LA CAPITAL ABORDA EL CAMBIO DE PARADIGMA

Menos coches, más terrazas y vida de barrio: Madrid planea ya su urbanismo postcovid

Las grandes ciudades asumen un cambio de paradigma y estudian cómo será la vida cuando llegue el desconfinamiento. Sacar el máximo partido al espacio público será la principal clave

Foto: Un viandante pasea al perro por la plaza de Lavapiés. (EFE)
Un viandante pasea al perro por la plaza de Lavapiés. (EFE)
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El debate de la desescalada, la reactivación económica y la vuelta de los ciudadanos a las calles —desde este domingo los niños podrán pasear— empieza a centrar el trabajo de las administraciones. Las grandes ciudades asumen un cambio de paradigma y estudian cómo podrán abrir los restaurantes, los comercios o el transporte público con todas las garantías y, sobre todo, cómo responderán a las demandas de la sociedad tras semanas de confinamiento. Paseos con sus hijos, actividades, desplazamientos al trabajo, recados diarios… y todo ello con la distancia de seguridad debida. La primera conclusión está encima de la mesa: hay que repensar el espacio público, cambiar el urbanismo y sacarle el máximo partido.

El Ayuntamiento de Madrid lleva días debatiendo el asunto. En la Junta de Gobierno del jueves, presidida por José Luis Martínez-Almeida, se planteó la urgencia de empezar a estudiar "todas las opciones posibles". Ya no basta con hablar de modelo de ciudad. Crearán una estrategia conjunta de las áreas de Desarrollo Urbano Sostenible y Medio Ambiente y Movilidad en busca de un equilibrio lógico. El consistorio maneja la premisa de que la gente se sentirá más segura cerca de su casa cuando empiece a salir. Cruzar Madrid en Metro para ir a cenar queda descartado.

De ahí la necesidad de construir nuevos nodos y puntos de encuentro en los barrios, en sus plazas, que permitan a los ciudadanos hacer las compras, paseos o tomar el aperitivo sin tener que hacer desplazamientos continuos. "La superficie es la que es", insisten desde la concejalía de Urbanismo que dirige Mariano Fuentes. "Por eso tenemos que encontrar un equilibrio entre todos los aspectos para sacar el máximo partido posible".

Menos coches, más terrazas y vida de barrio: Madrid planea ya su urbanismo postcovid

Uno de los principales debates está en los automóviles de residentes que ocupan gran parte de la vía pública y que podría destinarse a ampliar el espacio de algunos comercios o garantizar la distancia de seguridad entre los viandantes. Muchos de esos coches se mantienen inutilizados durante semanas e incluso meses. El Ayuntamiento estudiará la posibilidad de generar aparcamientos en el extrarradio o que los propietarios puedan disponer de plaza en parkings subterráneos para conseguir más acera.

Es una idea compartida por expertos como José María Ezquiaga, exdecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, que ve indispensable liberar las calles de esos automóviles. "Por un lado se conseguiría una ciudad mucho más peatonal que, a largo plazo, se convierte en una ciudad más saludable. Y, por el otro, se consigue mantener el distanciamiento social y evitar aglomeraciones cuando el desconfinamiento se produzca".

También Miguel Álvarez, consultor del Mobility Institute Berlin, recuerda que la situación se prolongará durante un tiempo y que las tendencias cambiarán mucho. "Hay gente que puede necesitarlo, pero seguro que hay muchísimos coches que pueden sustituirse por el transporte público, por 'car sharing', bicicletas o directamente ir a más sitios andando". En algunos barrios, señala Álvarez, las calles se han vuelto aparcamientos al aire libre. No hay un solo espacio sin coches. "Vallecas, Usera, Carabanchel, Tetuán… Como el espacio público está ocupado, no tenemos bancos, ni papeleras".

Peatonalización y vida cotidiana

Que la peatonalización va a ser mucho más intensa a partir de ahora —empezando por los hábitos— parece otro punto de partida. "No cabe duda. La clave en la vida cotidiana va a estar en hacer la ciudad más peatonal, no solo ampliando aceras, sino poniendo cerca de los habitantes las cosas que puedan necesitar. Comercio y ocio", apunta Ezquiaga. Caminar a los supermercados, a las farmacias, y no tener que ir a lugares muy lejanos. Las zonas verdes también jugarán un rol esencial.

Almeida decidió cerrar El Retiro antes incluso de decretarse el estado de alarma. "Eso ocurrió porque allí se forman aglomeraciones. Muchas familias se desplazan para ir independientemente de donde vivan. Vamos a necesitar más parques, más zonas verdes al lado de casa donde los niños puedan jugar", insiste el exdecano del COAM. Esta nueva necesidad podría cambiar alguna medida que el nuevo consistorio puso en marcha al poco tiempo de llegar, como la reversión de la peatonalización parcial de la calle Galileo, en el distrito de Chamberí, que sirvió para que unos cuantos coches pudieran volar a aparcar junto a la plaza a la que tantos vecinos acuden.

Almeida y Villacís al despeatonalizar Galileo. (EFE)
Almeida y Villacís al despeatonalizar Galileo. (EFE)


"La creación de parques es difícil porque casi todo está edificado en la ciudad. Pero se pueden potenciar ejes y hacer actuaciones concretas. Dar uso a los esquinazos, poner zonas de juego para niños, reutilizar zonas que están más desaprovechadas y ver si funcionan", apunta Álvarez, comprando la situación con la capital alemana, donde existen muchos mini espacios y pequeños parques que facilitan el reparto y dispersión de la población. Muchas ciudades europeas como Milán o París ya están abordando una nueva estrategia de espacio público.

