OBITUARIO

Julio Anguita, el 'maestro' comunista que construyó IU y guió a la nueva izquierda

Su ortodoxia ideológica contrastó, sobre todo desde el 15M, con su heterodoxia estratégica. Eso fue lo que lo llevó a fundar Frente Cívico, preámbulo de Podemos y de las candidaturas municipalistas

Foto: Imagen de archivo datada el 28 de septiembre de 1989 de Julio Anguita en Anchuras (Ciudad Real).
Imagen de archivo datada el 28 de septiembre de 1989 de Julio Anguita en Anchuras (Ciudad Real).

Julio Anguita (1941-2020), conocido entre los suyos como el "maestro" y apodado como el "califa rojo" entre los ajenos, fallecía este sábado a los 78 años tras no superar una parada cardiorrespiratoria, después de una semana luchando en la UCI del Hospital Reina Sofía de Córdoba.

Siempre "en la lucha", como gustaba de decir, durante los últimos años había convivido con un delicado estado de salud por el que apenas salía ya de su domicilio, pero no por ello dejaba de recibir, atender y dar consejos a los dirigentes de la izquierda que allí se presentaban venidos de todos los rincones del país para pedir su opinión o informarlo sobre los movimientos en la familia política que lideró.

Nunca dejó de ser la 'auctoritas' tanto para las generaciones que lo acompañaron durante su vida política como para las nuevas. Ni quiso ni lo dejaron jubilarse de la política, a lo que lo unía más un compromiso social que unas siglas. Fue el maestro comunista que construyó Izquierda Unida y que décadas después no tuvo reparo en promover su propia refundación y guiar tras el 15-M la constitución de la nueva izquierda que finalmente llevaría por nombre Unidas Podemos.

El excoordinador federal de IU y promotor de Frente Cívico, Julio Anguita, en marzo de 2019. (EFE)
El excoordinador federal de IU y promotor de Frente Cívico, Julio Anguita, en marzo de 2019. (EFE)

Desde que conquistó la alcaldía de Córdoba en 1978 y hasta que dejó la coordinación general de Izquierda Unida en el 2000 —había tomado las riendas de la federación en 1989—, batalló con propios y ajenos por su línea incorruptible, con una táctica en ocasiones cuestionada, como la llamada teoría de las dos orillas ('los neoliberales' PP y PSOE hermanados en la orilla derecha e IU en la izquierda, en clave anticapitalista), y unos principios férreos que lo llevaron a quedarse solo en su oposición a la Europa del Tratado de Maastricht.

Algunos de los que se oponían desde el eurocomunismo acabaron concediéndole la razón con el tiempo. Supo irse cuando tuvo que hacerlo, cediendo el testigo a Gaspar Llamazares, y mantuvo un liderazgo desde la intelectualidad que, pese a las confrontaciones, le mereció el respeto de sus oponentes políticos. Antes de ello, tuvo que lidiar con la escisión de la corriente interna Nueva Izquierda, de corte socialdemócrata. Una tercera vía, más posibilista, con la que se alineaban Cristina Almeida o Diego López Garrido y que estuvo apunta de hacer saltar por los aires el proyecto de IU.

Su ortodoxia ideológica contrastó, sobre todo desde el 15M, en su heterodoxia estratégica. Eso fue lo que lo llevó a fundar Frente Cívico, preámbulo de Podemos y germen de las candidaturas municipalistas que conquistaron las alcaldías de Madrid, Barcelona, A Coruña o Ferrol, para canalizar el movimiento de los indignados hacia la política institucional.

La influencia que el irreverente Julio Anguita ejerció sobre un joven Pablo Iglesias, militante de las Juventudes Comunistas, ahora vicepresidente segundo del Gobierno, perdura en su estrategia política. La obstinación del califa rojo por evitar que IU se constituyese como un partido político al uso era también la de Pablo Iglesias. El formato clásico de coalición de partidos de izquierda no les satisfacía, multiplicaba la burocracia interna, mientras que los repartos de poder entre las diferentes fuerzas los institucionalizaba alejándolos de la voz de la calle, de los movimientos sociales. Como alternativa, el exalcalde de Córdoba abogaba por saltar a una nueva fase, la del movimiento-partido que dio en llamar "bloque social".

