del Gobierno socialista de reconocer en los consulados a menores nacidos por este procedimiento, ilegal en España, ya hay quienes buscan alternativa al otro lado del charco, en México.

Es el caso de Surrobaby, una de las agencias intermediarias de gestación subrogada con más actividad en España, que hace unos días anunciaba la apertura de un nuevo programa en la capital mexicana: “El programa tiene un coste cerrado con Intentos Ilimitados hasta el nacimiento del bebé. Se incluyen todos los servicios médicos necesarios, las compensaciones, costes legales en México y España, seguros médicos, alojamiento en viajes, etc. La posibilidad de costes extras es muy baja”.

Anuncio de Surrobaby para sus clientes e interesados
Anuncio de Surrobaby para sus clientes e interesados

El precio del programa es de 63.400 euros, un coste similar al de Ucrania, que ha protagonizado en los últimos meses grandes problemas de familias atrapadas por el cambio en las directrices del Gobierno español. Sin embargo, la seguridad jurídica en el país americano es todavía más inestable: desde 2016, las familias extranjeras tienen prohibido llevar a cabo estos procesos, después de que Tabasco y Sinaloa, los únicos que lo permitían hasta entonces, acumulasen varios escándalos y casos de estafa.

“Hasta entonces la gente iba a firmar un contrato en Tabasco, que hacía las cosas a su manera y sí era legal allí, aunque luego la gestación se hacía en cualquier otro sitio”, explican desde la Asociación de Gestación Asistida Reproductiva (Agar). “Luego se cambió la legislación y se restringió a solo mexicanos”.

Anuncio del programa en México
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Anuncio del programa en México

El programa de la clínica Surrobaby, con oficina en Madrid, explica que Ciudad de México, donde se realiza el programa “no cuenta con una legislación específica sobre Gestación Subrogada pero no existe ninguna prohibición para llevar a cabo el proceso”. Lo cierto es que La ley General de Salud de México -para todo el país- advierte de que no pueden llevarse a cabo procedimientos relacionados con el “comercio de órganos, tejidos y células”, por lo que la donación debe regirse por los “principios de altruismo, ausencia de ánimo de lucro y confidencialidad”. Además, contempla penas de entre seis y 17 años de prisión para el que "comercie o realice actos de simulación jurídica que tengan por objeto la intermediación onerosa de órganos, tejidos, incluyendo la sangre, cadáveres, fetos o restos de seres humanos”. Sin embargo, mientras muchos han interpretado este texto como una prohibición, incluso algunas agencias intermediarias, para otras el hecho de que no se haga una mención expresa al concepto de gestación es usado como vacío legal.

“En México en este tema hay muchos huecos y hay una asociación, GIRE (Grupo de Información en Reproducción Asistida) que bajo el lema de los derechos reproductivos, están llevando a cabo estos procesos asistiendo a agencias de otras partes del mundo. Como no está explícitamente escrito 'gestación subrogada', lo usan para defenderlo ante los tribunales, y hay muy pocas madres que lleguen hasta ahí porque temen que las consideren culpables. Y no hay otra manera de controlar esos contratos”, explica Claudia Villaseñor, portavoz de Feministas Mexicanas contra los Vientres de Alquiler. “Una de las técnicas que usan es contactar a chicas que se han apuntado a algún anuncio en el que se ofrece dinero, aunque no sepan ni para qué. Luego las prometen que les cubren todo y, si la pareja es gay, la hacen firmar que se va a casar con uno de ellos para que luego sea reconocido como padre y no tenga problemas en sacarlo”. La explotación de mujeres en estos procedimientos ha sido ampliamente denunciada por diversos colectivos y abordado por los medios mexicanos en varias ocasiones, sobre todo en las zonas más empobrecidas.

