SESIÓN DE CONTROL AL GOBIERNO

Casado sacude el fantasma de Zapatero a Sánchez: "Vamos del plan E al escudo social"

El líder del PP saca la artillería pesada y exige al presidente que diga si habrá rescate y cuánto costará. Sánchez se defiende y vuelve a insistir en la "unidad" para salir de la crisis

Foto: Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno, este 13 de mayo. (EFE)
Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno, este 13 de mayo. (EFE)

El duelo semanal entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, que volvió a confirmar en el hemiciclo que no respaldará la quinta prórroga del estado de alarma —ni siquiera con una abstención, porque votará en contra—, estuvo centrado en la economía. El líder el PP se decantó por sacar la artillería pesada y equiparar la situación de crisis actual con la vivida bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Equiparó a Sánchez con el anterior presidente socialista y reclamó, “para no enterarnos de nuevo por el Gobierno italiano”, que dijera con claridad “si vamos a pedir el rescate, cuánto costará y qué perspectivas tiene el Ejecutivo”. El líder socialista evitó el choque y volvió a invocar la "unidad" política, porque es la que sirve para "salvar vidas" y salvar, también, puestos de trabajo.

Casado recordó que ayer se cumplían diez años del pleno “en el que, con su voto, se atacó al Estado del bienestar como nunca antes había pasado”. Y continuó: “Zapatero recortó 15.000 millones de euros del sueldo de los funcionarios, las pensiones, ayudas a la maternidad y a la dependencia. Justo antes había modificado la ley para agilizar los desahucios. Y todo ello, ocultando datos y engañando”, afirmó el jefe de la oposición sin escatimar en comparaciones. Casado incluso le recordó que hace 10 años Sánchez era diputado raso y con su dedo votó a favor de los "recortes" impulsados por Zapatero.

“Pasamos de los brotes verdes a la V asimétrica, de la Champions League a la gama alta del éxito y del plan E al escudo social. Misma propaganda en España y mismas mentiras en Europa. Piden otro ‘plan Marshall’ pero olvidan que el de hace 75 años sirvió para parar al comunismo, y no para promocionarlo como hace su vicepresidente [Pablo] Iglesias”, zanjó.

No apoyaremos la prórroga porque no le vamos a ayudar a arruinar a España, que debe ser la vieja normalidad socialista


Casado recordó que el 9 de marzo, días antes de decretarse el estado de alarma, el PP propuso un plan de choque contra la crisis del coronavirus y la respuesta del Ejecutivo, dijo, fue “que la crisis tendría un impacto poco significativo y transitorio”. Volvió la guerra de cifras. “No sé si le parece poco significativo el número de casi 27.000 fallecidos, la destrucción del 10% de la economía nacional y de casi 5 millones de empleos”.

"Hasta aquí hemos llegado"

El líder del PP sacó a colación “el plan b que el Gobierno no encuentra” y que él presentó ayer a la opinión pública desde la sede de su partido en Madrid y acompañado por las exministras Ana Pastor y Elvira Rodríguez, además del consejero de Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López.

El PP está llamado a fraguar esa unidad para salvar vidas y trabajos. Abandone la confrontación y arrime el hombro

El objetivo no era otro que lucir un núcleo duro con experiencia en gestión en crisis pasadas como alternativa al Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos. Enumeró algunas de sus propuestas desde si escaño —“el plan de desconfinamiento debe hacerse separando a los grupos de riesgo, decretando la obligatoriedad del uso de mascarillas, implementando la huella digital y reforzando el sistema nacional de salud con un pacto de Estado”—.

Casado sacude el fantasma de Zapatero a Sánchez: "Vamos del plan E al escudo social"

No solo eso. Casado volvió a exigir el fin del estado de alarma y su sustitución por legislación básica, “como ha hecho el resto de Europa”, acusando de “lo lejos que ha llegado el PSOE” con su geometría variable: “Ayer incluso quería pactar con la CUP, ERC y JxCAT para evitar que un dirigente del PP [Xavier García Albiol] se hiciera con la alcaldía de Badalona”, acusó, volviendo a defender la postura que mantendrá la próxima semana: “Usted con su geometría variable quiere volver a extender su manto de armiño una vez más. Hasta aquí hemos llegado. El PP le ha apoyado dos veces para salvar vidas, pero no apoyaremos la prórroga porque no le vamos a ayudar a arruinar a España, que debe ser la vieja normalidad socialista”.

Argumentario "de cartón piedra"

Sánchez, como en semanas anteriores, y como ya se impuso a sí mismo en la ejecutiva del PSOE del pasado lunes, evitó el choque con el PP. "Le pido que abandone la confrontación y que sume y arrime el hombro", porque la unidad puede salvar no solo vidas sino también empresas y puestos de trabajo. "El Gobierno se ha propuesto no entrar en su argumentario de cartón piedra", aunque "sería fácilmente rebatible", porque "el enemigo es el covid". Y por ello, indicó, el Ejecutivo está afrontando la crisis económica con medidas dirigidas a sectores generadores de empleo y que están sufriendo especialmente las limitaciones sanitarias, como el turismo, facilitando liquidez a través de líneas ICO para empresas y autónomos.

Álvarez de Toledo pide a Calvo que dimita por su "negligencia". La dos responde que la democracia no legitima el choque en una situación así

"El camino es el de la unidad", subrayó Sánchez, quien recordó que esta semana ya comienza sus trabajos la Comisión de Reconstrucción en el Congreso que preside Patxi López. "Su grupo está llamado a fraguar esa unidad para salvar vidas y puestos de trabajo. Este Congreso tiene una tarea muy importante con esa comisión y le pido que abandone la confrontación, que sume y arrime el hombro", concluyó.

