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Las empresas no se fían de la desescalada: test de inmunidad y 'con receta' a 58€
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pese a que sanidad insiste en no hacerlos

Las empresas no se fían de la desescalada: test de inmunidad y 'con receta' a 58€

Los IgG determinan si un trabajador está inmunizado, y las ofertas van desde 36 € con receta médica 'de regalo' a 58 € que cobran las mutuas con la prescripción del médico de empresa

Foto: La desescalada y el trabajo presencial reactivan los análisis de inmunidad al covid.
La desescalada y el trabajo presencial reactivan los análisis de inmunidad al covid.

A las nueve de la mañana del jueves, unas 40 personas esperan frente a la clínica Megalab, en Madrid. La cola arranca en la calle Alfonso XII, frente al parque del Retiro, y se alarga hasta la calle Alberto Bosch. Allí aguardan niños y ancianos, la mayoría con mascarilla y respetando las distancias. La imagen se repite en el interior del edificio, donde una familia espera su turno en la escalera y la gente se acumula en la sala de espera de la clínica, situada en un primer piso. El trabajador que controla la entrada lleva una pantalla de plástico y los sanitarios van con buzos blancos. Todos los clientes buscan lo mismo: un test rápido de coronavirus.

Oficialmente, los laboratorios privados están intervenidos desde el pasado 14 de abril, pero, en la práctica, la vuelta al trabajo ha disparado la demanda privada. Las empresas y organismos oficiales como ayuntamientos no se fían de la desescalada del Gobierno y, sobre todo, de hacerla sin saber cuál es el grado de inmunidad al coronavirus de sus trabajadores. Por ello, los test privados 'intervenidos' vuelven a florecer a través de mutuas o de centros médicos privados. En esta ocasión, son los IgG, que determinan si un trabajador está inmunizado, y las ofertas van desde los 36 euros con la receta médica 'de regalo' a los 58 o 60 euros más IVA que cobran las mutuas con la prescripción del médico de empresa.

placeholder Unas 40 personas hacen cola frente a la clínica Megalab, en Madrid, para hacerse el test de coronavirus.
Unas 40 personas hacen cola frente a la clínica Megalab, en Madrid, para hacerse el test de coronavirus.

Pese a que el ministro Salvador Illa insistía este mismo miércoles en la no conveniencia de que los laboratorios privados, supuestamente intervenidos, realicen test, lo cierto es que las empresas los siguen haciendo, principalmente a través de las mutuas y los grandes laboratorios que trabajan con ellas.

"Estimado cliente: la comprensible preocupación de las empresas por establecer planes de reincorporación de sus plantillas con las debidas garantías está derivando en una confusión generalizada de la que no pocos intentan sacar provecho". Así comienza un 'mail' que una de las principales mutuas de prevención laboral está enviando estos días a sus clientes. El motivo no es otro que 'vender' los test IgG, la herramienta que permite calcular, con un análisis de sangre, el grado de inmunidad de los trabajadores. Una preocupación "capital", dicen en una empresa del sector servicios que está valorando la realización de esos análisis, para saber "si nuestros trabajadores están o no inmunizados y podemos empezar a recuperar la actividad con ciertas garantías".

placeholder Ángel acude a la clínica Megalab a hacerse el test de coronavirus por recomendación de su hija.
Ángel acude a la clínica Megalab a hacerse el test de coronavirus por recomendación de su hija.

Es el perfil de muchos de los que el pasado jueves hacían cola ante la puerta de Megalab. Una de ellas es Sara. "Trabajo en una clínica y me mandan para saber si lo he contraído". Un par de metros más adelante está Ángel, que las últimas semanas ha tenido síntomas y quiere saber si se ha contagiado: "Mi hija me habló de esta clínica y he venido para quitarme el mosqueo". Junto a él se encuentra Macarena, que sufre patologías previas y acude al centro por recomendación de un compañero de trabajo: "Prefiero pagar a seguir esperando".

