24 horas y 700 kilómetros: madre e hija cruzan Marruecos atrapadas por el virus
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Tras el bloqueo por el Covid-19

24 horas y 700 kilómetros: madre e hija cruzan Marruecos atrapadas por el virus

Después de conocer que su vuelo de retorno estaba cancelado, se pusieron en contacto con la embajada. "En la de Casablanca se lavaban las manos, nadie nos cogía el teléfono"

Foto: Clara y su madre durante su viaje
Clara y su madre durante su viaje

Clara y su madre tenían un plan. Hacía meses que querían volver al destino que ya visitaron hace años. Un viaje de unión y de recuerdo. Regresar a Marrakech juntas. El sueño se convirtió en pesadilla cuando el Gobierno marroquí decidió cerrar sus fronteras para aislarse ante la propagación del coronavirus. A partir de ahí comenzó una huida de más de 24 horas para intentar volver a su casa de Calella. Atravesaron 700 kilómetros. En tren, coche, andando. Durante más de 24 horas, hasta lograr entrar en territorio español.

Desde la energía de sus 22 años, fue la hija la que tiró de la madre. Relata a este diario que, tras conocer la decisión de Marruecos, comprobó, con el primer susto en el cuerpo, que su vuelo de retorno estaba cancelado. Después, cada vez más angustiada, se puso en contacto con la embajada. "En la de Casablanca se lavaban las manos, nadie nos cogía el teléfono", explica. Recurrieron a la legación de Rabat en busca de soluciones, pero tampoco allí encontraron lo que esperaban.

Foto: El aeropuerto de Marrakech (Marruecos). (Reuters)

"Básicamente, se rieron de nosotras". Cuando preguntaron si las autoridades tenían algún plan, si debían esperar una repatriación o tratar de regresar por su cuenta, les respondieron con risas. Aún indignada al recordarlo, Clara explica que oyó una carcajada al otro lado del teléfono. "Jajaja. Es una putada, pero es lo que hay", le indicó el funcionario con el que habló, según narra. La cosa no mejoró después de este inicio tan poco alentador. "Nos dijeron que le pidiéramos a nuestra familia dinero por Bizum".

Las crisis unen y la pequeña comunidad de turistas españoles de Marrakech hizo precisamente eso: juntarse. Contactaron unos con otros. Montaron grupos de chats para cruzar información o recomendaciones. En ocasiones, los mensajes servían de ayuda, y en ocasiones, solo para difundir informaciones 'fake'. Se les dijo, por ejemplo, que Exteriores fletaría un barco para regresar. El ministerio ofrecía —cuenta— una única salida. Coger un vuelo a otro punto de Europa no vetado por Marruecos que debían costear en un inicio con sus recursos.

"Los vuelos a Portugal ya costaban por entonces 800 euros el pasaje, una burrada, y tampoco permitían que los compráramos". El aeropuerto era todo un caos. Turistas luchando por un billete de vuelta. Policía marroquí gritando... "Veíamos salir aviones con destino a Lisboa vacíos, no dejaban subir y los veíamos salir vacíos", recuerda.

Una carrera contrarreloj

Tras sopesar todas sus posibilidades Clara madre y Clara hija decidieron arriesgarse y tratar de pasar la frontera con Ceuta. La misma valla que cierra el paso a miles de inmigrantes a diario. De madrugada, con el equipaje, arrancó el largo regreso. "Esto es una carrera contrarreloj, cada vez se pone peor. No hay que perder el tiempo. Tenemos que salir", se dijeron.

Empezaron la odisea. Las 4:50 de la madrugada. Tren con parada en Casablanca y destino final Tánger. Seis horas. Llegada a Tánger, un taxi hasta la frontera. Dos horas. Ceuta. Allí hubo momentos de tensión. "Los policías marroquíes nos decían que si no entraban los suyos no entrábamos nosotros tampoco. Tira y afloja. Negociación. La frontera se abrió al final, pero solo para los españoles. Miles de marroquíes agolpados para volver a sus casas tienen prohibido el paso.

Empezaron la odisea. Las 4:50 de la madrugada. Tren con parada en Casablanca y destino Tánger. Seis horas. Llegada y un taxi hasta la frontera

La parte final del interminable trayecto se desarrolló en España. Tras cruzar en ferri hasta Algeciras, las dos Claras tenían aún muchas horas y muchos kilómetros por delante. No encontraron autobuses directos a Barcelona, todos estaban completos. Tomaron uno a Madrid que ha llegado a las seis de esta mañana y otro desde allí hasta Barcelona. "Llegamos a nuestra casa tras un viaje de dos días, pero hemos llegado", dice aliviada. Clara y su madre tenían un plan. No salió como esperaban.

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