El tono duro del PP se reprodujo más tarde en las preguntas de la portavoz, Cayetana Álvarez de Toledo, a la vicepresidenta primera —la primera vez tras recuperarse del covid-19—, y en las del número dos, Teodoro García Egea, al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. La dirigente conservadora acusó a Carmen Calvo de haber "llegado tarde" en la lucha contra la pandemia y le instó a dimitir, porque "su negligencia se cuenta en miles de vidas rotas y millones arruinadas". "Si por esto no se dimite, entonces por qué", le dijo a la vicepresidenta primera.

Casado sacude el fantasma de Zapatero a Sánchez: "Vamos del plan E al escudo social"

"No le voy a pedir que sea razonable, sí que sea racional —respondió en su turno Calvo—. A usted le parece siempre todo mal lo que hace el Gobierno, en todas las situaciones, y eso es un insulto a la realidad y prácticamente a la inteligencia. La democracia es diversidad y es confrontación, pero es también colaboración y cooperación, nunca más claro que en este momento. A usted le resulta tan difícil en su marco mental que ni en estos momentos es capaz de coincidir en algo conmigo. ¿Qué pasaría si descubriera que la democracia no nos legitima para este enfrentamiento cuando nuestro país pasa por donde pasa? ¿Qué le pasaría si descubriera que coincide en algo conmigo? Se descompondría su marco mental, pero en mi caso yo estaría mucho más tranquila porque ambas seríamos mucho más útiles para España". La vicepresidenta siguió, por tanto, el patrón de su jefe: intentar evitar el choque con la oposición. A la mano derecha del presidente, por cierto, se le apreciaba aún cierta flaqueza en la voz.

"Insulta a Ayuso y a Almeida"

Álvarez de Toledo ya se había visto venir que Calvo la iba a acusar de "crispar", y por eso en su turno previo le espetó que si quiere buscar responsables de "bronca política", se diriga a Iglesias, que "llama inmundicia a un adversario" o al PSOE por su "campaña obscena contra Madrid", cuando es "el partido de los muertos mal contados y de la letal imprevisión". Los socialistas, le señaló la diputada del PP, han de ser más humildes y hasta "decir incluso 'gracias [Isabel Díaz] Ayuso, gracias Madrid".

Iglesias carga contra Ayuso y su apartotel de lujo: "Que se lo pague ella porque si lo paga un empresario, tenemos un nuevo caso de corrupción"

La presidenta regional salió a colación en el siguiente careo de mayor intensidad, el que mantuvieron García Egea e Iglesias. El secretario general del PP vino a decir que la actitud moderada en el control al Gobierno que exhibe el vicepresidente es una pose, porque habla de mano tendida "mientras insulta a Ayuso y a [José Luis Martínez] Almeida", porque luce un discurso "moderado y conciliador" y "es más falso que los informes de Johns Hopkins", como es "falso" el "escudo social" del que presume, dijo, el Gobierno de coalición. "Toda España sabe que cuando se levantó de la Puerta del Sol y se sentó en la vicepresidencia se olvidó de la gente", le lanzó.

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Iglesias sostuvo que el Ejecutivo sí defiende el "interés general". No como el PP, le dijo, que es noticia "de nuevo" por defender "el interés particular". El líder de Unidas Podemos consideró "muy grave" no el hecho de que Ayuso viva en un apartamento de lujo —"tiene todo el derecho a vivir donde quiera"—, sino que se lo pueda haber pagado el hotelero Kike Sarasola. "Que se lo pague ella porque si lo paga un empresario, tenemos un nuevo caso de corrupción y la ciudadanía, en situación de pandemia, no lo va a consentir".

Defensa de Euskadi

Sánchez también contestó al PNV durante la sesión de control al Gobierno. El debate con Aitor Esteban se centró en la alarma y la "nueva normalidad" que se abrirá una vez concluida la desescalada. "Normalidad es normalidad. Y no puede haber restricciones en el ámbito de los derechos, ni restricciones o cambios en los derechos competenciales institucionales de acuerdo al orden constitucional", advirtió. El Gobierno no ha recentralizado "ningún tipo de competencias", le respondió el presidente, y lo prueba la "extraordinaria colaboración entre administraciones".

El presidente dice al PNV que la alarma no es su "proyecto político" y que la necesita para cubrir la desescalada y luego estudiar otras figuras

El líder socialista recalcó entonces que el estado de alarma es para el Ejecutivo "una necesidad y no un proyecto político" —también se lo dijo a Oskar Matute, de EH Bildu—, porque hay que limitar la circulación de personas y la reunión. Ahora hay que transitar hacia la "nueva normalidad", pero para llegar a ella hay que "culminar esta etapa" de desescalada con un "estado de alarma distinto". Sánchez no hizo aquí referencia a sus planes de que la alarma se extienda por un mes, y no por 15 días —planes avanzados por este diario—, como hasta ahora. Después, cabrá el debate político para "reforzar los mecanismos de coordinación para que los rebrotes sean lo menos posibles". Es lo que también pretende el Ejecutivo: revisar las leyes sanitarias en vigor para que permitan controlar eventuales nuevos repuntes sin tener que acudir a la alarma. El Ejecutivo necesita, para esta quinta y última ampliación, al PNV, de ahí el esfuerzo para persuadir a Esteban.

Casado sacude el fantasma de Zapatero a Sánchez: "Vamos del plan E al escudo social"

El presidente salió al rescate del PNV en otro punto. Esteban consideró "graves e irresponsables" las acusaciones, algunas de los "coaligados" del Gobierno, de que Euskadi pasó a la fase 1 por razones políticas. Sánchez sostuvo que la decisión la tomó la autoridad sanitaria por criterios "técnicos, solamente técnicos y estrictamente técnicos, para nada políticos". "Estamos hablando de la salud y de salvar vidas".

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