Transporte, restaurantes y comercios

La red de transporte público también deberá contar con las garantías de seguridad necesarias. Los expertos ponen el foco en la tecnología. "Los dispositivos inteligentes pueden ayudar mucho. Tendremos que saber con exactitud la hora a la que va a pasar el autobús. Eso puede ayudar a que no haya aglomeraciones en la marquesina". A eso habrá que sumar la importancia de la bicicleta y otros nuevos transportes.

Con respecto a la hostelería y el comercio, el ayuntamiento está manteniendo reuniones para avanzar en el futuro de estos sectores. Los restaurantes ven en las terrazas su particular tabla de salvación al entender que habrá más reticencias a estar en los interiores. Begoña Villacís ya avanzó algunas medidas que se pondrán en marcha: ampliar la temporada estival hasta marzo del año que viene (y que no finalice en octubre como normalmente) y aumentar los horarios de terrazas según la normativa de la Comunidad de Madrid que el anterior consistorio nunca llegó a aplicar. Además, el consistorio dará la posibilidad de ampliar la superficie (aunque manteniendo el mismo número de mesas y sillas) para hacer posible un mayor distanciamiento entre clientes.

El cocinero Adrián Rojas antes de repartir comida en su restaurante. (EFE)
El cocinero Adrián Rojas antes de repartir comida en su restaurante. (EFE)

Madrid también tendrá en cuenta las demandas de los comerciantes, que temen quedar invisibilizados por la hostelería y por la inseguridad que tengan los compradores de acceder a las tiendas. De hecho, el ayuntamiento insiste en alcanzar "un equilibrio para todos" y no descarta alguna opción de exteriores para que también puedan contar con espacio público.

Las grandes ciudades y la vivienda

El exdecano del COAM señala la idea de que muchas personas puedan creer que lo ideal en este momento sería vivir en el campo por la baja densidad de población. "Se culpabiliza a Madrid, Barcelona o Nueva York de los mayores contagios por la densidad. En parte es cierto, pero la vida contemporánea está muy ligada a las ciudades. La densidad residencial no es mala. De hecho, puede ser muy buena. La cuestión es que debe ir unida a más metros cuadrados de vivienda y de más calidad. Si sufres un ataque de corazón, estar en Madrid y cerca del hospital te puede salvar la vida", explica.

"Lo que tenemos que hacer es aprender la lección ahora que hemos pasado tanto tiempo confinados", insiste. "Nos hemos dado cuenta de que no hemos cuidado nuestro parque de vivienda. De que no tienen sentido esos patios sórdidos o que no puede haber viviendas sin aire ni sol". En los años cincuenta se pusieron de moda las terrazas en Madrid de la mano del arquitecto Gutiérrez Soto. Representaban parte del estatus de la calidad de vida. "¿Cuánta gente se habrá arrepentido de haber cerrado su terraza o de no haber dado prioridad a tener balcones?", se pregunta Ezquiaga en semanas en las que contar con un trozo de sol para leer o pasar tiempo se ha vuelto un privilegio.

"Hay que repensar las normativas. No solo la vivienda. Podemos poner ejemplos similares de los portales o ascensores. Se han redimensionado a espacios mínimos. Necesitamos zonas comunes más generosas. Muchas cosas que hemos dejado de valorar".

Barcelona, carriles bici; Valencia, peatonalización

Marcos Lamelas / Víctor Romero

El Área Metropolitana de Barcelona, que agrupa a la capital de Cataluña con 35 municipios de su conurbación, también planea ampliar los carriles bicis para facilitar el desconfinamiento y no saturar el transporte público cuando se vaya volviendo a la normalidad, según han apuntado fuentes municipales. La alcaldesa, Ada Colau, que es una firme defensora de la bicicleta como medio de transporte urbano, estudia incorporar una serie de carriles bicis provisionales que servirían para mantener la distancia personal. Por ahora se están analizando las rutas y si implicarían restricciones añadidas del tráfico privado.

En cuanto a Valencia, tercera ciudad de España por número de habitantes, la expansión del virus y los indicios de que los índices de contaminación pueden agravar los efectos sobre la salud han otorgado nuevos argumentos a los planes de reducción de emisiones. El alcalde, Joan Ribó y, especialmente su concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, ambos de Compromís, han desplegado desde 2015 medidas de restricción al uso del vehículo particular, a pesar de la oposición de algunos ciudadanos y de rivales políticos.

La irrupción del Covid-19 y las medidas de confinamiento paralizaron las obras del que es uno de los proyectos estrella de la legislatura: la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento, un proyecto tutelado por la vicealcaldesa, la socialista Sandra Gómez. Sin embargo, Ribó anunció este viernes la reanudación de los trabajos a partir de la semana que viene. La decisión de retomar las obras se ha visto favorecida, además, por la fuerte disminución en la intensidad en el paso de vehículos desde que se decretó el estado de alarma. El plan contempla reducir a un único carril (ahora hasta ocho) el tráfico rodado, restringido al transporte público y el acceso de residentes. La actuación supondrá ampliar en 12.000 metros cuadrados el espacio para viandantes y en total habrá 21.000 metros cuadrados peatonales.

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