EL FUTURO A MEDIO PLAZO DE LA MOVILIDAD

¿Nos esperan meses de reaperturas y cierres? “Quizás elijamos cada día coche o metro”

La incertidumbre nos acompañará durante tal vez el próximo año y medio, lo que obligará a sistemas como el transporte a adaptarse a los cambios a una gran velocidad

Foto: Foto: EFE.
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Este miércoles, el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, revelaba en una entrevista con ‘ABC’ que en los próximos meses muy probablemente solo tres de cada diez viajeros podrán hacer uso del transporte público. Tan solo motivos de trabajo o estudios, siempre utilizando mascarilla. Por fin, una cifra que daba forma a la sospecha abstracta que late en la sociedad: nuestras costumbres de movilidad van a cambiar, nos gusten o no.

Un informe del Mobility Institute Berlin proporciona alguna de las claves para entender qué ocurrirá durante el próximo año y medio, en esa fase de desescalada, como la hemos llamado en España. ‘Tras la respuesta a la emergencia: estrategias para el transporte público frente a la pandemia del SARS-CoV-2’ señala que nos encontramos “al principio de un proceso que podría durar varios años”, y en el que si bien la demanda de movilidad se recuperará poco a poco respecto al momento actual, se mantendrá por debajo de los niveles previos.

Visto lo visto, es esperable que veamos rebrotes de la epidemia, y que eso nos lleve a tomar medidas de supresión de nuevo

La crisis, con fuertes restricciones, paralización de la actividad económica y alto cumplimiento de la ciudadanía ya la conocemos, porque llevamos un mes en ella. La clave se encuentra en lo que los autores denominan calibrado, un proceso de unos 18 meses en el que se suavizarán restricciones, pero también habrá “nuevas oleadas de contagios y retornos al confinamiento”, “banalización de la crisis y disminución del grado de cumplimiento” y altos niveles de desempleo. La fase a la que nos asomamos, y que en transporte, como ocurre con otros ámbitos, estará caracterizada por la volatilidad.

“Visto lo visto, es esperable que veamos rebrotes de la epidemia, y que eso nos lleve a tomar medidas de supresión o mitigación”, explica Miguel Álvarez, consultor del Mobility Institute Berlin. Mientras que la supresión (escenario actual) reduce el contacto social entre un 70 y un 75%, la mitigación solo lo hace entre un 25 y un 40%. En caso de que los casos volviesen a aumentar sería posible que se cerrasen de nuevo colegios o algunas empresas se viesen obligadas a volver al teletrabajo, pasando de nuevo de mitigación a supresión. El informe cifra en año y medio porque es un tiempo razonable para poner en marcha estrategias de movilidad e inversiones. “Si luego no es así, mejor, pero hay que ponerse en lo peor para planificar”.

Algo que, en el transporte, se traduce en una incapacidad de prever la demanda problemática. “Ahora pensamos que no vamos a coger el transporte ni locos, pero cuando pase la presión informativa se nos olvidará, y si llega el otoño y los casos vuelven a subir, volveremos a evitar el metro”, recuerda Álvarez. “Esto va a poner al transporte en un problema, puesto que va a encontrarse con una demanda muy volátil, que es una situación completamente nueva para los operadores”. Habitualmente, es sencillo ajustar la oferta a partir del histórico de día y hora, pero incertidumbre a la que nos enfrentamos lo hace imposible, haciendo que lleguemos a “elegir el modo de transporte cada semana, o incluso a diario”.

“Vamos a vivir con las noticias del día de fondo, atendiendo a la programación de cierres o aperturas que pueda haber cada mes”, prosigue el consultor. Mientras la percepción en España es la de una gradual desescalada, la sensación que existe en otros lugares como Alemania, donde él vive, es muy distinta. “En Berlín sabemos que mañana abren las tiendas, que el lunes lo harán las zonas de juegos infantiles y que hasta octubre no se abren bares y clubes… Va a haber un calendario móvil donde se modulen cierres y aperturas, porque entramos en la fase de negociación de la economía del confinamiento en la que ya no puede estar todo cerrado”.

