catalanismo de izquierda entre ítaca e icaria

Rufián recupera la vía Tardà para la séptima vida de ERC frente al alma más procesista

Desde la fallida sesión de investidura tras las generales de abril de 2019, el portavoz de ERC en el Congreso ha imprimido un nuevo estilo y hoja de ruta estratégica en la que ahora se reafirma

Foto: El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, durante el pleno celebrado el pasado jueves en el Congreso. (EFE)
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, durante el pleno celebrado el pasado jueves en el Congreso. (EFE)

Gabriel Rufián sigue desbrozando el camino del "catalanismo popular de izquierdas" en línea con su predecesor y "maestro" Joan Tardà, y con quien en no pocas ocasiones se ha quedado solo en la ejecutiva de su partido. Con puntos de anclaje en el refugio ginebrino de su secretaria general, Marta Rovira, y en la presión de Lledoners donde permanece preso su presidente, Oriol Junqueras, la actual dirección de ERC mantiene de forma intermitente las pulsiones procesistas y la subyugación a los neoconvergentes de la que trata de desprenderse Rufián. Este miércoles lo verbalizó en el pleno del Congreso con unas palabras que soliviantaron a la derecha independentista, pero también al sector de su partido menos favorable a pasar página, abrazando el diálogo y nuevas alianzas prefijadas en el eje social en lugar de en el nacional: "Algunos nos comparan con el pacto del Majestic y con Pujol. Ellos no son de izquierdas y nosotros sí, y no me consta que hayamos investido a Aznar. CIU, sí".

Diferencias tácticas, pero también generacionales dentro del edificio de ERC. No por ello dejó de sorprender Rufián al manifestarlas en público, en una apuesta por ponerse el sombrero de 'cabdill', empoderarse y abandonar el traje de simple comercial del partido en Madrid. Perfil propio. Palabras también de resarcimiento del discurso que tuvo que defender en el anterior pleno del Congreso, justificando una ruptura con el Gobierno de coalición en la penúltima prórroga del estado de alarma con los argumentos contrarios que él había expuesto ante los suyos. Aquel giro de los republicanos catalanes tuvo como consecuencia inmediata su intercambio de roles con Ciudadanos y, pese a la rectificación de esta semana con la última prórroga, ha dejado como poso una reducción de su influencia y una geometría variable que desnivelaría hacia el centro el eje izquierda-derecha.

En este contexto, y tras conseguir forzar el contravolantazo, Rufián se lanzaba en declaraciones posteriores a defender su vía identificándola con la "centralidad" de ERC. "Nuestra vía de salida es de izquierdas y de diálogo". Entre Ítaca e Icaria, según la han denominado conjuntamente Tardà y el exportavoz y líder de los 'comuns' en el Congreso Xavier Domènech.

En juego está la séptima vida de ERC, pendiente todavía de tomar forma. Esta sería, según el historiador Enric Ucelay-Da Cal, "una alternativa a la transformación de lo que han sido Puigdemont y Torra", tal y como plasmó en su 'Breve historia del separatismo catalán'. Si académicos como Ucelay-Da Cal asumen que "la tesis separatista catalana procedió de la lectura errónea del federalismo que se hizo en Cataluña" (o del republicanismo plurinacional), se van imponiendo las voces que pretenden enmendarla. Lo hacen con el argumento de la correlación de fuerzas que supone el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos y la alternativa que supondría un bloque conservador en el que Vox tiene un peso cada vez mayor.

El debate entre priorizar el eje social o el territorial está ahí, como también se ha encargado de recordar a modo de reproche por las dudas el líder de los 'comuns', Jaume Asens, desde la tribuna del Congreso. El advenimiento de la crisis económica lo ha intensificado y ERC se ve obligada a elegir. En un principio, la inercia llevó a los republicanos a privilegiar lo territorial, como ya hicieron tras la crisis de 2008, pero las resistencias son mayores. De su elección depende la identidad del partido en esta nueva fase. La insurrección permanente frente al Estado o el juego político de alto nivel, tanto en la Generalitat como en el Congreso. Independentismo frente a separatismo o mentalidad metropolitana frente a la mentalidad de la 'muntanya' que encarna Carles Puigdemont.

Los pactos de reconstrucción que condicionarán los Presupuestos restan margen a ERC para seguir practicando la volatilidad política. La coyuntura por la que se dibujará el horizonte para salir de la crisis no casa con los cambios sobre la marcha de las decisiones y el lenguaje político, en función de su éxito o fracaso más inmediato medido a veces por el número de 'me gusta' en redes sociales. El portavoz de ERC en el Congreso siempre lo practicó, pero ya desde la fallida sesión de investidura tras las elecciones generales de abril de 2019 ha imprimido un nuevo estilo y hoja de ruta estratégica en la que ahora se reafirma.

El diputado de ERC Gabriel Rufián. (EFE)
El diputado de ERC Gabriel Rufián. (EFE)

Entonces se produjo un nada usual consenso entre los analistas políticos e informadores parlamentarios sobre el hecho de que el portavoz de los republicanos en el Congreso fue una de las voces que más cordura trató de imponer entre tanto caos. Orden y moderación suelen estar asociados a la hegemonía, y lo que comenzó a buscar con este giro fue precisamente convertir a ERC en hegemónica en Cataluña, dejando en un plano secundario a los posconvergentes.

Ensanchar la base social

Inspirado en Tardà y con posiciones más propias de Carod-Rovira, las del 'tripartit', hasta que el 'procés' acabó con su figura. Tanto a nivel público como entre bambalinas. Públicamente, pidió a Sánchez un flotador para bajarse del barco del 'procés' sin hundirse, aunque Sánchez solo se lo enseñó dando a entender que, pese a las nuevas apariencias e intenciones, todavía estaba lejos de ser el interlocutor autorizado para confiarle un trato de tamaña envergadura. Tampoco dudó en quitarse el lazo amarillo tras su primera reunión negociadora con su homóloga del PSOE, Adriana Lastra.

Entre bambalinas, maniobró de madrugada cuando se rompieron las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos, a escasas horas de la segunda y definitiva votación de investidura. Telefoneó a dirigentes de ambos partidos, incluidos Pablo Iglesias y José Luis Ábalos, ofreciéndose como mediador. "Hay margen para el acuerdo, debe haberlo", les trasladó según su entorno. De ello dependía también su nuevo papel y que ERC transitara por el camino que pretendía.

De pirómano a bombero. Antes ya había logrado frenar las posiciones más rupturistas en el debate interno de la ejecutiva de ERC para decidir el sentido del voto en la investidura. El 'no' parecía imponerse, pero finalmente los más cercanos a Rufián lograron consensuar una posición intermedia: Anunciar públicamente que se abstendrían en caso de que se produjese un entendimiento entre PSOE y Unidas Podemos. No ser parte del bloqueo y, sobre todo, facilitar el camino para el acuerdo entre las dos izquierdas, dado que juntos tampoco sumaban mayoría.

En esa tarea sigue para incorporar a la familia republicana la tradición del PSUC que ahora monopolizan los 'comuns', ensanchando sus márgenes electorales. En esta línea, la incorporación a sus filas del líder de EUiA y Comunistes, Joan Josep Nuet, antes diputado en el Parlament con En Comú Podem y ahora diputado en el Congreso con ERC, dio cuenta del nuevo rumbo. Sintomático fue también que Nuet votase en contra de su grupo cuando la dirección de los republicanos decidió votar en contra de la penúltima prórroga del estado de alarma. En la hora del realismo político, Rufián parece haber recuperado la vía Tardà para la séptima vida de ERC frente al alma más procesista.

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