ILDEFONSO HERNÁNDEZ COMBATIÓ LA GRIPE A

"La primera ola está bajando pero no sabemos el final de la historia"

El catedrático Ildefonso Hernández fue director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad durante la gripe A. Critica que se ha abandonado la salud pública

Foto: Ildefondo Hernández. EFE
Ildefondo Hernández. EFE

Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Elche, estuvo allí. Era director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad entre 2008 y 2011, cuando la gripe A amenazaba con desbordar los servicios sanitaros. Entonces, el ministerio fue acusado de alarmista por comprar millones de tratamientos, lo contrario que con el coronavirus. "En una crisis has de hacer lo mejor que puedas sin desviarte por las críticas, que siempre van a existir, tanto por defecto y por exceso. Siempre hay gente muy segura de sí misma que sabe lo que hay que hacer", explica el vicepresidente de la Sociedad Española de Salud Pública.

Critica que la inversión en el Ministerio de Sanidad se ha abandonado y que la Ley de Salud Pública, de 2011, no se ha desarrollado. "En el Ministerio de Sanidad falta personal. Lo vi con la gripe A. Hay gente insustituible". "Los servicios sanitarios han pasado 10 años de crisis muy estresados, pendientes de lo urgente, sin estímulos para pensar en el futuro. Los que los gestionan están apagando fuegos". Hernández apoya que comience el desconfinamiento por los niños y que se haga por fases, como llevaban tiempo pidiendo comunidades: "Hay que dar a la población una perspectiva de que esto va a mejor. Hay familias en situaciones muy difíciles por el tamaño de las viviendas".

PREGUNTA. ¿Cuando empezó en epidemiología imaginó que iba a vivir algo así?

RESPUESTA. Yo era dermatólogo en origen y me pasé a epidemiología. No pensaba que fuese a vivir nada de esta magnitud y sin embargo nada más llegar empezó el sida. Era increíblemente llamativo y realmente dramático. No había tratamiento, iba asociado a estigmas y problemas que dificultaban su prevención. Pero desde el punto de vista respiratorio ya sufrí un shock con la gripe A. Pero las experiencias dejan unas inercias que piensas que después no va a ser para tanto.

P. Ya que saca la gripe A: usted era director general de Salud Pública entonces. Y les acusaron de exagerar, de comprar millones de dosis de tratamiento que no servían para nada. ¿Cómo lo recuerda?

R. La ministra que estaba, Trinidad Jiménez, era una excelente comunicadora y muy humilde y trabó una relación muy leal con los medios de comunicación que informaban muy bien. Ella además tenía buena relación con presidencia y capacidad de gestión. Hubo una tensión de trabajo muy alta y días muy difíciles. Al principio nos llegaban informaciones muy preocupantes. Recuerdo reuniones con México, Canadá, EEUU y decían ‘cuidado que tenemos intensivos que había casos en gente joven’. De hecho el primer caso en España fue una mujer embarazada que murió. Algunas acusaciones o críticas eran de que no queríamos comprar vacunas suficientes, seguramente eran las mismas voces estridentes que después decían que se había exagerado. La lección aprendida es que en una crisis has de hacer lo mejor que puedas sin desviarte por las críticas, que siempre van a existir, tanto por defecto y por exceso. Siempre hay gente muy segura de sí misma que sabe lo que hay que hacer. El problema es saber lo que hay que hacer en cada momento.

"Siempre hay gente muy segura de sí misma que sabe lo que hay que hacer. El problema es saber lo que hay que hacer en cada momento"

P. La gripe A, el SARS y el MERS parecía que iban a desencadenar una pandemia pero no fue así. ¿No hicieron que nos confiásemos? Que un virus podía saltar a humanos era algo que se decía desde hacía años y sin embargo cuando ha pasado nadie estaba listo.

R. Era una amenaza permanente pero precisamente al ser permanente y al habernos dado varias voces de alarma puede que haya generado una falsa confianza a los sistemas sanitarios del mundo. Aunque tengamos planes de respuesta, para la gripe sin ir más lejos, hay cierta inercia en los servicios sanitarios. Los servicios sanitarios han pasado 10 años de crisis muy estresados, pendientes de lo urgente, sin estímulos para pensar en el futuro. Los que los gestionan están apagando fuegos constantemente y eso influye en la capacidad de pensar en inversión. Eso no quita la responsabilidad.