El viajero volátil

A medida que la población comience a sentirse más segura, volverá al transporte público, aunque el desempleo disparado y el teletrabajo suavice este retorno. El informe señala que es posible que algunas personas compensen la falta de movimiento durante la cuarentena aumentando sus desplazamientos. Muy probablemente, en un primer momento se favorecerá el de superficie (autobuses) frente al subterráneo por una cuestión seguridad casi psicológica, como recuerda Álvarez. “Todos vamos a reevaluar continuamente cómo vamos al trabajo, si una persona va en metro, a lo mejor en esos momentos en los que remonta el pico se lo piensa y coge la bicicleta”, añade.

Estamos convenciendo a la gente de que deje de usar el transporte público, y después tendremos que convencerlos para que vuelvan

“En estas circunstancias, para el transporte público es clave que el tiempo entre oleadas de contagios sea lo más largo posible”, señala el informe. “Si las oleadas se sucedieran rápidamente, un retorno notable de pasajeros sería más difícil”. Este es contundente con la importancia del transporte público en la movilidad urbana. Simplemente, “no hay alternativa”. La encuesta realizada para el estudio muestra que, a pesar de las recomendaciones, a largo plazo no se va a evitar el uso de autobuses o metros. “Ahora mismo, estamos convenciendo a la gente de que deje de usar el transporte público, y después tendremos que convencerlos para que vuelvan”, lamenta el coordinador de una Organización de Transporte Público de Europa del Este citado en el trabajo.

Por ello, es necesario ampliar la oferta. “Más frecuencia de autobuses para que la capacidad por cada uno o sea menor o darles prioridad a través de nuevos carriles”, añade Álvarez. “Es probable que persista cierto grado de distanciamiento social, al menos hasta la segunda mitad de 2021”, razona el informe. “Esto reduce el número de usuarios que el transporte público podrá transportar simultáneamente en cada vehículo. Por lo tanto, se necesitará más capacidad para acomodar a los pasajeros, los cuales regresarán tan pronto como se levanten las medidas de supresión”.

Evaluación del riesgo percibido. (Fuente: 'Tras la respuesta a la emergencia', de Mobility Institute Berlin)
Evaluación del riesgo percibido. (Fuente: 'Tras la respuesta a la emergencia', de Mobility Institute Berlin)

Puede ser incluso una oportunidad para estimular proyectos de infraestructura en las ciudades que contribuyan a la economía local y que tengan en cuenta las medidas de distanciamiento social. Para ello, matiza el consultor, es inútil seguir los ritmos habituales de planificación a años vista. El sector del transporte debe dar respuestas mucho más rápidas. “Vamos a necesitar carriles temporales, y para eso los operadores deben ser ágiles y cambiar procesos y estructuras”, explica el consultor. La tecnología es clave, por ejemplo, a través de aplicaciones móvil que faciliten la movilidad del usuario por la ciudad con sistemas inteligentes.


Pequeños cambios, grandes diferencias

La excepcionalidad de la situación obligará a adoptar nuevas fórmulas que hasta entonces no nos habíamos planteado. Por ejemplo, una diferente tarificación. ¿Cuántas personas se quedaron colgadas con un abono mensual inservible tras invertir parte de su sueldo en él a principios del mes de marzo? “En un contexto de esa incertidumbre nadie se va a comprar un abono anual, porque es mucho dinero que pagas por adelantado, o mensual, que es el que la mayoría gente usa”, responde Álvarez.

Es el momento de integrar las nuevas propuestas de movilidad en una plataforma de servicios de colaboración público-privada

El billete sencillo, sin embargo, resulta muy caro para el viajero diario. La propuesta recogida en el informe son sistemas más flexibles y sencillos, por ejemplo, topes de pago que aseguren a los viajeros la utilización de la tarifa más favorable o “una fijación de precios dinámica para influir en los flujos de viajes y evitar así el hacinamiento dentro de vehículos y estaciones en épocas de mayor riesgo de infección”.

Un momento ideal para promover la idea del ‘Mobility-As-A-Service’, el deslizamiento hacia soluciones de movilidad combinadas que no pasen por el vehículo privado. Por ejemplo, integrando todos esos servicios de nueva movilidad como Car2Go o de patinetes eléctricos en una única plataforma única pública que unifique los cobros y proporcione soluciones. Una tendencia que ya estaba en marcha en los últimos años, a pesar de algunos resbalones, y que en un contexto donde no sabemos qué va a ocurrir al día siguiente puede ser aún más importante.

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