La influencia que el irreverente Anguita ejerció sobre un joven Pablo Iglesias, militante de las Juventudes Comunistas, aún perdura

Unas tesis con las que se alineó Iglesias y que trató de desarrollar, sin apenas éxito, con un pie dentro del PCE y otro en los movimientos sociales. No sería hasta varios años después, ya en 2012 y con Anguita fuera del partido, cuando estas tesis volverían a resurgir con fuerza, tras el impulso del denominado Frente Cívico 'Somos Mayoría'. Una plataforma impulsada por el viejo profesor que pretendía rearticular el formato de partido-movimiento aprovechando el éxito del 15M y el fracaso de IU para materializar en votos el convulso contexto sociopolítico. El mismo que había llevado a IU a sus mejores resultados en el Congreso entre 1993 y 1996.

El propio Julio Anguita afirmó que Podemos "ha sido en el discurso y en las propuestas que marcan su aparición y fundación, el continuador de lo que el Frente Cívico planteó". El cuestionamiento del 'relato mítico de la Transición', que en los años noventa apenas teorizaban Julio Anguita y un reducido número de militantes del PCE cercanos a él, fue otro de las grandes marcas que el califa rojo dejó sobre el líder de Podemos, ahora difuminado en un contexto más institucional. Un relato que ambos entendían que condenó a la izquierda a transportar inútilmente como Sísifo una enorme piedra.

Iglesias se saluda con el exdirigente de IU, Julio Anguita, tras un acto de precampaña de Podemos en Córdoba, en 2016. (EFE)
Iglesias se saluda con el exdirigente de IU, Julio Anguita, tras un acto de precampaña de Podemos en Córdoba, en 2016. (EFE)

En el libro 'A la izquierda de lo posible' (Icaria), publicado tras la presentación de Frente Cívico y que recogía un extenso diálogo entre Juan Carlos Monedero y Anguita, este último llega a afirmar que la Transición fue "una auténtica apisonadora de vulgaridad, de pobreza intelectual. Y ahí, hay que decirlo, tienen responsabilidad, tenemos responsabilidad los partidos políticos, y entre ellos el Partido Comunista de España. Y lo dice alguien que fue su Secretario General, pero que ya en una reunión del Secretariado hicimos la conveniente autocrítica porque fuimos responsables también de lo que estaba pasando".

En una reivindicación de las tesis que casi nadie había escuchado en el PCE, Anguita echa en cara la falta de visión de sus excamaradas y vuelve a resucitar su vigencia en el mentado libro: "Pues no, no hemos luchado para esto. Miren ustedes, los que nos metimos en el partido en los años setenta teníamos dos ideas claras: una, luchábamos contra la dictadura, pero queríamos otra España avanzada socialmente. No nos metimos solo para que muriese Franco y a ver qué nos daban. Pero se presentó así y tragamos, con más o menos debate pero tragamos, y ahí está el origen de muchos problemas. ¿Por qué? Porque el PCE era el único que había luchado consecuentemente, y por tanto su ejemplo tenía que continuar después. El fallo lo hemos pagado caro, porque el PSOE era el PSOE, y ya sabíamos lo que iba a pasar. [...] Quiero decirles a mis compatriotas cuando me lean que la Transición fue un engaño tremendo, que ya venía precedido por otros engaños en la historia. Es tremendo el desconocimiento de la historia de España".

Sin Anguita, Podemos no sería Podemos, y así lo reconocía Iglesias a través de las redes sociales nada más conocerse el fallecimiento del que también fue uno de los principales maestros comunistas: "Julio Anguita se atrevió siempre a señalar al poder. Dijo las más crudas e incorrectas verdades con todo en contra y, hasta el final, nos indicó el camino que algunos quisimos seguir. No solo se nos va un referente ético, se nos va nuestro mejor referente político. Hasta siempre".

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