GESTIÓN POLÍTICA DE LA PANDEMIA

El Gobierno quiere recuperar a ERC pero espera ganar margen de maniobra con Cs

El Ejecutivo, preocupado por las dificultades de interlocución con ERC, rechaza cambios en sus apoyos, pero cree que Arrimadas puede ayudar en momentos puntuales y aislar al PP

Foto: El diputado de ERC Gabriel Rufián pasa ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras su intervención en el pleno celebrado este jueves en el Congreso. (EFE)
El diputado de ERC Gabriel Rufián pasa ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras su intervención en el pleno celebrado este jueves en el Congreso. (EFE)
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“Si escoge al que más le debe a usted, puede tener la seguridad de que lo traicionará para demostrar que no depende de usted. Es decir: el que más le deba será el que más obligado se sienta a demostrar su independencia. En otras palabras, su deslealtad. El canibalismo político se practica en todas partes (…) El acto propiciatorio del nuevo presidente es matar al predecesor”. Carlos Fuentes dio en 'La Silla del Águila' la explicación del desarrollo lógico de toda sucesión política, según la cual, cuanto más próximo haya sido el sucesor del sucedido más necesidad tendrá de buscar su propio camino.

Inés Arrimadas no ha traicionado nada, ni ha sido desleal con nadie pero sí ha buscado y encontrado su propio camino, distanciándose del de Albert Rivera.
Tan es así, que el propio Rivera captó el mensaje inmediatamente y este jueves ha tuiteado un artículo publicado en El Mundo en el que se critica el mantenimiento del estado de alarma. Rivera se siente como el personaje de Carlos Fuentes.

Hace solo un año, Ciudadanos estaba instalado en la foto de Colón con Pablo Casado y Santiago Abascal y anunciaba que no pactaría nada con el PSOE. Y así lo hizo en comunidades autónomas y ayuntamientos.

Hace casi un año, Ignacio Aguado le decía no a Ángel Gabilondo cuando le proponía un gobierno en la Comunidad de Madrid, para decir sí a PP, con apoyo de VOX. Ahora Aguado es vicepresidente de Isabel Díaz Ayuso, está harto de la política de confrontación de su presidenta y propone acuerdos con el PSOE en Madrid, según fuentes de Ciudadanos.

Según esa versión, “no es que Arrimadas sea ahora miembro de los CDR, ni indepe o que apoye la política económica de Pablo Iglesias, pero su cambio está en aprovechar las grietas que encuentre para hacer útiles sus escasos 10 escaños”, los que consiguió antes Rivera con su estrategia.

“Aportar y ser útiles. Muy bien Inés Arrimadas separando el que se apoye algo que a uno le guste del Gobierno. El maniqueísmo de los buenos y los malos es propio de niños de cuatro años. Los adultos entendemos que en la vida hay que elegir entre opciones imperfectas”, ha escrito en Twitter Luis Garicano, eurodiputado de Ciudadanos, ratificando esa tesis.

No es que Arrimadas quiera entrar en el Gobierno de Sánchez o que quiera romper los acuerdos con PP en comunidades o ayuntamientos, se trata de hacer valer sus diputados.

Rivera quiso que Ciudadanos fuera la alternativa cuando en realidad solo podía ser bisagra y ahora Arrimadas quiere que Ciudadanos sea lo que realmente puede ser, un partido bisagra.

En esa condición, explica Ciudadanos, puede apoyar decisiones puntuales del Gobierno y en otras estar de acuerdo con el PP en las votaciones. Por eso explicó en el pleno del Congreso que esta vez no se trataba de apoyar una investidura o tumbar al Gobierno, como pareció interpretar Pablo Casado, que se subió a una ola que no era la buena.

Ciudadanos mantuvo el mismo sentido de voto de las anteriores prórrogas, pero esta vez había hecho declaraciones previas criticando el mantenimiento de la alarma y mencionando otras vías legales, y participó en una negociación directa con la Moncloa, de donde salieron cambios notables en la estrategia del Gobierno. Sin esa negociación y ese cuerdo no hubiera apoyado la cuarta prórroga. Es decir, lo mismo que ha hecho el PNV, socio del Gobierno. Y además, precedido de múltiples ofertas y propuestas de Arrimadas a Sánchez sobre la pandemia, incluyendo el Acuerdo de Reconstrucción que el presidente del Gobierno asumió luego como suyo. Todos esas actuaciones, gestos y ofertas eran impensables antes.

