CARENCIA DE CUADROS Y DE IMPLANTACIÓN

Más País aborta su salto fuera de Madrid: ni autonómicas ni expectativas alcanzadas

El nombre propio de Errejón tiene más proyección que las siglas de una escisión cuyo recorrido está cada vez más en cuestión

Foto: El portavoz de Más País en el Congreso, Íñigo Errejón, durante una intervención en el pleno. (EFE)
El portavoz de Más País en el Congreso, Íñigo Errejón, durante una intervención en el pleno. (EFE)
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Más País no estará presente ni en las próximas elecciones vascas ni en las gallegas, que se celebrarán el 12 de julio. En las catalanas, previstas para otoño, se descartó la opción de competir electoralmente en los debates internos celebrados previamente a la pandemia, ante la posibilidad de que se convocasen comicios. El proyecto político con el que Íñigo Errejón volvió a dar el salto al Congreso, presentándose en un total de 18 provincias y consiguiendo dos escaños por la capital, solo ha logrado comenzar a estructurarse orgánicamente en Madrid, y en esta comunidad lo hará sin el sector que se referenciaba en la exalcaldesa Manuela Carmena. Los ediles del sector carmenista han decidido desvincularse del partido coincidiendo con las votaciones para elegir los órganos de dirección.

El propio Errejón hacía autocrítica y daba cuenta de la situación de este proyecto político en una reciente entrevista con una suerte de 'think tank' afín, al reconocer que "lanzamos la experiencia de Más Madrid y después Más País, que no salió en absoluto de acuerdo con nuestras expectativas y que por tanto tiene que meterse también en el mismo cajón de la crítica". Ante la pregunta de si Más País tendría capacidad para liderar una respuesta "nacional-popular", en línea con los fundamentos que dieron origen a Podemos, la respuesta era todavía más tajante: "Yo creo que no", a lo que añadía que "esto no se va a hacer de acuerdo con un diseño preestablecido y no lo va a hacer una fuerza política".

El salto del proyecto fuera de Madrid se ha abortado tanto en lo electoral como en lo orgánico, condicionado tanto por los malos resultados en las urnas como por la incapacidad de la que fue una escisión de Podemos de atraer cuadros y bases de esta formación. Ya en las generales de noviembre, los principales dirigentes morados que atrajo para integrar en las listas fueron Carolina Bescansa, quien ya se había apartado de Podemos, y el que era secretario general del partido en Murcia, Óscar Urralburu.

La sensación de fracaso, que no esconden los propios impulsores de este proyecto, es proporcional con sus expectativas iniciales, puesto que pretendía, si no sustituir a Podemos, disputarle la hegemonía del espacio a la izquierda del PSOE. Tanto es así que incluso desde una parte de la sala de máquinas de Moncloa y otros poderes fácticos se alentó a un reticente Errejón a dar el salto a las generales para competir con los morados. En este sentido, no pasó desapercibido que el asesor de Estrategia y Comunicación en el Gabinete de Presidencia del Gobierno, Manu Cavanilles, minutos después de la votación que dio al traste con la investidura de Pedro Sánchez tras las elecciones fallidas de abril, y que siguió desde la tribuna del Congreso, tuitease "todo tuyo, Errejón". Esa misma noche, el presidente del Gobierno en funciones insistía en esta línea argumental, durante una entrevista en Telecinco, asegurando que Manuela Carmena reunía "sin duda alguna el perfil adecuado para entrar en el Gobierno".

El fracaso de la extensión territorial del proyecto tras su apuesta electoral en las generales choca con la proyección que Errejón ha conseguido en el Congreso. Si las urnas devolvieron el espejismo de Más País a Más Madrid, integrando sus dos diputados en la sopa de siglas regionalistas, nacionalistas e independentistas que se difuminaron en el Grupo Mixto, primero, y en un Grupo Mixto 'bis' —Grupo Plural— después, Errejón ha logrado ganar visibilidad e influencia, tanto a la hora de las propuestas como a la de marcar discurso, en unas aplaudidas intervenciones desde la tribuna del Congreso. Principalmente durante las prórrogas del estado de alarma, ha conseguido atraer los focos a base de realizar una oposición constructiva y anticiparse al Gobierno proponiendo una amplia batería de medidas basadas en políticas expansionistas para afrontar la situación de crisis económica y social y medir un discurso empático con el sentir popular y cargado de conceptos orientados a que los adopte el Ejecutivo.

En esta línea, el nombre propio de Errejón tiene más proyección que las siglas de una escisión cuyo recorrido está cada vez más en cuestión. La decisión de mantenerse al margen de los procesos electorales más inmediatos da buena cuenta de ello. A la falta de fuerza electoral, o como consecuencia de ello, se suman las carencias en la implantación territorial y de bases. Incluso en Madrid, su principal bastión, el abandono del sector carmenista ha generado cierta orfandad en un proyecto que, precisamente, pretendía referenciarse en la exalcaldesa.

La coportavoz del grupo municipal y mano derecha de la exalcaldesa, Marta Higueras, ha mostrado su rechazo a formar parte de este proyecto político, al igual que quien fuera edil de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo. Las caras visibles de un sector que también conforman otros ediles como Luis Cueto, el que fuera coordinador general de la alcaldía, que con todo han anunciado que mantendrán su acta como concejales independientes en el consistorio madrileño. Del pacto de las empanadillas, al fracaso electoral y la división por mitosis.

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