España, Suiza y Reino Unido

Juan Carlos I afronta pesquisas en tres países que amenazan su fortuna y su legado

Los audios de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, origen del procedimiento judicial que bordean la figura del emérito sin tocarlo

Foto: El rey Juan Carlos I saluda a Corinna zu Sayn-Wittgenstein. (EFE)
El rey Juan Carlos I saluda a Corinna zu Sayn-Wittgenstein. (EFE)
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Las investigaciones que ponen el foco en Juan Carlos I se acumulan. Año y medio después de que la Audiencia Nacional archivara la pieza por los audios de su examante, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, al Rey emérito se le abren nuevos frentes en España, Suiza y Reino Unido. El artículo 56.3 de la Constitución es claro —"La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad"—, pero la Fiscalía Anticorrupción, sus homólogos en el país helvético y pronto Reino Unido, según afirma la examiga del rey, indagan en cuestiones que afectan de forma directa al que fuera monarca. Y al margen de si se verá afectado a nivel judicial, cosa poco probable, su imagen está ya salpicada. El rastreo a su fortuna fuera de España ha empezado.

En el origen de todo, como no, unos audios del excomisario Villarejo. Las alusiones respecto a Juan Carlos I parten del caso Tándem, la investigación que instruye la Audiencia Nacional sobre el policía jubilado. En el marco de esta causa se abrió en 2018 una pieza bautizada como 'Carol' a raíz de la incautación de unos dispositivos electrónicos en casa del socio del policía, el también investigado Rafael Redondo, en los que aparecen varios archivos de audio con conversaciones entre el propio Villarejo, Corinna Zu Sayn-Wittgenstein y el empresario Juan Villalonga.

Según aseguraba Corinna en las conversaciones que fueron grabadas en 2015, Juan Carlos I había cobrado comisiones y guardaba dinero en cuentas de Suiza que no estaban a su nombre: "Ellos han puesto algunas cosas a nombre de su primo, que es Álvaro Orleans de Borbón, que también vive en Mónaco". Pero mes y medio después de que la Audiencia Nacional comenzara a investigarlo, el juez Diego de Egea cerró la pieza: los "actos" se remontaban a una etapa que iba de 2009 a 2012, cuando el Rey emérito estaba blindado por la inviolabilidad, y no daba verosimilitud a estas afirmaciones porque, al producirse, la relación entre ambos se había roto. Estimó que podía así haber una animadversión que alejara la apreciación objetiva de los sucedido.

El rey Juan Carlos con Corinna en una imagen de archivo. (Gtres)
El rey Juan Carlos con Corinna en una imagen de archivo. (Gtres)

Aunque Izquierda Unida y el Partido Comunista trataron de reabrir la investigación presentado una querella ante el Tribunal Supremo, sus escritos cayeron en saco roto: el alto tribunal dio carpetazo al caso en julio de 2019. Pese a ello, Anticorrupción siguió adelante con unas diligencias por un posible delito de cohecho internacional en la construcción del AVE a La Meca, pesquisas que siguen abiertas y que, además de tener a Juan Carlos I entre los protagonistas, afectan a personas no "inviolables".

La comisionista

La doble línea con sus cinco estaciones desde La Meca hasta Medina y sus 450 kilómetros de longitud fue inaugurada en septiembre de 2018. Las labores de mantenimiento y operación corren a cargo de Adif, mientras que Renfe se ocupa de su explotación. En su construcción participaron Adif, Cobra, Consultrans, Copasa, Dimetronic, Imathia, Inabensa, Ineco, Indra, OHL, Renfe y Talgo, y las saudíes Al Shoula y Al Rosan.

En el marco de esa investigación en manos de Anticorrupción para detectar si la construcción faraónica pudo verse regada con pagos irregulares, en el último año y medio, la Fiscalía ha ido avanzando en sus pesquisas como quien monta un puzle de mil piezas. Los fiscales tenían especial interés en escuchar a la principal protagonista de la grabación con la que se abrió el procedimiento. Para hacerlo, y ante el temor de Corinna de desplazarse a territorio español, el fiscal encargado del caso, Luis Pastor, se desplazó a Londres el pasado septiembre, pero la amiga del rey indicó que conoce "pocos hechos" de esa cuestión y que le llegaron a través de "terceros".