Las mutuas venden los IgG a las empresas porque "su precio ya es competitivo, y más aún si se realiza dentro de la extracción del reconocimiento médico"

En el correo de la mutua, se cuentan las ventajas de los IgG, la "serología cuantitativa", frente a los test rápidos que hicieron furor hace un mes, en pleno pico de la pandemia. "En términos sencillos, existen dos tipos de test: los denominados PCR, cuya finalidad es detectar la presencia de virus, y las serologías, que buscan los dos tipos de anticuerpos que se generan cuando se ha tenido contacto con el virus, los IgM, a los que podemos llamar 'anticuerpos tempranos', por ser los que primero aparecen como reacción a la infección, y los IgG, o 'anticuerpos de inmunidad', pues su aparición en altas concentraciones es un indicativo de que ya se ha generado inmunidad". Los test rápidos aplican la serología cualitativa y solo sirven para saber si hay anticuerpos, mientras que la cuantitativa, además, aporta cuántos anticuerpos IgM y/o IgG hay en el individuo, lo cual es esencial para saber si el paciente ha generado una inmunidad suficiente. Para la serología cuantitativa, se realiza una extracción de sangre y se analiza en un laboratorio.

Inmunidad "a precio competitivo"

Las mutuas están informando a sus clientes de por qué los test IgG son los indicados ahora: son de mayor sensibilidad y especificidad, pueden dar por sí solos una información definitiva sobre si la persona ha tenido contacto con la infección y además la ha superado, la intervención de un laboratorio especializado es una garantía de profesionalidad y "su precio ya es competitivo, y más aún si se realiza dentro de la extracción propia de un reconocimiento médico". Porque esta era la cuestión más espinosa: la duda de las empresas a la hora de realizar test a sus trabajadores cuando desde el Gobierno se intervinieron los laboratorios privados y se exigió que los test vengan precedidos por la prescripción de un médico.

Centros médicos privados 'regalan' la receta preceptiva del especialista y cobran solo los análisis a las empresas y otros organismos

Pero, como siempre, hay recursos para sortear la prohibición. Y este 'escollo' finalmente se solventa, en la mayoría de casos, a través de las mutuas de prevención, que ofrecen precios especiales incluso por realizar los test de seroprevalencia a la vez que los reconocimientos médicos a las empresas que son sus clientes. "Las PCR triplican en precio a los anteriores y no dan información sobre inmunidad —dice el 'mail' de una de esas mutuas enviado a uno de sus clientes—. Nuestra recomendación es la realización de los test de serología cuantitativa. Podemos ofrecérselos en nuestras instalaciones, simultáneamente al reconocimiento médico o por separado, y también en sus instalaciones enviando un equipo sanitario para las extracciones a sus establecimientos o dependencias. El importe indicativo de cada test realizado en nuestros centros es de 58 €" si no se hace a la vez que el reconocimiento médico completo. Si se incluye en él, baja a 54 € por análisis, y si se realiza en el servicio médico de la empresa, sube a 61 €.

Personal de la mutua realiza la extracción y la interpretación de los resultados la realiza un facultativo, con informe para la empresa y para el trabajador, con lo que queda garantizado que todo se realiza bajo prescripción médica, como exige el Gobierno desde el 14 de abril. Los resultados tardan de cuatro a seis días y la mutua deja claro que, frente a los test rápidos y el negocio que hubo hasta que los laboratorios privados se pusieron al servicio de la Sanidad pública, "este análisis solo se ofrece a trabajadores. No a familiares, cónyuges e hijos". De hecho, para la realización de la prueba es necesario el número de la tarjeta de la SS.

Este tipo de pruebas se está ofertando también desde clínicas privadas, con un coste de 60 euros más IVA, y aseguradoras privadas valoran la posibilidad de incluirlas como medida preventiva. Todos los resultados de los análisis, los realizados por las mutuas o por estas clínicas, tienen que ser trasladados por ley a la Consejería de Sanidad de cada comunidad autónoma, y esta, a su vez, al Ministerio de Sanidad, para así engrosar las bases de datos sobre los trabajadores inmunizados.

