EL SUSTITUTO DE LA VICEPRESIDENTA, EN EL AIRE

El PSOE maniobra para que Iglesias no reemplace a Calvo tras ocultar su positivo

Los socialistas interpretan la ley para que el líder de Podemos no pase a dirigir la comisión de secretarios de Estado. Calvo permanece aislada con coronavirus después de negarlo

Foto: Iglesias, Sánchez y Calvo, en el Consejo de Ministros que decretó la alarma. (EFE)
Iglesias, Sánchez y Calvo, en el Consejo de Ministros que decretó la alarma. (EFE)
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Tres días después de que Carmen Calvo ingresara en una clínica privada con síntomas de coronavirus y tras ocultar dos veces su positivo, Moncloa tuvo que admitir que la vicepresidenta primera estaba infectada y aislada. Lo hizo después de que este diario lo adelantara y tras afirmar que la información era falsa. La opacidad de Moncloa con el estado de salud de la vicepresidenta, de 62 años, edad de riesgo, tiene una vertiente política: el PSOE está interpretando la ley de forma que no la sustituya Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, al frente de la comisión de secretarios de Estado, el órgano que ordena el trabajo del Gobierno. Las reuniones presenciales que ha mantenido Moncloa mientras confinaba a España en su casa se vuelven ahora contra el Ejecutivo.

Las ministras Carolina Darias e Irene Montero ya dieron positivo, y después la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez. Todos fueron comunicados puntualmente y el Gobierno no tuvo problema en admitir que Sánchez e Iglesias se saltaban la cuarentena a la que estaban obligados según el protocolo de Sanidad. Pero todo cambió con Calvo. La vicepresidenta primera, que había acudido a la manifestación del 8-M, tuvo síntomas hace una semana y acudió a Urgencias con fiebre. Solo un día antes, había tenido una reunión presencial con Iván Redondo, Félix Bolaños y el resto de la cúpula de Moncloa, de la que dio parte el Ejecutivo. En plena pandemia, su departamento no informó de la sintomatología. El domingo, Calvo ingresó en la clínica privada Ruber —la vicepresidenta es funcionaria y elige la sanidad privada antes que la pública—.

Los políticos están teniendo acceso a los test que no llegan al resto de la población. Algunos, como la secretaria de Estado para la Violencia de Género, Victoria Rosell, han explicado que se los han hecho hasta sin síntomas. Sin embargo, Calvo era el único caso que el Gobierno no lograba confirmar. El lunes, cuando este diario preguntó si estaba ingresada, la respuesta de su equipo fue que estaba bien. Después, Moncloa dio un comunicado que afirmaba que estaba ingresada con una infección respiratoria. Solo eso obligaba a poner en cuarentena a toda persona que la hubiera tratado a menos de dos metros durante más de 15 minutos.

Según fuentes conocedoras del proceso, Calvo dio positivo en dos ocasiones pero, después de que se publicó el martes su caso, Moncloa informó de ello como un "negativo no concluyente". Pese a ello, estaba aislada y ya tratada como si tuviese coronavirus. Desde hace dos semanas, la Comunidad de Madrid considera contagiada a toda persona con síntomas sin hacerle el test. A pesar de que Calvo cumplía de sobra con los criterios para ser 'caso sospechoso', lo que ya implica la cuarentena domiciliaria para todo su entorno, Moncloa insistió en negarlo.

Calvo, en una reunión con la cúpula de Moncloa la semana pasada.
Calvo, en una reunión con la cúpula de Moncloa la semana pasada.

El protocolo de Sanidad impone una cuarentena domiciliaria a todo el que haya tratado con Calvo durante más de 15 minutos. Y, según el texto, deberían estarlo incluso sin esperar a que el test fuese concluyente. A preguntas de este diario, la portavoz de Calvo se negó a contestar si todo el equipo se va a poner en cuarentena. El Ejecutivo está incumpliendo las cuarentenas, empezando por Pedro Sánchez. El vicepresidente Iglesias se la ha saltado tres veces. La última, anoche, cuando acudió al Congreso de los Diputados.

El miércoles, en la tercera prueba que daba positivo —según las mismas fuentes—, la vicepresidencia afirmó que era falso al ser consultada por este diario y que no tenían el resultado. Nada más publicarlo El Confidencial, Moncloa lo comunicó a todos los medios.

El PSOE maniobra para que Iglesias no reemplace a Calvo tras ocultar su positivo

La opacidad de Moncloa tiene una vertiente política. Por ley, Calvo es la presidenta de la comisión de secretarios de Estado y subsecretarios, el órgano que controla toda la acción de gobierno. Esa comisión filtra, por ejemplo, qué va al Consejo de Ministros. Ante su menguante poder —ha pasado de vicepresidenta única a tener que compartir el rango con otros tres, además de perder Igualdad, mientras Iván Redondo acaparaba competencias—, Calvo se ha refugiado en esa comisión para demostrar que mantenía el mando.

La Ley del Gobierno de 1997 establece que si ella falta, "la presidencia recaerá en el ministro que corresponda según el orden de precedencia de los departamentos ministeriales". El PSOE interpreta que eso no supone que el siguiente sea Iglesias, el vicepresidente segundo, sino que podría ser un ministro elegido por Sánchez. La ley deja amplios poderes al presidente para decidir la estructura de su Gobierno, pero con límites. El Ejecutivo publicó un real decreto para incluir a Iglesias en la comisión que controla el CNI, pero no cayó en que la ley que regula los servicios secretos no preveía que hubiera más de un vicepresidente. Tras un recurso de Vox que tenía muchas posibilidades de prosperar, el Ejecutivo aprovechó el decreto ley de medidas contra el Covid-19 para blindar la presencia de Iglesias. Si no cambia la Ley del Gobierno y salta a Iglesias mediante un decreto, corre el riesgo de que un recurso lleve a los tribunales esa decisión.

La misma Ley del Gobierno, en otro artículo, sí que establece que si Pedro Sánchez está ausente, el orden de sustitución sería el de los vicepresidentes. "En los casos de vacante, ausencia o enfermedad, las funciones del presidente del Gobierno serán asumidas por los vicepresidentes, de acuerdo con el correspondiente orden de prelación". Con Calvo de baja, si Sánchez se contagia, Iglesias ocuparía el cargo del presidente.

El virus ha campado por Moncloa, que ha mantenido reuniones presenciales y que después de que Calvo fuera ingresada llevó a cabo una desinfección. Pablo Iglesias, por ejemplo, se saltó la cuarentena domiciliaria para acudir al Consejo de Ministros que aprobó el estado de alarma. Se sentó junto a Sánchez y Calvo. El último en caer en Moncloa es el director adjunto operativo de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, que cada mañana se reunía con Sánchez en el complejo presidencial. Fernando Simón también ha tenido síntomas, pero afirmó que había dado negativo.

Paradójicamente, Sánchez dejó fuera a ambos de la gestión del Covid-19 y nombró ministros delegados a los de Sanidad, Defensa, Interior y Transportes. Pero luego Calvo e Iglesias maniobraron buscando su espacio. La primera, como presidenta del Comité de Situación del Estado de Alarma, del que difundió la foto que ahora debería mandar a su casa a lo más alto de Moncloa. El segundo consiguió la gestión de los ayuntamientos, para lo que acudió a Moncloa desde su chalé de Galapagar en plena cuarentena. Iglesias cumple hoy los 14 días de cuarentena domiciliaria que se saltó tres veces. Sin ellos, ya puede presidir las reuniones que deje Calvo. Aunque en esa pugna hay quien no descarta que ella conserve los poderes desde el hospital privado en una reunión telemática.

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