V ASAMBLEA GENERAL DEL PARTIDO

Arrimadas reivindica Cs como el centro: "El camino no es fácil, pero España nos necesita"

La presidenta del partido se corona en la clausura de la V asamblea insistiendo en que España necesita un partido de centro y que volverá a conseguir que "millones de españoles se ilusionen"

Foto: Inés Arrimadas durante su discurso de clausura de la V asamblea general. (Pedro Ruiz)
Inés Arrimadas durante su discurso de clausura de la V asamblea general. (Pedro Ruiz)

Inés Arrimadas pronunció su primer discurso como presidenta de Ciudadanos en la V asamblea general del partido (celebrada de forma telemática por la situación de excepcionalidad) ante los 500 compromisarios elegidos para el congreso. De fondo, dos banderas (la española y la europea, ambas con símbolos de luto). Aprovechó su intervención para reconocer que “la nueva etapa que se abre” conllevará “un camino muy extenso” que, en todo momento, debe estar guiado “por lo que nos trajo a todos hasta aquí”: “España nos necesita. Necesita un partido de centro, moderno, moderado y reformista que defiende la igualdad de todos los españoles”, arrancó la nueva líder de la formación naranja.

Reconoció que “el camino no será fácil” —insistiendo en que para su partido nunca lo ha sido— resaltando que el objetivo de la nueva ejecutiva que encabeza debe ser “volver a ilusionar a millones de personas”. Se dirigió directamente a todos aquellos “que alguna vez nos votaron”, llegó a decir, “a los que nos votasteis en abril y luego no confiasteis en noviembre” (refiriéndose con claridad a la debacle de las últimas generales), para asegurarles que “el partido está fuerte y preparado” para volver a la batalla electoral.

“Vamos a seguir defendiendo los mismos valores de siempre. Yo lo voy a hacer. Estoy igual de comprometida e ilusionada con este partido ahora que en 2010 cuando fui al primer mítin. Y estoy convencida de que lo volveremos a hacer”, repitió en varias ocasiones la nueva presidenta de la formación. Arengó a sus filas en un momento de especial dificultad para el partido —tras el último batacazo y las encuestas que no confirman en ningún caso una recuperación— insistiendo en que “los que estamos en Ciudadanos sabemos que el camino no es fácil” porque “vinimos a la política no para servirnos de ella, sino para servir a los ciudadanos”.

Aseguró que esta “es una etapa más” y continuó: “Os garantizo que vamos a luchar por lo que hemos luchado siempre. Y eso merece la pena porque luchamos por España, por la libertad, la igualdad y la unión”, dijo, coreando una de los himnos políticos del partido. Se refirió a Albert Rivera, “un hombre valiente y de Estado” que “supo empezar este proyecto y lo dejó consolidado” (a diferencia de lo que hizo el expresidente del partido el jueves, que apenas citó a la presidenta entrante) y también mencionó expresamente a su rival en las primarias, el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea.

Arrimadas reivindicó a Ciudadanos como partido de centro en todo momento, asegurando que hasta que pudo votar la papeleta naranja por primera vez no se sentía representada con ninguna opción política. “Con 18 años voté en blanco y después tenía que elegir entre la opción menos mala. Nos pasaba a todos los que éramos de centro. Y, por fin, voté con la cabeza y el corazón cuando llegó Ciudadanos”, afirmó.

También dejó claro que el ADN del partido obliga a luchar por un proyecto común europeo —“no hay futuro en las luchas identitarias”— refiriéndose al momento actual de crisis, “no podemos dejar que esto sea una oportunidad para los populismos y los nacionalismos”. Reconoció “aciertos y errores”, aunque sobre todo, puso en valor lo logrado hasta el momento: los gobiernos autonómicos y locales tras mayo de 2019 “y haber cambiado el Gobierno de Andalucía” después de tantos años. “¿Quién nos iba a decir que estaríamos hoy aquí, que seríamos un partido de Gobierno o que seríamos la voz de los liberales europeos en España?”, se preguntó varias veces al reconocer “el orgullo y el honor” de ser la “primera mujer presidenta de un gran partido” en España.

Sobre la situación del coronavirus y la prórroga del estado de alarma que se debatirá el próximo miércoles en el Congreso, Arrimadas reprochó al Gobierno su actitud unilateral —“Sánchez lleva 17 días sin llamarme” dijo— y reconoció que al Ejecutivo “se le acaban las oportunidades de demostrar que realmente quiere consensuar algo con la oposición”. No desveló el sentido del voto de sus 10 diputados en la nueva prórroga en mitad de un clima difícil y con el PP abriendo la puerta a la abstención, aunque sí insistió en que “el único rumbo que guiará a su partido a la hora de votar será el interés general de los españoles”, desvelando que casi con toda seguridad seguirá apoyando al Gobierno en lo que respecta a las medidas de seguridad y sanidad que afectan a los españoles.

La asamblea y la falta de autocrítica

Arrimadas clausuró así la V asamblea general del partido, que debía celebrarse a mediados de marzo y que se pospuso por la crisis del coronavirus. El cónclave estaba llamado a ser el más importante de la historia del partido, tras la marcha del que fue su fundador y líder, Albert Rivera, y el desastre electoral del 10 de noviembre que necesariamente llevaba a celebrar un debate de fondo dentro de la formación.

La reunión entre Pedro Sánchez e Inés Arrimadas. (EFE)
La reunión entre Pedro Sánchez e Inés Arrimadas. (EFE)

Un debate que no llegó o, al menos, no en la medida de lo esperable. En la primera jornada de la asamblea, este jueves, los cerca de 500 compromisarios (delegados elegidos por la militancia) debían pronunciarse sobre el informe de gestión de la anterior ejecutiva desde el pasado congreso (2017) y hasta la actualidad. Un informe que definitivamente renunció a cualquier autocrítica de fondo y se centró en el crecimientos del partido en el pasado ciclo electoral (sobre todo, las generales de abril y las municipales, autonómicas y europeas de mayo.

Pasó de puntillas por la debacle de noviembre (de 57 diputados Ciudadanos pasó a tener una decena de ellos en el Congreso en solo unos meses) y reiteró los motivos que ya entonces los principales dirigentes esgrimieron para explicar el desastre: no supieron convencer y explicar a los electores la solución de Estado propuesta (un acuerdo ‘in extremis’ con PP y PSOE cuando y era inevitable evitar la repetición electoral y tras estar Rivera desaparecido todo el verano), defendiendo la postura mantenida de no hacer presidente a Pedro Sánchez a pesar de que naranjas y socialistas sumaban mayoría absoluta: “Mantuvimos nuestra promesa electoral” que, en efecto, fue así: Rivera prometió en la campaña de abril que los votos de Ciudadanos no servirían en ningún caso para sumar con Sánchez.

Con respecto a los documentos de estrategia y estatutos (las dos ponencias que Ciudadanos llevaba a esta asamblea general) no hubo sorpresa. Salieron adelante los documentos oficialistas, que ya adelantó en su día este diario, en los que la formación se reivindica como un partido de centro capaz de llegar a acuerdos a izquierda y derecha (cosa que en los gobiernos autonómicos no hizo, porque pactó en todos con el PP) para evitar que “populistas y nacionalistas” gobiernen en España.

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