P. En su época hicieron la ley de Salud Pública pero después no se desarrolló.

R. He echado de menos esa ley de salud pública y la agencia que estaba prevista como centro estatal y que nunca se ha establecido. La ley tenía un capítulo sobre vigilancia en salud pública y un reglamento debía desarrollarlo. Con un buen decreto que hubiese actualizado el de 1995 y que hubiese establecido las formas de coordinación, de definiciones, de transmisión de la información..., todo eso hubiese servido en esta situación. No habríamos tenido el problema que tenemos con datos no heterogéneos si estuviese bien trazado y acordado con las comunidades. Es una hipótesis, obviamente, pero parece esperable que un buen sistema de vigilancia con inversión hubiésemos tenido una mejor información. Eso no evita la epidemia pero sí da una rápida coordinación de información y de detención. Si tienes instituciones públicas sólidas pueden preparar para emergencias.

"No puede haber cambios de metodología que te impidan hacer seguimientos temporales"

P. Los datos de las comunidades son heterogéneos. ¿No es un bochorno a estas alturas?

R. Yo no diría que es un bochorno. Tener información puntual y de calidad de eventos sanitarios que suponen millones de actos al día es imposible. Igual la gente piensa que debemos saber cuántos catarros hay al día. Pero eso es imposible. Es normal que en epidemiología se tengan definiciones de casos provisionales, que haya casos que no se detectan porque ya sabemos que la capacidad de detección del sistema no representa la realidad y eso pasa en todo el mundo. Lo que no puede haber son cambios de metodología que te impidan hacer seguimientos temporales.

P. No hablamos de catarros sino de saber cuánta gente hay en la UCI en un día. Es gente que no se mueve.

R. Esa información se tiene. Otra cosa es que no se coordine bien. Pero hay que saber que no hay tanto personal en los hospitales para gestionar la información y menos en situación de estrés.

P. Pues el ministerio va añadiendo datos heterogéneos y lo soluciona a base de asteriscos.

R. El ministerio ha tenido que hacer esa orden para unificar los criterios y decir cuál es la información y como hay que darla. Normalmente basta con la coordinación del ministerio y lo normal es que funcionen las cosas. Es posible que en una situación de estrés se hayan desconfigurado. Pero la mayor parte de las veces no creo que sea deliberado, creo que son contingencias debidas al estrés a la falta de personal.... Cuando creas un sistema de cero la gente no tiene un manual de ruta y hay fallos. Es lógico.

Trinidad Jiménez e Ildefonso Hernández en el ministerio. EFE
Trinidad Jiménez e Ildefonso Hernández en el ministerio. EFE

P. Da la impresión de que al ministerio le ha pillado sin músculo esta crisis, que 20 años después de dejar las competencias del Insalud le ha venido grande.

R. No es por la pérdida de competencias, es simplemente la voluntad política de que el ministerio realice con adecuada calidad las funciones que se espera que haga. El ministerio tiene que hacer aquellas cosas que sirven a la buena coordinación del sistema. Un ejemplo: es el que mide todas las dosimetrías de radiación España y lo hace un centro pues perfecto porque no hay que tener uno en cada comunidad. Para esas cosas es bueno que haya un ministerio: para que no haya un centro de medicina nuclear en cada esquina, para que haya un buen equipo que negocie en la UE y la conozca, para que haya una agencia española de salud pública que coordine en forma de red, no que colonice, al revés. La diversidad de be aprovecharse para que lo mejor se haga al servicio del conjunto. Pero es cierto que el ministerio ha ido perdiendo personal y a pesar de ser pocos son excelentes, porque hay servidores públicos de alto nivel.

P. ¿Pero al llegar al ministerio le sorprendió la falta de personal?

R. Con la gripe A lo pasamos mal. Veías que en el ministerio no había tanta gente. Me sorprendió que había personas clave muy buenas casi insustituibles. Se habían externalizado muchas cosas y no se podían contratar funcionarios. Hicimos una propuesta diciendo que era más barato contratar funcionarios mejor que hacer encargos a empresas públicas pero no fue bien acogido.

"Con la gripe A lo pasamos mal. En el ministerio no había tanta gente. Me sorprendió que había personas clave muy buenas casi insustituibles"


P. En EEUU dicen que una guerra está envuelta en una niebla y que no se comprende en directo, sino solo pasado un tiempo. Con la pandemia es igual pero igual sí podemos hablar ya del principio, de qué se ha hecho mal.

R. Todavía es pronto para evaluar. Una cosa es que la primera ola esté bajando pero el final de la historia no lo sabemos. Si viene una vacuna, fantástico. Pero mientras… Para saber quién ha hecho bien y por qué falta mucha valoración. Es realmente complejo evaluar las políticas públicas. La crítica es fácil. Pero no se puede debilitar a la OMS y después criticarla porque no alcanza. No puedes tener un ministerio sin recursos y después criticar que no llega. Ponte a trabajar dos meses allí durante 20 horas al día y luego di si se ha hecho lo que se podía hacer. Es muy fácil hacer la crítica si no tienes en cuenta el contexto. Las críticas tiene que ajustarse a las condiciones en las que se han tomado las decisiones.

