Un paseo por Cobo Calleja

Los comercios chinos no cierran por miedo a un rebrote, sino porque se han arruinado

No han cerrado sus negocios por miedo al virus, ni la embajada china les ha pedido que echen el cierre, esto es un bulo y así lo desmienten varios representantes de la comunidad china

Foto: Un restaurante chino del polígono de Cobo Calleja, que echó el cierre después de la cuarentena. (Alejandro Mata)
Un restaurante chino del polígono de Cobo Calleja, que echó el cierre después de la cuarentena. (Alejandro Mata)

Para quien pisa por primera vez el polígono de Cobo Calleja puede ser un detalle imperceptible, pero para sus asiduos este detalle tan nimio no pasa desapercibido. En la gran avenida y en sus calles aledañas hay empresas que tras la pandemia han echado el cierre sin intención de volver a levantarlo. "El coronavirus ha hecho mucho daño aquí. La gente piensa que muchos negocios chinos han cerrado por miedo al virus, pero la realidad es que se han quedado sin dinero después de tres mese parados", explica un regente chino de una tienda de vinos del polígono madrileño. Mientras coloca cajas de mascarillas y geles hidroalcohólicos en el estante donde antes había vinos, señala al exterior y advierte: "Si está el cierre echado y hay un cartel de se alquila, significa que no han levantado cabeza tras el confinamiento".

"En Usera un tercio del comercio chino no ha abierto, pero no es por miedo al virus, esto es un bulo. También dicen que la embajada china ha notificado a los comerciantes para que vuelvan a cerrar, esto también es falso. Ayer preguntamos en la embajada y nos dijeron que ellos no han dicho nada de esto en ningún momento y además hemos preguntado a los comerciantes de la zona y ninguno ha recibido ninguna de estas notificaciones", confirma Chen, un empresario chino de Usera.

Una tienda de ropa china, que cerró después de la cuarentena. (A.M)
Una tienda de ropa china, que cerró después de la cuarentena. (A.M)

Kai Yang, un empresario chino que dirige una gestoría en el centro de Madrid, recuerda que antes del 9 de marzo hubo una oleada de llamadas de clientes suyos, sobre todo de tiendas de alimentación, que le pedían darles de baja de Hacienda. Pero advierte que llegado junio algunos de esos clientes volvieron a llamarle para darse de alta, pero es un número muy inferior en comparación con lo que no han vuelto a llamar.

"El porcentaje de establecimientos que han echado el cierre es semejante al de los españoles. Los negocios que no han abierto es porque no han aguantado más económicamente. Además, hay otro factor, por ejemplo, hay restaurantes asiáticos que su cliente principal es chino. ¿Qué sucede? Que muchos de los clientes chinos todavía son cautos y no van a los establecimientos. Por eso quizá les afecte un poco más el parón económico", reconoce Yang.

El empresario explica que la imagen de un establecimiento chino con el cierre echado se debe a dos factores: o entran en quiebra y cierran o porque buscan reducir costes y se trasladan a otro local que genere menos gastos.

Otra tienda de la gran avenida de Cobo Calleja con el cartel de se alquila. (A.M)
Otra tienda de la gran avenida de Cobo Calleja con el cartel de se alquila. (A.M)

Elena Xia, presidenta de la Asociación china de derecho en España indica que no hay tantos establecimientos chinos cerrados, que la mayoría van recuperando el ritmo al igual que los demás negocios españoles. Apunta que quizá este hecho sí puede ser más palpable en zonas con alquileres un poco más elevados, como por ejemplo zonas como Usera o el centro de Madrid.

Aun así, piensa que el empresario chino lleva impreso en su ADN el ser ahorrador y por eso, cree que no va a haber tantos negocios asiáticos con el cierre echado, porque tienen un colchón. Sin embargo, Carlos Ma, otro empresario chino que dirige una gestoría en el centro de Madrid explica que dentro de este fenómeno hay que desgranar varios motivos: primero que hay negocios que se constituyen con un líquido muy limitado, más pensado a corto plazo, por eso tres meses de parón pueden ser tan perjudiciales, segundo puede darse el caso de empresas que ya estaban mal antes de la cuarentena y el confinamiento fue la gota que colmó el vaso.

Tercero y último, explica que hay que fijarse qué tipo de empresario está detrás de este negocio que ha echado el cierre, puede ser de dos tipos, un chino de primera generación o de segunda. Piensa que este detalle es importante, porque un chino de primera generación no ha tenido acceso a una formación universitaria, su nivel de estudios suele ser de educación secundaria ESO o BUP por lo que no está tan familiarizado con algunos conceptos clave a la hora de dirigir una empresa. La segunda generación al haber tenido acceso a la universidad está más formada y por lo tanto están más acostumbrados a los elementos de la gestión empresarial.

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