Son países con mucha pobreza donde a cualquier chica le ofreces mil dólares y no se lo piensa ni un segundo

“Son países con mucha pobreza donde a cualquier chica le ofreces mil dólares y no se lo piensa ni un segundo. Es fácil conseguir a una madre así, en Canadá tienes que esperar un año, pero es más caro”, explica Carlos Leiva, consejero delegado de la agencia Global 365.

De hecho, aunque las demandas por estafa y los escándalos obligaron al estado de Tabasco, uno de los más empobrecidos, a prohibir estos procedimientos dejando a decenas de menores en un limbo, esto no ha impedido que se haya seguido haciendo. “Lo que hacen ahora las agencias americanas es ofrecer la fecundación del embrión en México, que eso sí es legal, y luego enviarlo a Estados Unidos, para llevar a cabo la gestación. Pero luego cuando vas a México, de palabra, te ofrecen una gestante mexicana, se firma un acuerdo privado y se hace allí”, añade Leiva.

Otra agencia, Interfertily, advierte de más riesgos sobre México como destino en su página web, como los “frecuentes conflictos entre clínicas, agencias y padres” por no ser lo suficiente profesionales, así como las “dificultades de salir del país con el bebé”. Además, asegura que las tasas de embarazo en algunas clínicas son muy bajas y que existen agencias que localizan a mujeres en situación de pobreza “e impiden el contacto entre ellas y los padres gestantes”.

“Ahora desconozco cómo se está haciendo, pero nosotros fuimos de los primeros en investigar en México, en 2014, y vimos de todo…”, explican desde Agar. “De todos los equipos con los que hablamos, y fueron muchos, nadie era gente sería, ni con experiencia, ni ética salvo uno. Sobre todo eran personas que intentaba abrirse camino: abogados que buscaban meterse en el negocio o clínicas de fertilidad que querían facturar más. Había operadores que coordinaban el programa, pero que no intervenían si algo iba mal”.

A diferencia de Ucrania, en México (como en España) la madre es la que da a luz y no la que comparte carga genética

Preguntados por este diario, desde Surrobaby declinan explicar cómo van a llevar a cabo este programa en Ciudad de México, donde defienden que es alegal. En su anuncio explican que “una vez firmado el acuerdo con la gestante ante notario se iniciará un procedimiento judicial que culmina con una Sentencia Judicial designando la filiación del menor a nombre de los padres de intención. Serán los padres de intención los únicos que aparecerán como progenitores del bebé en el certificado de nacimiento mexicano”.

Es decir, el bebé volvería a España con pasaporte mexicano, y una vez aquí, realizaría un proceso de filiación paterna por ADN para conseguir la nacionalidad española. Este es el procedimiento por el que han tenido que pasar las familias en Ucrania que se han visto atrapadas durante meses ante la negativa del gobierno de España de reconocer a esos menores como hijos de españoles. En Ucrania, se considera madre biológica a la que tiene la carga genética, pero en México, como en España, es la que da a luz.

Por eso, para las agencias que no trabajan en México, este es el principal problema. “Es la madre a todos los efectos, y mantiene intactos todos sus derechos. Por ello, si lo desea puede impedir que el niño sea nuestro, que salga del país, o incluso extorsionarnos pidiendo sumas ingentes de dinero. Ella es la madre y las autoridades de su país, así la reconocen”, advierten en la web de Gestlife, otra agencia española. “No tenemos nada que hacer en los tribunales de su país, si algo sucede. Por ello, evidentemente, desaconsejamos totalmente emprender procesos en este tipo de países, ya que no existen garantías jurídicas para los padres comitentes”.

Tras los problemas en Ucrania por supuestas irregularidades en una clínica de gestación y la negación del gobierno de registrar ahora en las embajadas y consulados a estos menores como españoles, las opciones para las familias que quieren contratar un vientre de alquiler se han limitado. Estados Unidos y Canadá, las naciones ahora mismo que ofrecen más garantías a la gestante, tienen programas que rondan los 150.000 o 100.000 euros respectivamente, muy alejados, eso sí, de los 50.000-60.000 de Ucrania o México.

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