Arimadas consiguió con 10 diputados lo que Casado no pudo con sus 88.

FAES ya ha dejado claro su enfado con el movimiento de Arrimadas y es sabido que la fundación de José María Aznar influye más que nadie en Casado. Y en breve PP y Ciudadanos tendrán que hacer campaña electoral juntos en el País Vasco.

Y el Gobierno coincide en ese diagnóstico. Fuentes del Ejecutivo explican que no se trata de cambiar de socios o dar un giro al Gobierno de coalición, pero sí le favorece aumentar su margen de maniobra y las opciones de pactar cuestiones muy puntuales. Ciudadanos le sirve también para aislar al PP, como ha ocurrido esta semana y puede ocurrir en la Comisión de Reconstrucción

En este caso concreto, el pacto con Arrimadas ha salvado al Gobierno de Pedro Sánchez, en su momento más delicado. Y quizás habrá ocasión de que eso vuelva a ocurrir, aunque sea complicado pensar que Ciudadanos pueda compartir, por ejemplo, el conjunto de la política económica del Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

Uniendo la versión de dirigentes de Ciudadanos y la del Gobierno, se puede concluir que ambos han dejado de ser líneas paralelas y ahora cabe la posibilidad de que se rocen en momentos puntuales. No llega a ser la cuadratura del círculo que buscó Sánchez en 2016 cuando pactó con Rivera e intentó sumar a Pablo Iglesias, pero tampoco la situación previa a Arrimadas en la que PSOE y Ciudadanos discurrían por caminos diferentes, sin opciones de colaboración.

Además, el Gobierno asegura que se volcará en recuperar a ERC, por considerar que es indispensable para afrontar la legislatura. También en este caso, entiende que el desmarque de ERC es algo puntual, consecuencia de la disputa por la hegemonía del independentismo catalán.

Oriol Junqueras ha expresado en RNE su malestar por el apoyo de Ciudadanos y ha pedido al Gobierno que aclare con quién quiere pactar. Así lo ha hecho el Ejecutivo y, según esas fuentes, ha transmitido a sus interlocutores de ERC su voluntad de mantener la colaboración.

Esa colaboración se extenderá a recuperar cuando sea posible la mesa de diálogo sobre Cataluña y la hoja de ruta posterior a las elecciones catalanas que nunca llegan y nadie sabe cuándo serán. “Habrá mesa sobre Cataluña, pero ahora obviamente no es momento”, explican en el Gobierno.

Por supuesto, en ese camino Arrimadas mantendrá su posición hipercrítica al Gobierno.

Uno de los objetivos de a Moncloa es recuperar la interlocución con ERC, que hasta ahora estaba en Pere Aragonès, Gabriel Rufián y Josep Maria Jové. Con ellos han hablado reiteradamente estos días miembros del Gobierno y del PSOE y lo preocupante para la Moncloa es que en términos generales han perdido la batalla y no han logrado que ERC cambiara el no a la prórroga de la alarma.

Por supuesto, nadie en el Gobierno, ni en el PSOE, ni en Unidas Podemos ha dedicado ni un segundo a pensar el final de la coalición. Más bien al contrario, ambos siguen siendo conscientes de que necesitan que la experiencia salga bien, incluso con la pandemia encima. Y, a su vez, los promotores en ERC del acuerdo con el Gobierno de Sánchez necesitan también que salga bien y avance, a pesar de tropiezos como el de la prórroga de la alarma.

Mientras, la Moncloa asegura que dará afecto a Arrimadas, porque nunca olvidará el gran favor político de este miércoles y cuando sea posible buscará acuerdos con ella. Y con el propósito de lograr prorrogar aún más el estado de alarma, acompasado con las fases de desescalada, y adaptada a lo pactado con PNV y Ciudadanos.

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