40.000 profesionales en españa

La doble crisis de los dentistas: falta de suministros, caída de ingresos e inversiones

Donaron sus materiales de protección a la sanidad pública y ahora tienen problemas para reponerlos y poder trabajar. Además, su sector será de los más castigados económicamente

Foto: Los dentistas se preparan para poder atender sin riesgos. (EFE)
Los dentistas se preparan para poder atender sin riesgos. (EFE)

La crisis del coronavirus ha contagiado todos los sectores de España. No hay oficina, tienda ni actividad que de alguna manera no estén sufriendo más o menos las consecuencias que va dejando a su paso la pandemia.

En el caso de los dentistas, el problema es doble: se encuentran frente a un desplome generalizado de su actividad y son una de las profesiones más expuestas al contagio, a lo que se suman los problemas de suministros de protección debido a la emergencia sanitaria.

Como señala el Dr. Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas, los 40.000 profesionales que hay en España han estado en un “limbo” durante la pandemia. Fueron considerados por el Gobierno en el decreto de estado de alarma como centros esenciales, y por tanto abiertos por si había urgencias. “Hemos tenido siempre la callada por respuesta, la actitud del Gobierno ha sido errática”.

Durante semanas, las clínicas han tenido que permanecer abiertas, con los mismos gastos para ejercer su actividad y, muchas, sin poder acogerse a los ERTE del estado de alarma por ser empresa esencial y no estar en un principio incluidas en las medidas de emergencia. “Se han concedido o dado de la forma más arbitraria, a veces por causa mayor, otras por facturación por debajo del 70%... Muchos se denegaron y tuvieron que asumir los gastos de personal, sin ayudas ni ingresos por parte del Estado ni nada”.

Aunque finalmente el Gobierno corrigió la norma para incluirlos también dentro de los expedientes de emergencia, en algunos casos los propietarios de las clínicas han tenido que pedir créditos para afrontar la situación. “Nos han aprobado el ERTE, pero igualmente estamos hablando con bancos para pedir préstamos porque hace ocho meses que habíamos abierto una segunda clínica y nos ha pillado sin ningún tipo de colchón”, cuenta un dentista propietario de dos clínicas en Málaga que prefiere guardar el anonimato.

Estamos hablando con bancos para pedir préstamos porque nos ha pillado sin ningún tipo de colchón

Sin embargo, consideran que siguen existiendo desigualdades respecto a otros colectivos sanitarios. Por ejemplo, al ser centros privados no pueden acogerse a la reducción del IVA del 0% para material sanitario como sí hacen hospitales y sanidad. “Ahora mismo tenemos que pagar mascarillas y guantes al 21%, pero un preservativo está al 4%, no tiene sentido”, considera Castro. “Y tampoco estamos contemplados en las compras del gobierno”.

Sin guantes, mascarillas ni EPI

El problema del suministro empieza a ser grave entre los dentistas, y más ahora que con el levantamiento de las fases muchos acuden a las clínicas con problemas que han estado conteniendo durante el confinamiento. “Hoy mismo he hecho un pedido de guantes porque necesitamos y me dicen que hasta dentro dos meses no te lo traen. Y a ver qué haces”, dice Agurtzane que atiende en un hueco entre urgencias desde su consulta de Sopelana, en el País Vasco.

Hasta que se han abierto los comercios con cita, en la clínica que dirige con dos empleados han estado atendiendo solo las urgencias y por teléfono. Casi todo su material de protección lo donaron, como la mayoría del sector a la sanidad pública a petición del Gobierno para hacer frente al colapso. “Era lógico, y queríamos ayudar. Nos dejamos una reserva para urgencias, pero ahora que tenemos que volver a trabajar nos está costando encontrar y con esto no llegamos”, cuenta.

“Yo compré mascarillas hace un mes y aún no me han llegado, hidrogeles igual… Las FFP2 cuesta mucho encontrarlas y saber de quién fiarse. Te llegan y no sirven, y son las únicas que podemos usar”, cuenta Toni Flichy, dentista de Valencia. “Y guantes ni hablamos, de momento encuentras, pero la mayoría vienen de Malasia y los provedores están empezando a tener problemas. Hace tres semanas les decían que no tendrían más hasta febrero de 2021, aunque es probable que aún nosotros tengamos hasta septiembre u octubre. O sea, no hay un aprovisionamiento continuo y son productos desechables que hay que ir renovando. Lo bueno es que muchos están tirando de empresas españolas que han empezado a producirlos y así también conseguimos que se mantengan, como por ejemplo está pasando con los trajes EPI”.

