EN TENSIÓN CON LA TRADICIÓN NEOLIBERAL

Vox pasa a la ofensiva contra las empresas extranjeras en un giro hacia la autarquía

Más allá de la viabilidad de la propuesta o sus objetivos, la iniciativa pone de relieve un debate subterráneo en la formación que se ha espoleado con la llegada de una nueva crisis económica

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal (i), junto al portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros (d), al inicio del último pleno del Congreso. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal (i), junto al portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros (d), al inicio del último pleno del Congreso. (EFE)
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Vox sigue dando pasos hacia la defensa de un modelo basado en la soberanía nacional, en línea con otras formaciones de la nueva derecha radical europea como las lideradas en Francia por Le Pen o en Italia por Salvini, aunque no sin debate interno y la resistencia del sector más ultraliberal. Muestra de ello es que en los últimos días se ha lanzado una campaña centrada en el consumo de productos nacionales, pero que tendrá una segunda parte de carácter más autárquica, "para que las grandes empresas prioricen proveedores españoles en lugar de extranjeros", según explican desde la formación. De momento, se trata solo de un llamamiento, de una propuesta enmarcada en el contexto de crisis económica, aunque estas mismas fuentes avanzan que se tratará de una de las ideas fuerza en la campaña de las elecciones vascas y gallegas.

El objetivo es traducir esta propuesta a nivel parlamentario, pero se está estudiando todavía el cómo, y ahí radica el debate. En un principio, se planteó fomentar la contratación de proveedores españoles en detrimento de los extranjeros, ya sea de mercancías o servicios, a través de incentivos fiscales. Sin embargo, esto chocaría con la legislación europea y el mercado común, por lo que se están valorando otras opciones. Una de ellas pasa por presentar proposiciones no de ley en los parlamentos regionales donde Vox está presente e incluso en el Congreso para llevar a la agenda política este llamamiento dirigido a las grandes empresas nacionales "para que también tiren del carro" de cara a la recuperación económica.

El líder de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso. (EFE)

Más allá de la viabilidad de la propuesta o sus objetivos, la iniciativa pone de relieve un debate subterráneo en la formación que se ha espoleado con la llegada de una nueva crisis económica. Y es que la ofensiva contra el globalismo y el marco de la soberanía nacional choca tanto con la inercia fundacional del partido de erigirse como "un PP auténtico" como con la tradición neoliberal de algunos de sus fundadores.

La comisión del Congreso para los pactos de reconstrucción, como escaparate programático, será uno de los principales escenarios para calibrar el resultado de esta batalla ideológica. Los artífices de la campaña argumentan que "con todo lo que se habla de reconstrucción de España, al final los que de verdad siempre han sacado adelante nuestro país han sido los propios españoles" y concluyen que "esta campaña consiste en eso, en animarles a ser partícipes de la recuperación económica". Y añaden que, frente al supuesto abandono del Gobierno, "los españoles, especialmente las grandes empresas que mejor han soportado esta crisis, son los que, con su solidaridad, pueden sacar adelante a los que ahora más lo necesitan".

"Las grandes empresas que mejor han soportado esta crisis son quienes, con su solidaridad, pueden sacar adelante a los que ahora más lo necesitan"

Volviendo al contenido de la propuesta, desde la formación ultraderechista acuden al informe de la CEOE sobre el sector de comercio en España del pasado mes de noviembre, según el cual "por cada millón de euros que se incrementa la demanda final en comercio, se generan 27,3 empleos en la economía española, al tener en cuenta efectos directos, indirectos e inducidos". De ahí su llamamiento a que "tanto particulares como grandes empresas, con el gran volumen de inversión que pueden meter a empresas nacionales, decidan invertir en productos y servicios nacionales".

Sobre todo las grandes empresas son quienes más deberían aportar, según inciden, poniendo como ejemplo que solo en el sector de las distribuidoras, las empresas de más de 250 empleados tienen de media un volumen de negocio 3,71 veces superior a la media de las pymes de ese sector. "Esto hace que se conviertan en un multiplicador para la recuperación que arrastre a proveedores españoles más pequeños", concluyen.

La música suena a un discurso con nuevas notas que ya comenzaron a entonarse en el tercer congreso del partido, celebrado el pasado 8 de marzo en Vistalegre, justo antes de la crisis sanitaria por el coronavirus. Soberanía alimentaria, defensa de los sectores primario y secundario —reforzada con la presencia de líderes como Santiago Abascal en las protestas del campo—, reivindicación de las industrias estratégicas o apuesta decidida por la protección de la España vaciada o interior.

El investigador y estudioso de la derecha radical europea Guillermo Fernández lo contextualizaba así en un reciente análisis: "Es preciso tener en cuenta que ambas [intervenciones de Abascal y del eurodiputado Jorge Buxadé en Vistalegre] se pronuncian con la convicción de que nuestro país se aproximaba a un periodo de caída lenta pero sostenida de la economía, y de importancia creciente de la geopolítica latinoamericana en la agenda pública española. Bajo esta hipótesis, Vox aspiraba a proyectarse como un partido capaz de exhibir una mínima transversalidad electoral y, al mismo tiempo, capaz de ocupar una cierta centralidad en los asuntos concernientes a lo que el partido denomina Iberoesfera. Quería ser la plataforma de las 'personas de los madrugones y las manos encallecidas' frente al consenso biempensante de los tertulianos de televisión y los 'profesores vanidosos de universidad' —como señaló Buxadé en Vistalegre— y, al mismo tiempo, posicionarse como la formación 'puente' entre las derechas radicales europeas y las incipientes derechas latinoamericanas".

En esta línea de buscar cierta transversalidad con un discurso social, como plataforma de las “personas de los madrugones y las manos encallecidas”, la formación recupera el "no dejar a nadie atrás" del Gobierno, pero poniendo en duda su capacidad para ello y reivindicando el papel de Vox para conseguirlo. "El Gobierno dijo que no dejaría a nadie atrás, pero su prioridad ha sido protegerse a sí mismo", relatan. De ahí que se ponga el foco en las grandes empresas para que arrimen el hombro. Todo ello revestido de una retórica de los de abajo, de cara a recoger el malestar producido por la crisis, tanto a derecha como a izquierda: "La izquierda lleva años tratando de dividir a la población con su idea de casta y élite. Pero ahora ellos se han convertido en la élite, con un Gobierno solo preocupado de protegerse a sí mismo de los españoles. Los españoles a los que desprecian son los que solidariamente se unirán para proteger la economía española".

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