CRÍTICAS DE LOS PARTIDOS AL PRESIDENTE

Sánchez pide un pacto a un Congreso cada vez más dividido y crítico

La crisis de la pandemia aleja los acuerdos, reduce el apoyo al Gobierno y rompe todos los bloques: el de la oposición y el de los socios del Ejecutivo

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dispone a tomar la palabra en el pleno del Congreso celebrado este jueves. EFE Mariscal
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dispone a tomar la palabra en el pleno del Congreso celebrado este jueves. EFE Mariscal

En la superficie queda que hay un intento de Pacto de Estado por la Reconstrucción, con una reunión de todos los partidos programada para la próxima semana y con invocaciones del presidente del Gobierno a la unidad política, con sindicatos, patronal, comunidades autónomas, diputaciones provinciales y ayuntamientos. Pero en el fondo del trascendente debate del Pleno del Congreso de este jueves, en plena pandemia que ya ha matado a más de 15.000 personas en España, queda la profunda división en el Congreso.

El decreto de prórroga del estado de alarma es aprobado con menor apoyo que lo fue la declaración de hace 15 días; el Gobierno pierde apoyo político en plena situación de emergencia sanitaria, social y económica; la gestión del Ejecutivo es criticada desde la derecha y desde la izquierda; los bloques políticos previos se han roto y, sobre todo, se ha llenado el hemiciclo vacío de decenas de reproches y descalificaciones cruzadas que ponen en duda la viabilidad del supuesto pacto de Estado. No hay puentes viables entre quienes tienen que pactar, aunque estemos dentro de una catástrofe.

En este clima político, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha empezado el día llamando a “un gran acuerdo para la reconstrucción económica y social de España que no excluya a nadie”. Sánchez ha comparecido con un tono más optimista que el del anterior pleno, con apariencia menos decaída y sacando pecho esta vez de su gestión con frases autoreinvindicativas como “Europa llegó tarde, pero España actuó antes”, “somos el único país que comunica todos los positivos y “ningún Gobierno puede presumir de no haber cometido un error”. Esta vez, incluso, ha entrado en la réplica a defender la actuación del Gobierno y ha hablado de "esfuerzo ímprobo" para lograr material, con reiteración de los datos sobre gasto, productos adquiridos y la futura producción en industrias españolas.

"Las residencias de ancianos son competencia de las comunidades autónomas", ha dicho, para eximir de responsabilidad a su Gobierno, en una réplica menos institucional que su discurso inicial. De hecho, ha reprochado al PP que en parlamentos autonómicos donde gobiernan no haya actividad parlamentaria.

En el anterior pleno no entró en el cuerpo a cuerpo con los portavoces, pero hoy sí lo ha hecho en su segunda intervención, justo el día en el que sí pide un acuerdo de todos y sobre todo. Tanto que el líder de la oposición le ha pedido que no le insulte, si quiere el voto del PP para renovar el estado de alarma y abordar un pacto de Estado y ha reprochado al presidente haber querido "volar los puentes".

“Les pido humildemente unidad y lealtad”, ha dicho el presidente del Gobierno. Pero el clima político no abona la apuesta por el éxito de esa pretendida voluntad política de acuerdo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (c) y el presidente de Vox, Santiago Abascal (d). (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (c) y el presidente de Vox, Santiago Abascal (d). (EFE)

La prórroga ha perdido apoyo porque Vox apoyó antes la declaración de alarma, pero ahora se ha pasado al no y ERC se mantiene fuera del consenso con su abstención. Y a Pedro Sánchez le salva de nuevo el critico PP al votar a favor de otros 15 días de confinamiento, pero lo hace entre acusaciones de mentira, negligencia y ocultación y con la amenaza de no hacerlo más veces.

La división es mayor porque ni siquiera los bloques parlamentarios que antes de la pandemia estaban claros se mantienen ahora. Del bloque que permitió la investidura de Pedro Sánchez se ha descolgado ERC que se abstiene a la prórroga y a uno de los decretos económicos que se debaten en el pleno y de las normas que apoya critica que, en su opinión, se quedan muy cortas.

El clima de división y la dificultad para esos pactos están también en la lejanía de ERC con respecto al Gobierno y sobre todo, su escepticismo sobre la propuesta de Sánchez. "La salida no puede ser reeditar lo que ya se hizo mal hace 40 años” y “es absurdo verle hablar de pactos de la Moncloa”, le ha dicho Gabriel Rufián.

La división es mayor porque ni siquiera los bloques parlamentarios que antes de la pandemia estaban claros se mantienen ahora

Tampoco el PNV se ha mostrado entusiasta en el apoyo al Gobierno que ayudó a investir. Los nacionalistas vascos apoyan la prórroga, pero se abstienen sobre el decreto de “hibernación” que limitaba la actividad económica y en la votación de las medidas económicas. "Nos falta diálogo e información", le ha dicho muy crítico Aitor Esteban reprochando al presidente que no hable antes con los partidos cuyos votos precisa y sus "vaivenes" continuos. O que se escude permanentemente en los expertos para tomar decisiones y "genere dudas con sus anuncios y rectificaciones". Y también fue escéptico con el pacto, especialmente, si se hace paralelismo histórico con los Pactos de la Moncloa, aunque concluyó: "El PNV estará ahí".

