EL VICEPRESIDENTe TAMBIÉN RECONOCE ERRORES

Iglesias tiende la mano a la oposición y pide "anteponer el interés general al particular"

Una vez más, Iglesias se escudó tras la Constitución para defender las medidas sociales aprobadas en el Consejo de Ministros, tratando también así de cuestionar las críticas de la oposición

Foto: El vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias. (EFE)
El vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias. (EFE)

El vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias, defiende una salida de la crisis del coronavirus, que además de sanitaria califica de social y económica, con fórmulas contrapuestas a las que se adoptaron tras la crisis financiera de 2008. En su primera entrevista televisiva —por videoconferencia, desde su despacho en el ministerio— tras decretarse el estado de alarma, realizada por Informativos Telecinco, Iglesias puso en valor el paquete de medidas sociales y económicas aprobado por el Gobierno de coalición como efecto de la experiencia de la anterior crisis: "En 2008 hubo muchos desahucios, y ahora vamos a prohibirlos; en la crisis de 2008 mucha gente perdió su empleo, ahora vamos a prohibir los despidos por causa del coronavirus y facilitar los ERTE mientras dure el estado de alarma; en 2008 mucha gente sufrió cortes de suministros, ahora vamos a prohibirlos; en 2008 se rescató con dinero público a los bancos y a una minoría privilegiada, y nosotros vamos a movilizar recursos para rescatar la economía de los hogares", enumeró.

El líder de Unidas Podemos ha reconocido los esfuerzos que se están pidiendo a trabajadores y empresas, tanto por las restricciones derivadas del confinamiento como por la decisión de "hibernar la economía", frente a lo que reiteró la necesidad de desplegar un escudo social de cara a paliar sus efectos y poder reducir la curva de contagios por el coronavirus. En esta línea, añadió que el objetivo del Gobierno es "proteger a los pequeños empresarios, inquilinos y pequeños propietarios, autónomos o trabajadoras del hogar".

Frente a las críticas de la oposición, con acusaciones de actuar desde el Ejecutivo de forma unilateral así como sacar adelante medidas perjudiciales para el tejido económico, el vicepresidente segundo evitó entrar en lo que denominó "polémicas", al mismo tiempo que manifestó su intención de "seguir tendiéndole la mano". Con todo, advirtió de que "la ciudadanía no se merece que los políticos estén tirándose los trastos a la cabeza".

En este punto, reconoció errores: "Nosotros hemos hecho algunas cosas mal", aunque al mismo tiempo reclamó confianza "para bajar la curva y salvar a muchos ciudadanos". Asimismo, añadió, respecto a la oposición, cuando todavía no se ha aclarado si el último paquete de medidas del Gobierno contará con el apoyo del Congreso para validarlo, que en la pasada sesión plenaria "pidió medidas más estrictas y las hemos hecho".

Sobre la división en el seno del Gobierno, Iglesias se limitó a vincular las diferencias a la normalidad de debatir. "Si no, no seríamos un Gobierno, más en una situación excepcional. No vamos con el piloto automático. Hay que debatir diferentes opciones, y todo el mundo sabe lo que piensa cada uno, pero las deliberaciones del Consejo de Ministros son secretas y una vez deliberado somos una piña y las decisiones son de todo el Gobierno".

Este mismo martes, aprovechando el anuncio del tercer paquete aprobado por el Gobierno, junto a la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, comparecieron en rueda de prensa desde la Moncloa el vicepresidente de Derechos Sociales y la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. Una puesta en escena, con Iglesias situado a la izquierda de la pantalla y Calviño a la derecha, que trata de representar el consenso alcanzado para seguir ampliando el denominado 'escudo social', tras varios días de duras negociaciones internas con posiciones alejadas y resistencias desde la vicepresidencia económica.

Parapetado en la Constitución

Una vez más, el vicepresidente segundo se escudó tras la Constitución para defender las medidas sociales aprobadas en el Consejo de Ministros, tratando también así de cuestionar las críticas de la oposición. "Este Gobierno va a aplicar la Constitución para proteger a la ciudadanía de las dimensiones sociales y económicas de una crisis sanitaria enormemente agresiva, que ha obligado a que tengamos que hibernar la estructura económica".

Preguntado por su reivindicación a través de las redes sociales del artículo 128 de la Constitución, que precisamente establece que la riqueza del país está subordinada al interés general, Iglesias defendió que dicho artículo "define el patriotismo, que es poner el interés general por delante del particular". Para ello, puso como ejemplo la posibilidad de que en contextos como el actual el Gobierno puede tener que reclamar a empresas farmacéuticas que fabriquen determinados medicamentos o que empresas de automoción tengan que fabricar respiradores. Finalmente, mostró su deseo de que "todas las fuerzas políticas estemos con la Constitución y unidas en torno a sus artículos sociales", concluyó, "porque la Constitución, si se saca, es para aplicarla".

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