De Milán a Vitoria: el viaje de Ortega Smith por los principales focos del coronavirus
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PRIMER POLÍTICO DE PRIMERA LINEA INFECTADO

De Milán a Vitoria: el viaje de Ortega Smith por los principales focos del coronavirus

El 15 de febrero, el diputado de Vox viajó a Milán. Solo hace una semana se encontraba en Vitoria en un acto de precampaña, cuando la ciudad ya era zona crítica por el Covid-19

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El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, en un acto en Granada. (EFE)

Javier Ortega Smith —secretario general de Vox, diputado en el Congreso y concejal en el Ayuntamiento de Madrid— es el primer político de primera línea infectado por coronavirus. A las pocas horas de saltar la noticia, que el partido hizo pública en un comunicado, en redes sociales circuló una fotografía suya en la terraza del Duomo de Milán del 15 de febrero, zona de riesgo. Un usuario había colgado la imagen a las cinco de la tarde de aquel día con el texto: “Venir a Milán a pasar el finde y encontrártelo a él”.

El positivo de Ortega Smith por coronavirus paraliza la vida política

El viaje, de índole personal, tenía lugar justo una semana antes de que estallara por completo la crisis sanitaria en el país transalpino, donde se empezaron a cancelar eventos de gran magnitud, como los carnavales de Venecia. El partido de Santiago Abascal, además, pedía días más tarde “tomar medidas urgentes para controlar a los viajeros procedentes de zonas de riesgo”: Italia y China. “Aún ni se toma la temperatura a los viajeros procedentes de esos países”, criticaba el líder de Vox.

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Tuit de la imagen de Ortega Smith en Milán.

Tras la visita italiana, Ortega Smith viajó a otro de los principales focos del virus en España. El 29 de febrero acudió a Vitoria a presentar los candidatos de Vox por Vizcaya, Álava y Guipúzcoa de cara a las elecciones del 5 de abril. Asumió el liderazgo del primer acto preelectoral del partido en Euskadi porque Abascal estaba de viaje por Estados Unidos.

En el acto, al que acudieron decenas de militantes de la formación de ultraderecha, el secretario general tomó la palabra para lanzar duras críticas al Partido Socialista. Tanto a la entrada como a la salida, Ortega Smith protagonizó los típicos momentos de saludos, abrazos, choques de manos y besos que se producen en los mítines políticos.

Y más tratándose de él. Como reconocen miembros de las propias filas de Vox y de otros grupos parlamentarios, “Javier es un tío muy cariñoso. De los que no se van del acto hasta que se ha hecho fotos con todo el mundo. No le dice que no a nadie”, reconocen, al analizar que él ha sido el primer infectado entre los políticos más conocidos. En el partido ven difícil identificar el momento exacto en el que pudo contagiarse. “Viajó a Milán y a Vitoria, pero tiene una agenda de locos y va a todos los sitios que puede. En todos se para, habla con la gente, los saluda”.

La semana pasada, antes del pleno en el Congreso, Ortega Smith fue uno de los dirigentes que se acercaron a apoyar a los policías y guardias civiles convocados por Jusapol, que se manifestaban por el rechazo del Gobierno a debatir una iniciativa legislativa popular por la equiparación salarial. Tras saludar a varios de ellos, tomó la palabra con un micrófono.

A esa gira se suma el gran acto de Vox. El pasado domingo, acudió al mitin de la formación en Vistalegre. Un total de 9.000 personas acudieron a la llamada de Vox, que contraprogramó la movilización feminista en la calle por el Día de la Mujer, que Abascal llegó a denominar como un "aquelarre" capitaneado por “locas del odio”. En los vídeos de la jornada, Ortega Smith sale tosiendo y llevándose un pañuelo a la boca. En otros, saluda efusivamente a los asistentes que se le acercan.

Vox justificó la convocatoria en que el Gobierno no había suspendido las concentraciones masivas y pidió a las personas de riesgo que no acudieran. La celebración de un acto político de esas dimensiones —muy criticado en las redes sociales— provocó que el partido emitiera un comunicado este martes pidiendo “perdón” y reconociendo que fue “irresponsable”. A pesar de todo, la autocrítica duró poco: Vox justificaba haber seguido adelante con su convocatoria “al ver que el Gobierno permitiría celebrar manifestaciones por toda España”.

Abascal aseguró en un vídeo difundido en Twitter que el Gobierno “había mentido y ocultado información, saliendo con guantes de látex detrás de una pancarta” (en referencia a los guantes morados que portaron algunas ministras el 8-M), y “asegurando que no había que tomar medidas”. “El Gobierno ha incurrido en irresponsabilidades gravísimas y yo no podía pensar que su falta de escrúpulos podría llegar a este extremo. Todos continuamos con reuniones políticas o deportivas el fin de semana”, justificó el dirigente de ultraderecha, endosando toda responsabilidad del acto de su partido al Ejecutivo central.

Otros dirigentes se unieron a las críticas en Twitter, afirmando que “los resultados del 8 de marzo” habían sido nuevos focos de descontrol, colapsos en los hospitales y contagios disparados. Todo ello sin hacer una sola referencia al acto de la formación en pleno distrito de Carabanchel.

El grupo parlamentario al completo, igual que los empleados y asesores, tuvo noticias de lo ocurrido el mismo martes por la mañana, poco antes de que el partido hiciera público el comunicado en el que lo anunciaba. Fue una sorpresa para todos. Nadie recuerda haber notado síntomas y están convencidos de que su estado de salud empeoró en las últimas horas, ya a lo largo del lunes. Las medidas en Vox fueron tajantes: todos los diputados debían volverse a casa.

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Los dirigentes de Vox, el domingo en el Palacio de Vistalegre. (EFE)

Fue la decisión que motivó la suspensión de toda la actividad parlamentaria en el Congreso esta semana (a excepción de la comparecencia del ministro de Sanidad, Salvador Illa, este jueves en la comisión del ramo), como explicó la presidenta, Meritxell Batet, al término de la junta de portavoces. “La decisión no se debe tanto a razones sanitarias, sino a que hay un grupo parlamentario en pleno que no asistirá a ninguna de las sesiones previstas”. La situación de este grupo, continuó Batet, "reduce la legitimidad democrática" de las decisiones que se puedan tomar. Vox es la tercera fuerza de la Cámara y tiene 52 diputados. El Congreso cuenta con reunirse este jueves para ordenar el pleno de la próxima semana y reanudar la actividad con normalidad.

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