Hasta Íñigo Errejón (Más País) se ha pasado al lado crítico y le ha reprochado a Sánchez que llegue al Congreso “con los deberes sin hacer”. Como los diputados de BNG y Compromís que le dijeron que el Gobierno ha llegado tarde y que hace falta "diálogo respeto y confianza mutua".

Y el bloque de oposición se divide porque PP, Ciudadanos y Vox ya no votan lo mismo. De hecho, Ciudadanos ha negociado y pactado en los últimos días con el Gobierno y su portavoz, Edmundo Bal, ha sido más complaciente que nunca antes: "Va por el buen camino cuando rectifica" y "coja la mano de Ciudadanos". Tan entusiasta es Ciudadanos del pacto que considera que la iniciativa que ha provocado la propuesta de Sánchez fue suya. Y Vox, como queda dicho, se ha ido a la posición de mayor rechazo a las iniciativas del Gobierno y no apoyar ninguna.

"Geometría variable"

La división lleva también a que esta vez el Gobierno haya tenido que aceptar que todos sus decretos se tramiten como proyectos de ley, con opciones de incluir enmiendas, porque prácticamente todas las fuerzas políticas tienen reparos a alguna de las muchas medidas aprobadas por el Gobierno. es decir, todas las decisiones están sometidas ahora a revisión por la Cámara, sin mayorías claras para nada.

El bloque de oposición se divide porque PP, Cs y Vox ya no votan lo mismo. De hecho, Ciudadanos ha sido más complaciente que nunca antes

La división y la ruptura de los bloques hace que el Gobierno sea más débil y tenga que recurrir a esa “geometría variable”, sin una mayoría de apoyo estable. De hecho su decreto "omnibús" con multitud de medidas económicas pasó el trámte de convalidación, pero con multitud de críticas, y con más abstenciones que votos a favor.

Y en ese clima y con esa debilidad, Sánchez quiere abordar el pacto de Estado que rememora los Pactos de la Moncloa de la Transición. Para hacerlo debe empezar por el PP como principal partido de la oposición, pero el presidente del Gobierno ha llegado al pleno sin hablar siquiera con Pablo Casado para consensuar alguna medida, aunque requiera sus votos. El presidente ha insistido en su voluntad de diálogo, pero hasta hace unos días no hablaba con los partidos, nunca les ha consultado previamente las iniciativas que luego deben votar y apoyar, no les ha dado información diferenciada y con el PP no ha intentado siquiera un acercamiento. Pero ha pedido insistentemene "unidad y lealtad".

Sánchez subraya que prorrogar la alarma "sigue siendo esencial"

El líder del PP le ha reprochado la contradicción de pedir “unidad y lealtad” y un gran pacto y no intentar siquiera el mínimo acuerdo sobre normas concretas para cuya convalidación requieren su voto.

No puede reescribir la Transición quien no es capaz de negociar un decreto”, le ha dicho Casado, antes de tachar el intento de pacto de Estado de “trampantojo para desviar el telediario”. Pero aun así, ha apoyado la prórroga de la alarma y, al menos formalmente, ha aceptado sentarse a negociar. No es fácil argumentar desde un partido de Gobierno que no es posible de antemano dicho pacto.

El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en el pleno del Congreso, este jueves. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en el pleno del Congreso, este jueves. (EFE)

No ha sido crítico con el pacto el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, pero los dirigentes de este partido, que forman parte del Gobierno, no han ocultado estos días su escepticismo. Incluso, forman parte de las negociaciones intensas que cada día se llevan a cabo en el Gobierno para aprobar cada una de las medidas que llegan a la mesa del Consejo de Ministros. Y Echenique situó fuera de la Constitución al PP, partido con el que se supone que tendría que negociar ese presunto pacto de Estado.

Muy lejos de ese pacto está Vox. Santiago Abascal ha insistido en pedir la dimisión de Pedro Sánchez y su vicepresidente, Pablo Iglesias, con expresiones como "su Gobierno es el responsable de la peor gestión del mundo”, “debe irse” y “no seremos cómplices de su sectarismo, sus delirios totalitarios, su negligencia, su sectarismo...”.

Ha cerrado el primer turno de intervenciones Adriana Lastra (PSOE) invocando el acuerdo y, al tiempo, arremetiendo duramente contra Casado, hasta con la corrupción como arma. Para Casado, esa intervención, más la réplica de Sanchez, "volatiza el pacto". La próxima semana coincidirán en la hipotética reunión anunciada por Sánchez para que todos consensúen y se pongan de acuerdo en un gran pacto de Estado.

El estado de alarma termina el 26 de abril y uns días antes el Gobierno tendrá que aprobar normas para prorrogarlo, según ha admitido Sánchez, y para establecer restricciones y hacer su levantamiento progresivo, como ha anunciado y como prepara ya un equipo de "fontaneros" de La Moncloa, encabezados por Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente. Sánchez ha anunciado un plan “progresivo, escalonado y duro” para salir del confinamiento, sin precisar cuándo.

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