SE HA CUADRuPLICADO LA VENTA DE HARINA

La histeria por el papel higiénico se transforma en pasión por hacer bizcochos

La cesta de la compra se transforma durante el confinamiento. Pasada la fase de 'compra búnker', ahora predomina la 'compra capricho' junto a productos frescos y baratos que duren

Foto: Clientes de un supermercado, esperando su turno para entrar. (EFE)
Clientes de un supermercado, esperando su turno para entrar. (EFE)

Al principio fue el papel higiénico y hoy es la harina y la levadura. Los españoles han dejado atrás la obsesión por la celulosa para sobrevivir al colapso y ahora lo que les pide el cuerpo es elaborar dulces para vencer el aburrimiento. Y esa es una buena señal. “En los supermercados cuesta encontrar levadura porque la gente está haciendo más bizcochos de los que ha hecho en su vida”, afirma una fuente del sector de los supermercados. “Pero no hay motivo para preocuparse, el suministro de harina y levadura es estable, no hace falta que nadie haga acopio para pasar el confinamiento porque los productos básicos están llegando cada día a los supermercados”.

El pollo y el pescado básico vuelan de los supermercados. Al marisco y al vino caro les cuesta más de lo habitual

El ministro de Agricultura, Luis Planas, aseguró que la venta de harina se ha multiplicado por cuatro durante el confinamiento, un dato que según el ministro es positivo porque significa que las familias elaboran sus propios panes en casa. “Se nota que es un momento de incertidumbre si ves lo que compra la gente”, prosigue la fuente del sector. “Hay mucha demanda de carne de pollo y pescados básicos y ha caído mucho la venta de mariscos. También en los lineales hay menos referencias de vinos. Se han quitado sobre todo los vinos caros, el consumidor está comprando más vino económico. En general, se está ajustando el gasto y se nota en la caja de las empresas. Están vendiendo más de lo normal porque todo el mundo come en casa, pero los márgenes para los supermercados son menores por el tipo de producto básico que ahora pide el consumidor”.

Imagen del estado de alarma en una tienda de alimentación. (EFE)
Imagen del estado de alarma en una tienda de alimentación. (EFE)

Pasada la primera fase de "compra búnker", los españoles han entrado en la fase de la "compra capricho". Así lo define la consultora de consumo Gelt. La compra de pastas, arroces, hortalizas y demás alimentos de subsistencia se ha estabilizado para dar paso ahora a la compra de aceitunas (+93%), patatas fritas (+87%), chocolate (+79%) y helado (+76%). Aperitivos y tentempiés para ver una película o una serie en casa o para picotear entre horas a falta de bares. La cerveza, por supuesto, también registra un ascenso del 23%.

La histeria por el papel higiénico se transforma en pasión por hacer bizcochos

Lo que se mantiene en cifras muy elevadas desde el primer día son los productos de limpieza: lejía, jabón y geles hidroalcohólicos. “Están llegando los geles al supermercado, pero es un producto que si pones seis unidades en el lineal, desaparecen las seis en un minuto. Es muy difícil responder a la demanda real”, confirma la fuente.

Más frescos, pero que aguanten bien

Otro cambio de patrón evidente es que las visitas a los supermercados se han reducido a la mitad. La gente sale de casa mucho menos, pero regresa con el carro de la compra lleno para compensar. Y, lógicamente, en ese carro predominan los productos no perecederos. Por supuesto también hay mucho producto fresco en los carros, de hecho han aumentado un 21% según la consultora Nielsen, pero predominan frutas y hortalizas que aguanten bien el paso de los días. “La demanda de naranjas y cítricos ha subido entre un 25-30%, también repuntan las manzanas. Toda la fruta que aguanta bien se vende más de lo habitual. En el caso de los cítricos, además, está el factor de la vitamina C, que mejora tus defensas y hay más demanda”, confirma Carles Peris, secretario general de la Unió de Llauradors

"Toda la fruta que aguanta bien se vende más de lo habitual. En el caso de los cítricos, además, está el factor de la vitamina C para las defensas"

Y al contrario, el consumidor penaliza la fruta que se pone mala antes, como las fresas. “Ahora estamos con el inicio de la campaña de la sandía y está costando”, cuenta Peris. “La primera semana siempre nos da buenos precios pero está muy parado. La sandía parece que hay que comerla pronto y el consumidor se lo piensa dos veces. Con las campañas que ahora empiezan todo dependerá de si hay confinamiento. El níspero y la cereza, que vienen pronto, pueden sufrir si esto se alarga porque son muy perecederos”.

Lineal de cerveza vacío en un supermercado. (EFE)
Lineal de cerveza vacío en un supermercado. (EFE)

En cuanto a la carne, la ternera es la que más está sufriendo el cambio de hábitos. No tanto en los supermercados como en las granjas. “Se venden bien el pollo y los derivados del cerdo. Pero el vacuno y el ovino lo están pasando mal. En especial el cordero es un problema porque no se vende”, indica Peris. El motivo es la contención en el gasto de los españoles y, sobre todo, que la hostelería está parada. “El ovino, el caprino y el vacuno dependen en un 80% de la restauración y de los mercados locales. Eso es imposible de compensar por mucho que ahora todo el mundo esté cocinando en casa. Un cordero que se vende a 70-80 euros la unidad ahora con suerte llega a 25-30 euros”.

“Nadie se pone a hacer un cordero asado en casa tal como están las cosas. Estos productos están dejando su espacio a otros en los supermercados con mayor demanda. Existen los mismos productos pero con más o menos referencias que antes”, explican desde una firma de supermercados.

Desde Asedas, una de las patronales de referencia del sector, confirman que los supermercados están volviendo a la normalidad. “Después de unos primeros días que supusieron un gran reto por el acopio de productos y la afluencia de clientes, en poco tiempo hemos vuelto a una situación estable en la que el consumidor acude a las tiendas con tranquilidad, sabiendo que tiene los productos que necesita”, afirma Ignacio García Magarzo, director general de Asedas.

Cara y cruz entre los agricultores

La normalidad de los supermercados se traduce también en el campo. Los agricultores y ganaderos que trabajan para las cadenas de alimentación no están padeciendo los rigores del confinamiento, pero los que trabajan para hostelería y mercados de proximidad lo están pasando muy mal. Desde la Unió de Llauradors i Ramaders no hay constancia de presiones por parte de los supermercados para bajar el precio de algunos productos debido a la falta de demanda, y en aquellos que sí están algo disparados de precio como los cítricos, que han subido desde un 17% de las naranjas a un 45% de las mandarinas, “ese aumento de precio también está repercutiendo en el agricultor, que lo vende más caro”. No opina lo mismo la organización agraria COAG, que señala solo un aumento de precio en origen para los cítricos de entre el 8% y el 17%.

N obstante, el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos (IPOD) elaborado por COAG refleja que en marzo de 2020 el diferencial medio entre los precios entre el campo y la mesa fue del 333%, lo que supone incluso una rebaja en los márgenes respecto a febrero (341%) y también una caída en comparación con los precios de marzo del año anterior (355%). Una señal tranquilizadora para el campo.

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