Gratis la "receta", 36 euros el análisis

Pero no son solo las empresas las que no se fían de la desescalada prevista por el Gobierno sin la realización de test masivos. Organismos oficiales como los ayuntamientos también están recurriendo a estos análisis de IgG para su personal. Es el caso de una localidad populosa del norte de Madrid, que ha comenzado a hacer test PCR (a 105 euros cada análisis, "costaban 120 pero hemos ajustado el precio al recoger nosotros las muestras con personal propio", comenta el alcalde) para detectar en primer lugar cuántos de sus trabajadores están infectados.

El edil nos dice que "hemos encargado también los de seroprevalencia, porque son complementarios totalmente. Los PCR, en 24/48 horas tenemos los resultados enviados a un gran laboratorio especializado. Los de seroprevalencia, a 36 euros el trabajador". El precio ha resultado tan ajustado porque el ayuntamiento ha negociado con un centro médico privado de la población "que se ofreció a colaborar con nosotros y la consulta para la 'receta' nos la regala y nos cobra solo la prueba". El centro médico cobra 45 euros a los clientes individuales —si se llega a través de una mutua es gratis, puesto que ya viene con la prescripción médica— y la prueba, aparte.

Madrid obliga a todos esos laboratorios a informar de los resultados de los análisis para contribuir a dibujar el mapa de la inmunidad frente al covid-19

Los técnicos del Ministerio de Sanidad no recomiendan hacer pruebas masivas a personas asintomáticas aunque sea para volver a trabajar y evitar nuevos focos de infección, que es lo que temen las empresas. Fernando Simón explicó el 25 de abril en rueda de prensa que si alguna empresa va a realizar pruebas de este tipo, no solo se trata de tener el resultado sino también de entender cómo interpretarlo. Por ello, las mutuas aseguran que la presencia de los médicos y los informes correspondientes garantizan una "interpretación científica" de los análisis.

Por su parte, la Comunidad de Madrid —consciente de que no va a poder frenar el interés de las empresas por saber el grado de inmunidad de sus trabajadores a la hora de volver al empleo presencial— ha creado un protocolo para recoger los datos de todos estos análisis que se realicen en los laboratorios privados con el objetivo de que todas aquellas personas que en la autonomía se realicen uno faciliten sus resultados de cara a estudiar la evolución de la pandemia. La orden, publicada el jueves 23 de abril en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, busca aprovechar el celo de esas empresas para no solo conocer los positivos o negativos sino qué carga viral tienen o qué anticuerpos, y poder realizar mejor un mapa de prevalencia del coronavirus.

Obligación de informar a la CAM

Los laboratorios privados que realicen test de coronavirus o pruebas de seroprevalencia deberán hacer, según la orden de la Comunidad de Madrid publicada el 23 de abril, lo siguiente:

-Enviar durante las 24 horas siguientes al resultado de la prueba la información al correo electrónico isp.epidemiologia@salud.madrid.org.

-Especificar los datos identificativos del centro, servicio o establecimiento sanitario informante.

-Datos identificativos de la persona con prueba covid-19 confirmada.

-Fecha del resultado confirmado y fecha de la toma de muestra.

-Identificación de la muestra.

-Facultativo prescriptor.

-Tipo de muestra analizada (exudado nasofaríngeo u orofaríngeo, lavado broncoalveolar, aspirado endotraqueal, esputo, suero, sangre…).

-Tipo de prueba realizada (RT-PCR, serología, prueba rápida de detección de Ac, prueba rápida de detección Ag, secuenciación genómica…).

A las nueve de la mañana del jueves, unas 40 personas esperan frente a la clínica Megalab, en Madrid. La cola arranca en la calle Alfonso XII, frente al parque del Retiro, y se alarga hasta la calle Alberto Bosch. Allí aguardan niños y ancianos, la mayoría con mascarilla y respetando las distancias. La imagen se repite en el interior del edificio, donde una familia espera su turno en la escalera y la gente se acumula en la sala de espera de la clínica, situada en un primer piso. El trabajador que controla la entrada lleva una pantalla de plástico y los sanitarios van con buzos blancos. Todos los clientes buscan lo mismo: un test rápido de coronavirus.

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