LA 'SORPRESA' POLÍTICA

Ayuso y Almeida crecen en el coronavirus: ¿afronta Casado un caso Aguirre-Gallardón?

A la presidenta la ensalzan desde la derecha del PP después de meses de guerra 'ideológica' con Sánchez; al alcalde, se le aplaude como gestor y la izquierda le alaba frente a Casado

Foto: Ayuso, Casado y Almeida, juntos en Fitur el pasado enero. (EFE)
Ayuso, Casado y Almeida, juntos en Fitur el pasado enero. (EFE)
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"Durante meses nos reímos, pero si hay que decir que es el político que mejor ha estado a la altura, se dice y no pasa nada", "Como esto siga así, soy capaz hasta de votarle...". Solo hay que bucear un poco en las redes sociales y en las portadas de los periódicos de la izquierda para darse cuenta de que la crisis del coronavirus está convirtiendo al alcalde de Madrid en "el gran gestor de la derecha". Del mismo modo que Isabel Díaz Ayuso ha ganado muchos enteros entre los votantes del PP e, incluso, de Vox, que han visto ahora en la presidenta de la Comunidad de Madrid un nuevo referente político. Un caso que no es nuevo en el partido y que amenaza con reproducir con Pablo Casado lo que sufrió Mariano Rajoy con Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón.

La presidenta de la Comunidad de Madrid no es elogiada por la izquierda. Al contrario, pero sí es vista —desde que comenzó la crisis hasta ayer, que anunció que había dado positivo en un nuevo test— con muy buenos ojos por los votantes de su propio partido. Ha ganado muchos enteros entre el 'ala dura' cuando dijo que no quería saber nada de las manifestaciones del 8-M mientras algunas de sus compañeras acudían, eso sí, sin pancarta para que no fueran increpadas. Y fue la primera en tomar medidas, como la de cerrar las residencias de ancianos el mismo domingo por la tarde mientras la mayor parte de las ministras del Gobierno seguían tras la pancarta y en una marcha con 120.000 personas.

Durante la crisis, no fue solo ese el paso que dio por delante. También ordenó al día siguiente el cierre de todos los centros docentes, de cero años hasta la universidad. Una medida en la que tuvo que insistir su consejero de Educación ante las reticencias del Gobierno central. También se quejó de que Sánchez no desmentía "con celeridad" ciertos bulos y de que el ministerio no le facilitaba la compra de mascarillas, respiradores o batas. Finalmente, y en el último 'choque' con Moncloa, aseguró que se cerrarían las peluquerías en Madrid durante la alarma, contradiciendo el decreto del Gobierno. Hubo un amago de bronca —le recordaron que ella no podía decidir—, pero Moncloa dio marcha atrás y anunció que solo habría servicio de peluquería a domicilio.

Ayuso empieza a recordar mucho a Esperanza Aguirre: la izquierda no puede verla, tiene muchos enemigos en el partido y se rodea de gente de FAES

El caso de Ayuso empieza a recordar mucho el de Esperanza Aguirre. La izquierda no puede verla —como sucedía en su día en contraposición con el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón— y tiene enemigos en el propio partido que, en el fondo, la siguen viendo como un capricho de Pablo Casado, elegida candidata porque en las redes sociales se enfrentaba a las TV de izquierda, y que comparte con Aguirre las burlas de muchos de esos programas. Además, tiene también en su trastienda la FAES (Lasquetty, Miguel Ángel Rodríguez) y está decidida a aparecer como el freno a toda la política del Gobierno de Sánchez e Iglesias.

"Ayuso ha cambiado mucho"

Si antes buscaba cualquier oportunidad para ocupar la agenda contestando a las medidas del Gobierno —política fiscal, Venezuela, problemas del campo—, ahora el coronavirus ha puesto a Díaz Ayuso en el centro de la mayor crisis que se recuerda en España probablemente desde los atentados del 11-M. Y para los votantes del PP, Ayuso se ha convertido en un activo. "Es cierto —dicen en medios políticos de la comunidad— que la Ayuso de ahora no tiene nada que ver con la que comenzó. Cuando fue elegida, estaba completamente superada, había rumores de que podía incluso dejarlo cualquier día... Hoy ya no es así: ha cambiado mucho y se la ve segura de lo que hace o de lo que le dicen que debe hacer". La figura de MAR, denostada por muchos, "puede que tenga mucho que ver", insisten esas fuentes.

Ayuso y Almeida crecen en el coronavirus: ¿afronta Casado un caso Aguirre-Gallardón?

Además, y por si fuera poco, Vox le ha dejado el campo abierto por su derecha para ganar adeptos desencantados, con lo que muchos han tildado de "irresponsabilidad" y "niñería" de su líder, Santiago Abascal, de mantener el mitin en Vistalegre el 8-M horas antes de las manifestaciones. Pese a su curiosa manera de pedir perdón y admitir el error, la imagen que ha quedado de Ortega Smith repartiendo abrazos y probablemente contagiando al propio Abascal y a otros miembros de la cúpula de Vox prácticamente le inhabilita como interlocutor político en esta crisis.