La documentación de 'Madame' Zanganeh apuntaba al pago de 134 millones de euros si España se llevaba la obra

Sin embargo, otra de las protagonistas de aquella obra ferroviaria construida por un consorcio español de empresas levantó el interés de Anticorrupción: la iraní Shahpari Azam Zanganeh, tercera mujer de Adnan Khashoggi, traficante de armas saudí y amigo de Juan Carlos I. El Ministerio Público tomó declaración a Zanganeh en Madrid en julio de 2019 y esta aportó abundante documentación que apuntaba al posible pago de 134 millones de euros si España se llevaba la obra.

La Fiscalía sospecha que los fondos abonados por las 12 empresas españolas del AVE saudí a 'Madame' Zanganeh fueron utilizados para corromper a las autoridades y funcionarios de Riad que, en octubre de 2011, les adjudicaron la infraestructura por 6.736 millones de euros. Parte de ese dinero también habría acabado presuntamente en manos de otros comisionistas. Zanganeh, sin embargo, niega a este diario haber ejercido de intermediaria: "Toda la información contenida en las grabaciones de Villarejo acerca del proyecto del tren de alta velocidad está basada en una información falsa proporcionada por una persona que es completamente ajena al proyecto". "Como he demostrado ante la Fiscalía española, asistí a varias empresas españolas en la conformación de un consorcio y en la preparación de las ofertas de precalificación y de licitación".

La investigación acaricia inevitablemente aspectos que se acercan a la figura del Rey pero sin tocarlo. Esa prevención, esa inviolabilidad, no es tal en otros Estados y de forma paralela a las diligencias españolas irrumpe un invitado que nadie esperaba: el fiscal suizo. Esta semana se conoció que investiga cuentas en su territorio que vincula con Juan Carlos I a través de tres testaferros.

Lo que tiene el fiscal helvético en su mesa, según publicó el periódico suizo 'Tribuna de Ginebra', son indicios del envío de 100 millones de dólares a una cuenta de una sociedad panameña que se vincula al Rey emérito. Procedían del rey saudí, Abdul Aziz Al Saud. De esa cantidad original se desgajó una donación de 65 millones de euros a una cuenta de Corinna. Se desconoce el sentido de este pago, que puede estar vinculado a las mencionadas comisiones del AVE o no estarlo. Como publicó este diario, el ingreso se produjo siete días después de que el BOE publicara un acuerdo estratégico de colaboración con Riad y apenas tres semanas después de que se celebrara en Madrid una conferencia de Diálogo Interreligioso que presentó al régimen saudí como un país abierto y tolerante, pese a estar considerado una de las peores dictaduras del mundo.

Las dos investigaciones que corren en paralelo pueden tocarse próximamente. Bertossa ha solicitado cooperación de forma extraoficial en varias ocasiones, incluso desplazándose a Madrid para reunirse con los fiscales y el juez titular del 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón. Anticorrupción ya ha remitido una comisión rogatoria solicitando acceder a los datos recabados hasta el momento en Suiza. Las investigaciones siguen así engordando y todo apunta a que conducen a un sitio: de vuelta a la Audiencia Nacional. Cuando la Fiscalía acabe sus pesquisas, presentará previsiblemente denuncia y esta, o bien provocará la reapertura de la pieza Carol, o bien generará unas nuevas diligencias.

Aún queda un tercer camino que también tiene que ver con Corinna, el nexo común de todo. Según adelantó este viernes 'eldiario.es', la empresaria denunciará ante la justicia británica al monarca emérito por "el acoso" que asegura sufre desde su ruptura en 2012 y que estaría destinado a evitar que revele "secretos de Estado" que presuntamente tiene en su poder. Emprenderá "acciones legales" que afectan a Juan Carlos I y otras personas.

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