"Las familias tan compactas como las españolas e italianas, donde conviven jóvenes y mayores, iban a facilitar la transmisión"

R. Bueno, parece evidente que España cerró tarde.

R. Hubiese sido mejor una semana antes o dos pero es muy difícil acertar la semana exacta o el día exacto. Si lo haces muy pronto igual antes la población no hubiera respondido así de bien porque no ve el riesgo. Otros países han tenido problemas parecidos. No sabíamos los patrones de transmisión del virus ni cómo iba a discurrir en los grupos sociales. Hace mes y medio no sabíamos que las familias tan compactas como las españolas e italianas, donde conviven jóvenes y mayores, iban a facilitar la transmisión.

P. ¿Eso está establecido así? En Italia se ha comentado.

R. Es probable que sí aunque de momento son hipótesis. Los datos muestran que en Alemania la gente el 10% de los menores de 25 años viven con sus padres. En España es el 50%. Las familias compactas facilitan una intensa relación entre niños y mayores. Eso se da en España y en Italia. Eso no lo sabíamos en ese momento. Si el virus hubiese afectado más a los jóvenes no habrían hecho falta tantas hospitalizaciones. Esos detalles no los teníamos. No digo que no se cerrara tarde, pero sí que cada gramo de conocimiento te hace cambiar la visión que tienes el día anterior. Nadie pedía ciertas cosas entonces. Es complejo.

P. Entiendo que defiende a Fernando Simón.

R. Es un buen profesional y hace un buen trabajo. Yo no tengo ninguna consideración negativa. Es imposible repetir la historia pero si hubiera a ocurrir lo mismo en distintos lugares creo que se repetiría lo mismo. Si lo pudiésemos testar en distintas situaciones con distintas personas mi hipótesis es que pasaría más o menos igual. Porque se ha llegado tarde en muchos sitios. Solo han parado el golpe de entrada Singapur y Corea y ahora están paso adelante y paso atrás.

"¿La inmunidad durará? Pues inferimos por otros coronavirus que durará hasta otoño e invierno pero no tenemos la prueba"


P. Ya se saben más cosas.

R. Tenemos poco conocimiento aún. ¿La inmunidad durará? Pues inferimos por otros coronavirus que durará hasta otoño e invierno pero no tenemos la prueba. Eso hace que sea compleja la toma de decisiones. Sí sabemos que el sistema sanitario y de vigilancia tiene que esmerarse mucho para tener un cuadro de mando con medidores de alta calidad que nos permita y haciendo viajes adelante y atrás, que los servicios sanitarios estén aliviados, descansados.

P. El servicio sanitario lo ha pasado muy mal.

R. Ha estado desbordado y ha vivido momentos muy difíciles pero no nos olvidemos de la multitud de cosas buenas que han hecho. Los profesionales se han adaptado rápidamente y han triplicado las camas de críticos de una forma espectacular. Lo han hecho atendiendo a enfermos, infectándose... Esa plasticidad hay que utilizarla de forma ordenada: hay que separar ahora a los pacientes mantener la telemedicina...


P. ¿Quiere decir que en otoño podemos estar igual?

R. Esperemos que no, pero la gripe ya tensiona el servicio sanitario y si se adelanta y se junta con esto... Si no hay inmunidad a largo plazo tendremos que cruzar los dedos para encontrar una vacuna y para que los tratamientos que se ensayan den resultado. Inmunidad hay pero no conocemos la duración.

P. Y sin embargo empieza el desconfinamiento. Los niños podrán salir a pasear al fin.

R. Hay que dar a la población una perspectiva de que esto va a mejor. Hay familias en situaciones muy difíciles por el tamaño de las viviendas, por el número de niños, hay que aliviar eso y más pronto que tarde se tomará la medida. Tenemos que tener las UCI aliviadas y una disminución del número de casos durante tiempo pero vamos en camino. Los casos crecerán porque se aumentan las pruebas.

"Hay que dar a la población una perspectiva de que esto va a mejor. Hay familias en situaciones muy difíciles por el tamaño de las viviendas"

P. También se va a desconfinar con zonas como pedían.

R. No tiene sentido seguir haciéndolo nacional porque la gente no lo entenderá, sobre todo en las islas. En La Graciosa por qué no van a poder salir. O en El Hierro. Oiga, que no todo es Madrid.

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