Almeida y el efecto Gallardón

El caso del alcalde Almeida es distinto pero, también, repite el caso de Gallardón. El abogado del Estado, denostado hasta hace solo unos días y motejado con pintadas en las calles de la capital, ha pasado ahora a ser exhibido por los medios de la izquierda como "el ejemplo a seguir". Igual que hicieron en su día con el "verso suelto" Gallardón, "le ensalzan para intentar poner en evidencia al presidente del PP, Pablo Casado, y sus momentos en los que ha criticado la inacción de Pedro Sánchez", afirma un politólogo que ha trabajado con PP y con PSOE. Incluso desde esos medios se le empieza a comparar con Alberto Núñez Feijóo a la hora de mostrar supuestas alternativas a Casado.

Vox le ha dejado el campo abierto por su derecha para ganar adeptos desencantados con la "niñería" de Abascal al mantener el mitin en Vistalegre

Almeida ha tenido menos exposición "ideológica" en esta crisis y se ha dedicado a gestionar la capital, acompañado por la vicealcaldesa de Cs, Begoña Villacís, que en muchas ocasiones ha presumido de su relación con el alcalde pese a las diferencias públicas en temas tan sensibles como Madrid Central o el 'parking' de Retiro. Como gestor, ha pedido "aparcar las polémicas" con el Gobierno "porque no tenemos un minuto que perder". Ha adelantado al Ejecutivo central en medidas como el hotel o la residencia para los sintecho y los solicitantes de asilo, retiró las licencias de las terrazas (era lo único para lo que tenía competencias), ha levantado los parquímetros para que los que tengan que trabajar no tengan que usar el transporte público y ha eliminado parte del pago del IBI y el IAE. Almeida, para sorpresa de sus enemigos, no ha dejado de crecer políticamente en esta crisis.

Opinan los expertos

Los expertos en comunicación política opinan también lo mismo. Para Verónica Fumanal, presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), "están destacando de manera muy positiva Almeida, Arrimadas y, en menor medida, Ayuso. Son tres líderes que están asumiendo con firmeza y responsabilidad su papel al frente de la crisis. Los que tienen responsabilidad de gobierno con medidas que parecen oportunas y llenas de sentido común". Para Fumanal, el positivo por coronavirus de Ayuso "ahora le tendrá que quitar del foco y le robará protagonismo y liderazgo mediático".

Según Electomanía, en una encuesta realizada este pasado fin de semana, del viernes 13 al domingo 15, es decir, justo cuando Pedro Sánchez anunció que iba a promover la alarma y con el Consejo de Ministros extraordinario por medio, el líder nacional "que está actuando con más responsabilidad en esta crisis" es Inés Arrimadas (33%), seguida de Sánchez (29,3%) y Pablo Casado (18%). Pablo Iglesias se queda con un 11,2% y Santiago Abascal, con un 8,1%.

Para los expertos, Almeida y Ayuso —junto a Arrimadas— han salido de momento fortalecidos en esta crisis con un gran perdedor: Pablo Iglesias

Para Fumanal, "Casado está sucumbiendo a la tentación de hacer críticas que ahora no son deseables. La confianza en las instituciones se prueba en momentos de crisis y, ahora, toca fortalecerlas". En cuanto a Sánchez, "en los últimos días está enviando mensajes que pretenden alentar a la nación, sin embargo, debería hacer un esfuerzo por concretar medidas económicas de apoyo a los trabajadores, a las familias, que no saben a qué atenerse, cuáles son los derechos y la protección por parte del Estado que se puede esperar en una situación tan inaudita".

Para otro experto en comunicación política que trabaja con todos los partidos y que prefiere guardar el anonimato, "Sánchez ha parecido noqueado, con una gestión de la crisis desastrosa, transmitiendo improvisación y con falta de firmeza. Lo vivido el sábado durante una espera de horas y horas, cuando había millones de personas en toda España pendientes de escuchar al máximo responsable del Gobierno para informarles en mitad de una situación crítica, pasará a la historia como una de las gestiones más nefastas de nuestra democracia".

Para este experto, sin embargo, Casado "ha tratado de demostrar un perfil institucional pero con cierta dosis de crítica, y ha estado correcto pero con mucho menor protagonismo que sus compañeros de la CAM y el ayuntamiento. Ayuso y Almeida han sido mucho más ágiles que Pedro Sánchez, adelantándose a las medidas y por tanto llevando la iniciativa. Han sido capaces de generar confianza. En el caso de Ayuso, el hecho de anunciar ella misma su positivo a través de un vídeo de manera sencilla y directa ha sido un gran acierto y contribuye a generar calma en estos momentos".

La gestora en el PP de Madrid

En lo que coinciden ambos expertos es en Pablo Iglesias, de quien afirman que "no parece que saltarse la misma imposición a la que está sometiendo a todo el mundo sea lo más adecuado" y que "su presencia el sábado en el Consejo de Ministros fue una temeridad y le arrebata cualquier legitimidad a partir de ahora en esta crisis".

La crisis del coronavirus, por tanto, puede acabar cobrándose muchas víctimas políticas y encumbrar o fortalecer a otras. Queda aún mucho por delante y todo puede evolucionar de manera insospechada. Pero lo cierto es que la historia suele repetirse y, aunque tanto Ayuso como Almeida son 'hijos' políticos de Pablo Casado —que apostó por ellos cuando nadie en el partido creía en ambos—, la sombra de un futuro efecto Aguirre-Gallardón empieza a sobrevolar Génova. Y no hay que olvidar que el PP de Madrid no tiene presidente y está regido por una gestora desde la renuncia de Cristina Cifuentes.

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