No hay un aprovisionamiento continuo y son productos desechables que hay que renovar

“Nos ha costado mucho encontrar mascarillas, nos han llegado pocas, caras y defectuosas. De hecho, hoy he estado usando una menos de ocho horas y se ha saltado la goma”, confirma el dentista de Málaga. Tampoco están libres de las estafas que campan a sus anchas en el comercio sanitario con la crisis: “Tengo compañeros que han hecho compras, han mandado el dinero y nada, no les llega…”, cuenta Agurtzane.

Somos una profesión que continuamente está revisando protocolos, aprendimos mucho de la hepatitis y del VIH

A pesar de la falta de material, muchos trabajadores se han visto expuestos, sobre todo en algunas grandes cadenas dentales. “Hemos sabido de sitios que les obligaban a trabajar sin medios de protección ni protocolos adecuados, tratando a los pacientes y trabajadores como si fueran condiciones normales durante el estado de emergencia y así lo hemos ido denunciando”, asegura Castro, quien añade que con la crisis económica que viene “saldrán las miserias económicas de algunas grandes cadenas que han caído y no les ha podido venir el coronavirus para poder tapar su agujero económico, aprovechando esto para hacer ERE e irse con los bolsillos llenos”.

Durante lo peor de la pandemia muchas franquicias empujaron a sus odontólogos y auxiliares a seguir trabajando para mantener la facturación, lo que provocó contagios entre la profesión. Como contamos hace unas semanas, en algunos centros incluso obligaron a los trabajadores a “reutilizar las mascarillas al máximo”.

La tasa de exposición de los dentistas al virus está en 95 puntos sobre 100, y la de cercanía física, en un 99%

Según un estudio del diario 'The New York Times', los dentistas son los profesionales más expuestos al coronavirus de todo el espectro laboral. Sitúan su tasa de exposición al virus en 95 puntos sobre 100, y la de cercanía física, en un 99%. Sin embargo, para el Consejo de Dentistas esto no se ha traducido en tasas tan altas de contagios entre sus trabajadores por la experiencia en protocolos de limpieza y desinfección que ya eran habituales en el gremio. "En condiciones normales ya trabajamos a menos de 30 cm del paciente. Estamos muy expuestos, pero también somos una profesión que continuamente está revisando protocolos, y que aprendimos ya mucho de la hepatitis y del VIH", considera Castro.

Menos ingresos

Al aumento de hasta 10 veces del precio del material sanitario, las clínicas tienen que añadir en sus proyecciones a corto plazo la bajada de la facturación que irremediablemente vivirán los próximos meses. “A ver si llegamos al 30% de la facturación”, considera Agurtzane. “No solo vamos a tener muchos menos clientes, tampoco sé cómo lo vamos a hacer las clínicas pequeñas con la conciliación. Yo tengo una trabajadora con un hijo en casa que no sabe dónde lo va a dejar si tiene que trabajar, ¿Y si no puede venir a trabajar yo qué hago?”, se pregunta. “A eso súmale que tienes que tener como mucho dos pacientes a la vez, y tienes que dejar más espacio entre uno y otro para desinfectar… Estamos tirando de ahorros, pero si sigue así, podré aguantar dos meses, no mucho más. Va a ser difícil de mantener”.

Estamos atendiendo a pacientes con tratamientos pendientes que habían quedado suspendidos

Además, para poder atender, muchos propietarios están acometiendo inversiones en la infraestructuras de sus locales pero, denuncian, lo hacen a ciegas. “No hay ninguna información por parte del ministerio de Sanidad para algunos temas. Por ejemplo, cómo trabajar con los aerosoles, qué máquinas usar para purificar el aire o filtración del aire acondicionado.... Se están haciendo inversiones en estas cosas, pero sin saber más”, denuncia Flichy. El resto de protocolos sí ha sido estandarizado por el propio Consejo de Dentistas.

“Llevo 3.000 euros gastados en mis dos clínicas. He comprado mamparas, cubrezapatatos, dispensores de cubrezapatos en varias zonas, nebulizadores, pantallas, máquinas para desinfectar, purificadores de aire…”, repasa el dentista malagueño quien cree que, económicamente, lo peor para el sector puede llegar en tres meses. “Ahora mismo estamos atendiendo a pacientes con tratamientos pendientes que habían quedado suspendidos, pero cuando estos se acabe, creo que la gente no va a venir tan alegremente a la consulta. Primero, porque no tendrá dinero para tratamientos, y segundo por el miedo al contagio, aunque esto está pasando menos de lo que creía. Cuando llamamos para reagendar citas, solo un 5% aproximadamente lo pospone por el covid”, reconoce.

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